Mateo, apóstol – El pesonaje Bíblico con Rosa Mariscal

Mateo, era uno de los doce discípulos de Jesús, hijo Alfeo, y de la tribu de Judá.  Se le conoce por dos nombres, lo cual era común en aquella época. Su nombre nativo era Leví, mientras que el nombre griego, con el que se daba a conocer más ampliamente tanto a judíos como a gentiles, era Mateo que significa “don de Jehová”.

 Aparece en la Biblia cuando Jesús entra en Capernaum a predicar a sus habitantes, y pasó por la mesa donde este recaudador de impuestos  ordenaba las cantidades que habían de enviarse finalmente al romano opresor. Como podrá suponerse rápidamente, los recaudadores de impuestos, también llamados “publicanos”, no eran bien vistos por los judíos, quienes los consideraban una suerte de traidores. Sin embargo, Jesucristo se detuvo allí precisamente para dirigirse a Mateo.

El llamamiento de Mateo es registrado en los tres evangelios sinópticos (Mateo, Marcos y Lucas), con apenas unas variaciónes en unos pocos detalles significativos. Por ejemplo, Marcos provee el nombre hebreo de Mateo, Leví, agregando también que era hijo de un hombre llamado Alfeo (y al que es preciso distinguir del padre del apóstol Santiago, que tenía el mismo nombre). Lucas también le llama Leví, mientras que Mateo usa su nombre griego (Mateo).  Marcos explica que el banco de los tributos, una especie de oficina de hacienda, le quedaba a Jesús camino al mar.

El llamamiento de Mateo es asombrosamente simple: Jesús le llama al discipulado con una sola palabra “Sígueme” (Lc. 5:27). Lo prodigioso es la reacción de Mateo. Lucas es quien la describe más completamente, pues dice que “dejándolo todo, se levantó y lo siguió”. Esto involucraba dejar la jugosa profesión y las ganancias correspondientes.

Este espíritu de ddicación se enfatiza aún más en el evento a continuación, que es el banquete en casa de Mateo (Lc. 5:28). Mateo decidió hacer un banquete para celebrar la invitación al discipulado y la despedida a su profesión, e invitó  no sólo a Jesús, sino también a los líderes judíos presentes en Capernaum, (se puede observar que Mateo tenía excelentes relaciones con el gobierno del pueblo); y mezclados con ellos también estaban los pobres, otros odiados publicanos, y algunos pecadores, lo cual no tardó en provocar el desagrado de la cúpula judía, que criticó la amistad de Jesús con “esta clase de personas” (Lc. 5:30). Esto dio motivo a una valiosa lección de Jesús, que enseñó que no son los sanos los que necesitan de médico sino precisamente los enfermos (Lc.5:31,32). Por lo tanto, quienes son llamados al arrepentimiento no son los justos, sino los pecadores.

Algún tiempo después del llamamiento de Mateo al discipulado, Jesús llamó al resto de los discípulos. Marcos y Lucas nos proveen sus nombres, e incluyen a Mateo como uno de los que formaba este cuerpo de autoridad prominente en la naciente Iglesia de Jesucristo (Marcos 3:13-19; Lucas 6:12-16).

Los apóstoles fueron de inmediato enviados a una misión inicial, con instrucciones específicas y una rendición de resultados que se encuentra registrada en Mateo 10; Marcos 6:7-13 y Lucas 9:1-6.

La última aparición del apóstol Mateo en la Biblia se halla en el capítulo uno del libro de Hechos, en el recuento que hace Lucas de los nombres de los once apóstoles originales, tras la muerte de Judas y antes de que se le eligiera un sucesor al apóstol que entregó al Señor. El hecho de que se expongan los mismos nombres, menos el de Judas,  muestra de que el grupo se conservó íntegro, con  todos sus miembros fieles, al tiempo de la resurrección y ascensión de Jesucristo.

La  mayor contribución  que el antiguo publicano realizó como apóstol, y por la cual se ha inmortalizado su nombre, es el evangelio de Mateo. Escrito a los judíos, donde procura demostrarles que Jesús es el Cristo, el esperado Mesías, y el Rey de reyes. El evangelio de Mateo se escribe en torno a cinco discursos principales y contiene una cantidad impresionante de referencias a profecías del Antiguo Testamento, cuyo cumplimiento se muestra reflejado en la vida y acciones de Jesucristo.

La firme disposición de Leví a dedicarse,  y abandonarlo todo para seguir a Jesucristo ha tenido repercusión en la humanidad por todas las generaciones subsiguientes, que se han beneficiado al leer su testimonio en el primer evangelio del Nuevo Testamento.  Así han llegado a conocer el cumplimiento de las profecías en la misión terrenal de Jesús, su identidad como Mesías y Rey de reyes, y como el Salvador del mundo. Son millones de personas las que han logrado su conversión a través de la lectura de la Palabra de Dios.

  Más que cualquier otro discípulo, Mateo tenía una idea clara de cuánto costaría seguir a Jesús, aun así, no dudó ni por un momento. Cuando abandonó su puesto de recaudador de impuestos, se quedó sin trabajo. Para algunos de los demás discípulos, siempre estaba la pesca a la cual podían regresar, pero para Mateo no había punto de regreso. 

 Dos cambios acontecieron en Mateo cuando decidió seguir a Jesús. Primero, Jesús le dio una nueva vida. No solo pertenecía a un nuevo grupo, sino que pertenecía al Hijo de Dios. No solo aceptaba un estilo de vida diferente, ahora él mismo era aceptado; Para un recaudador de impuestos despreciado este cambio habrá sido maravilloso. Segundo, Jesús le dio a Mateo un nuevo propósito para sus habilidades. Cuando siguió a Jesús, el único instrumento de su antiguo trabajo que llevó consigo fue la pluma. Desde el principio Dios lo capacitó como un compilador de datos; a la larga, el llamado de Jesús le permitió poner a trabajar sus habilidades al máximo. Mateo era un observador agudo y, sin dudas, puso por escrito todo lo que sucedía a su alrededor; el resultado fue el Evangelio que lleva su nombre. 

La experiencia de Mateo señala que cada uno de nosotros, desde el principio, es una de las obras de Dios en progreso. Gran parte de lo que Dios tiene para nosotros lo entrega mucho antes de que seamos capaces de darnos cuenta. Nos ha confiado destrezas y habilidades antes de tiempo;  a cada uno nos ha capacitado para ser su siervo. Cuando le confiamos lo que Él nos ha otorgado, iniciamos una vida de verdadera aventura. Mateo nunca se hubiera imaginado que Dios utilizaría las mismas destrezas que perfeccionó como recaudador de impuestos para guardar y redactar informes de la historia más grande jamás vivida. Y el propósito de Dios no es menos significativo para cada uno de nosotros. ¿Hemos reconocido a Jesús diciéndonos «Sígueme»? ¿Cuál ha sido nuestra respuesta? 

    Puntos fuertes y logros: 

     •      Era uno de los doce discípulos de Jesús 

     •      Respondió de inmediato al llamado de Jesús 

     •      Invitó a muchos de sus amigos a su casa para que conocieran a Jesús 

     •      Compiló el Evangelio de Mateo 

     •      Aclaró a su audiencia judía el cumplimiento en Jesús de las profecías del Antiguo Testamento 

    Lecciones de su vida: 

     •      Jesús aceptaba constantemente personas de todo nivel social 

     •      Dios le dio a Mateo una nueva vida, destrezas para redactar informes, y atender los detalles con un nuevo propósito.

      .      Cuando Jesús lo aceptó, Mateo trató de llevar a otros a Cristo.

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