viernes, febrero 23, 2024
Pr. Félix González

La sabiduría de este siglo es necedad para Dios – Pr. Félix

«En primer lugar, es importante recordar que la fe no puede ser entendida completamente a través de la razón humana, ya que se necesita la iluminación divina para comprender las verdades espirituales.

En segundo lugar, el relato de Festo muestra la limitación de la comprensión humana del evangelio. Festo era un hombre habilidoso y astuto que había logrado escalar en la sociedad política y militar a través de su inteligencia y recursos, pero eso no lo hacía apto para el Reino de los Cielos.

Es posible que algunas personas de menor capacidad y poder hayan tenido una mayor comprensión de las palabras de Pablo en comparación con Festo. Las palabras de Pablo eran sabias y divinas, y no podían ser comprendidas únicamente a través de la razón humana.

Festo movía la cabeza en señal de desaprobación mientras escuchaba a Pablo, y mientras otros gritaban que era una locura e insensatez. Como dice el apóstol Pablo en su carta a los Corintios, el hombre natural no puede percibir las cosas que son del Espíritu de Dios, ya que para él son locura y no puede entenderlas porque deben ser discernidas espiritualmente.

Por lo tanto, aquellos que dependen únicamente de los recursos de su naturaleza humana para abrazar con fe lo que es un producto del Espíritu de Dios, no pueden entender las verdades espirituales. El Evangelio solo puede ser comprendido a través de la humildad, la búsqueda de la verdad y la iluminación divina.

Por último, es importante recordar que las persecuciones y descalificaciones contra los cristianos son medallas que los dignifican. Jesús dijo que aquellos que son perseguidos por su fe deben alegrarse, ya que su galardón será grande en los cielos. Las injurias y el rechazo son una parte inevitable de la vida cristiana, pero debemos mantener una sonrisa y un espíritu lleno de alegría ante las descalificaciones por nuestra fe.»

Extracto del estudio bíblico que nos acerca cada miércoles a las 9:00 am nuestro hermano y colaborador, Pr. Félix González.

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