Priscila y Aquila fueron un matrimonio de la iglesia primitiva, colaboradores y amigos íntimos del apóstol Pablo. Fabricantes de tiendas expulsados de Roma, abrieron su casa en Corinto, en Éfeso y de nuevo en Roma; instruyeron al elocuente Apolos y llegaron a arriesgar su vida por el apóstol. La Biblia nunca los menciona por separado — y eso ya es parte de su mensaje.
Quiénes fueron Priscila y Aquila
Aquila era un judío del Ponto; de Priscila — diminutivo de Prisca, «antigua» en latín — la Biblia no revela el origen. Eran fabricantes de tiendas y vivían en Roma, hasta que el emperador Claudio decretó la expulsión de los judíos de la ciudad y tuvieron que emigrar a Corinto. Se los menciona en cuatro libros del Nuevo Testamento: Pablo los saluda en sus cartas (Romanos 16:3; 1 Corintios 16:19; 2 Timoteo 4:19) y Lucas cuenta su historia en Hechos 18.
Algunas parejas saben sacar lo máximo de su vida: se complementan, aprovechan las virtudes del otro y forman un equipo eficaz cuyos esfuerzos impactan a los que tienen alrededor. Priscila y Aquila eran de ese tipo de pareja. En el matrimonio y en el ministerio estuvieron siempre juntos.
El encuentro con Pablo en Corinto
Conocieron a Pablo en Corinto, durante su segundo viaje misionero, recién llegados del destierro. Su hogar era tan trasladable como las tiendas que fabricaban para mantenerse — la misma profesión del apóstol. Le abrieron su casa y trabajaron juntos en el oficio; Pablo les abrió su corazón y les enseñó su riqueza de sabiduría espiritual. Desde el año 50 d.C. acompañaron al apóstol en Corinto, Éfeso y Roma.
Los mentores de Apolos
Priscila y Aquila aprovecharon al máximo su educación espiritual: escuchaban los sermones con atención y los evaluaban. Cuando oyeron hablar a Apolos, un judío de Alejandría, les impresionó su oratoria — pero concluyeron que el contenido de su mensaje estaba incompleto: hasta entonces Apolos solo conocía el mensaje de Juan el Bautista acerca de Cristo.
En lugar de corregirlo en público, lo invitaron privadamente a su casa y le enseñaron lo que necesitaba saber: la vida de Jesús, su muerte y resurrección, y la realidad de la presencia de Dios en el Espíritu. Apolos siguió predicando con el mismo poder — pero ahora con la historia completa. Es una lección enorme de cómo corregir: en privado, con la mesa puesta y sin humillar.
Una iglesia en su casa
La iglesia de Éfeso se reunía en casa de Priscila y Aquila (1 Corintios 16:19). Y de regreso a Roma, años después, auspiciaron una de las iglesias domésticas que se desarrollaron allí (Romanos 16:5). Su hospitalidad abrió la puerta de la salvación a muchos: el hogar cristiano sigue siendo una de las mejores herramientas para difundir el evangelio.
«Expusieron su vida por mí»
La amistad con Pablo llegó a tal punto que en alguna ocasión arriesgaron la vida por él. El apóstol lo dejó escrito: «Saludad a Priscila y a Aquila, mis colaboradores en Cristo Jesús, que expusieron su vida por mí; a los cuales no sólo yo doy gracias, sino también todas las iglesias de los gentiles» (Romanos 16:3-4). Sin ellos, la iglesia primitiva no habría sido lo que fue.
La tradición posterior
Fuera de la Biblia, la tradición añadió relatos tardíos de valor histórico relativo. Unas «Actas de los Mártires» del siglo X presentan a una Prisca adolescente arrojada a un león que, en lugar de despedazarla, se echó a sus pies. En el siglo XIX, unas excavaciones en el monte Aventino identificaron una sepultura con el nombre de Priscila, mujer de Aquila; en Roma se alza la iglesia de Santa Prisca, construida sobre las ruinas de un santuario del dios pagano Mitra. Relatos aparte, lo que la Escritura dice de este matrimonio basta para honrarlo.
Puntos fuertes y logros
- Equipo sobresaliente de esposo y esposa que ministró en la iglesia primitiva.
- Se mantenían fabricando tiendas mientras servían a Cristo.
- Amigos cercanos y colaboradores del apóstol Pablo.
- Explicaron a Apolos el mensaje completo de Cristo.
Qué enseña la historia de Priscila y Aquila
- Un matrimonio puede ser un ministerio. En una época en que el foco está en lo que pasa entre esposo y esposa, ellos muestran lo que puede ocurrir a través de ellos.
- El hogar es una herramienta valiosa para la evangelización. Su casa fue taller, aula e iglesia en tres ciudades distintas.
- Todo creyente necesita ser bien instruido en la fe, sin importar el papel que desempeñe — hasta el elocuente Apolos necesitó quien le completara el mensaje.
Bibliografía: Biblia del Diario Vivir; Wikipedia.
Este estudio pertenece a la sección El personaje bíblico, con Rosa Mariscal, en El Pulso de la Vida. Puedes leer más personajes en el índice de personajes bíblicos.