Onesíforo: el cristiano que no se avergonzó de Pablo preso | El personaje bíblico

Con Rosa Mariscal

Onesíforo fue el cristiano que buscó a Pablo por toda Roma cuando el apóstol estaba preso y abandonado. Su nombre significa «el que trae provecho». Cooperó con Pablo en Éfeso y, cuando muchos otros de Asia abandonaron al apóstol, él lo visitó en la prisión, lo confortó y no se avergonzó de sus cadenas. Esto es lo que la Biblia cuenta de él y lo que su ejemplo enseña.

Quién fue Onesíforo

Onesíforo fue un cristiano que cooperó con Pablo en Éfeso, y después lo visitó en la prisión en Roma, cuando muchos otros de Asia abandonaron al apóstol. Lejos de avergonzarse de Pablo en cadenas, lo confortó y le sirvió. Pablo pide misericordia divina para la casa de Onesíforo y le envía saludos a través de Timoteo (2 Timoteo 1:15-18; 4:19).

En la segunda carta que el apóstol escribe a Timoteo, le dice: «Ya sabes esto, que me abandonaron todos los que están en Asia, de los cuales son Figelo y Hermógenes. Tenga el Señor misericordia de la casa de Onesíforo, porque muchas veces me confortó, y no se avergonzó de mis cadenas, sino que cuando estuvo en Roma, me buscó solícitamente y me halló. Concédale el Señor que halle misericordia cerca del Señor en aquel día. Y cuánto nos ayudó en Éfeso, tú lo sabes mejor» (2 Timoteo 1:15-18).

«Me abandonaron todos los que están en Asia»

En estos versículos, Pablo se refiere a la situación en que se halla personalmente, debido a una triste circunstancia ya conocida de Timoteo («Ya sabes esto»). Aunque el abandono por parte de «todos los que están en Asia» no puede menos que deprimir el ánimo del apóstol, dedica solamente un versículo a mencionar lo que le causa dolor, para referirse, en tres versículos, a lo que le causa gozo.

Entre los que le abandonaron — «todos los que están en Asia» se refiere a la provincia romana que tenía a Éfeso como capital —, el apóstol singulariza a Figelo y Hermógenes, quizás, como apunta el comentarista Donald Guthrie, «porque estos eran la causa principal del disturbio». La forma en que Pablo se refiere a los que le abandonaron (los que están en Asia, no en Roma) da a entender que algunos líderes cristianos de aquella provincia habían sido invitados por Pablo a venir a Roma con el fin de comparecer como testigos a su favor; con la mayor probabilidad, el miedo les retuvo.

Comenta Justo Collantes: «Aunque dolido, más por estas defecciones que por sus cadenas, Pablo no tiene ni una palabra de reprensión para esos hombres cobardes. Porque no se trataba de una apostasía de la fe, sino de una falta de fidelidad a su propia persona. Y para Pablo es únicamente el Evangelio lo que cuenta en la vida».

Lo buscó por toda Roma hasta encontrarlo

Pero hay una noble excepción (además, Pablo no está del todo solo; él mismo dice: «Solo Lucas está conmigo», 2 Timoteo 4:11). Tengamos en cuenta que, cuando escribe esta epístola, Pablo ya no se halla en el piso alquilado al que hace referencia Lucas en Hechos 28:30, donde podía recibir visitas de los amigos y tenía libertad para moverse por las calles de Roma, aunque siempre encadenado a un soldado que le vigilaba. Ahora está condenado a muerte y encerrado en lo más lóbrego de la prisión interior, como había estado en Filipos (Hechos 16:24). Por eso era mucho más difícil dar con él, y aun visitarle.

Aun así, Onesíforo, cuando estuvo en Roma, lo buscó con solicitud (griego spoudaíos) hasta dar con él. Y no solo lo visitó muchas veces, sino que le reavivó el ánimo y le alivió también materialmente.

No se avergonzó de sus cadenas

El apóstol menciona con profunda gratitud que Onesíforo no se avergonzó de las cadenas de Pablo. El comentarista William Hendriksen hace notar la frecuencia con que aparece en este capítulo lo de no avergonzarse: «Timoteo no debe avergonzarse (v. 8). Pablo no se avergüenza (v. 12). Onesíforo no se avergonzó (v. 16)».

¿Había muerto ya Onesíforo?

La mención de la familia (literalmente, casa) de Onesíforo, tanto en 2 Timoteo 1:16 como en 4:19, y la expresión «en aquel día» (v. 18), clara referencia al día escatológico de las recompensas, ha llevado a muchos autores a conjeturar, y aun asegurar, que Onesíforo había muerto ya cuando Pablo escribió esta epístola. Esta probabilidad no puede negarse, y hasta es posible que hubiese sido ejecutado. El apóstol dice al comienzo del versículo 18: «Que el Señor le conceda hallar misericordia de parte del Señor en aquel día». La frase plantea un deseo, más bien que una petición: que el Señor conceda misericordia, en el día de las recompensas, a quien había usado de tanta misericordia con el propio apóstol.

El apóstol menciona finalmente (v. 18b) los servicios que Onesíforo había prestado en la iglesia de Éfeso. Qué servicios fuesen esos no lo sabemos, pero debieron de ser importantes y notorios para que Pablo los considerase dignos de especial mención.

Lo que Onesíforo hizo por Pablo

  • Estuvo a su lado cuando más lo necesitaba.
  • Le consoló y le fortaleció.
  • No se avergonzó de él cuando estaba en la cárcel.
  • Cuando Pablo se encontraba solo y sin ayuda en Roma, lo buscó por toda la ciudad hasta encontrarlo y permanecer con él.
  • Trabajó y estuvo a su lado tanto en Éfeso como en otros lugares.

Lo que Onesíforo hizo por Pablo fue mucho más que una demostración de amistad y fidelidad: fue una auténtica bendición de Dios. Dios bendice a los creyentes para que seamos de bendición a otros.

Onesíforo ayudó al siervo de Dios cuando más necesitado estaba de compañía: fue a Roma y permaneció con él, aunque tenía familia y cosas que hacer — pero existe un refrán que dice: «El que quiere, puede». Consoló a Pablo y le fortaleció cuando las circunstancias por las que pasaba le ponían triste y debilitaban su ánimo. No se avergonzó de Pablo encarcelado: sabía que el siervo de Dios era inocente, sabía por qué sufría y por qué estaba condenado a muerte, y no tuvo ni una sombra de duda sobre su testimonio. Y no escatimó esfuerzos recorriendo la ciudad de Roma una y otra vez — ya hemos dicho que era difícil encontrar al apóstol —, pero no paró hasta hallarlo, y se quedó con él.

Qué enseña la historia de Onesíforo

Estos versículos de 2 Timoteo 1:15-18 nos hablan claramente de que todos los siervos de Dios, aun los más excelentes, como el apóstol Pablo, tienen momentos en los que necesitan compañía, porque se sienten solos. ¿Qué creyente no ha oído hablar de la soledad de los pastores?

Los siervos de Dios también necesitan consuelo, porque son expertos en sufrir tristezas: el ministerio pastoral es propicio a ellas, y no es edificante que el pastor esté hablando con los miembros de sus tristezas y de quienes se las originan, por amor a la obra de Dios y a los hermanos. Y como todos sabemos, las tristezas nos dejan debilitados; por consiguiente, también los pastores necesitan ser fortalecidos.

Onesíforo fue un creyente que, además de trabajar con Pablo, sirvió de apoyo, consuelo y fortaleza al gran siervo de Dios — como también lo fue Tíquico, el otro gran amigo del apóstol. Y los siervos de Dios en la actualidad pedimos al Señor que despierte Onesíforos en todas las iglesias.

Este estudio pertenece a la sección El personaje bíblico, con Rosa Mariscal, en El Pulso de la Vida. Puedes leer más personajes en el índice de personajes bíblicos.

10 comentarios en «Onesíforo: el cristiano que no se avergonzó de Pablo preso | El personaje bíblico»

  1. Que hermoso cuando Dios usa a alguien para que crea en tu ministerio sin duda es sinonimo de confianza, paz,goso,confortamiento,estas pasando por unas divisiones es vueno como la nave que va ala luna con los 2 propulsores a sierta altura se desprenden porque no pueden yegar ala altura que va la nave así fue con tigo ellos no podrán llegar asta donde Dios te ba a llevar

  2. Aqui San Pablo hace referencia a Onesiforo, como alguien que siempre estuvo con el y nunca lo defraudo aun cuando estaba en prision, y pide por la familia de Onesiforo y para que Dios tenga misericordia por su alma en su dia y da a entender que ya habia sido ejecutado.
    Como vemos es un claro ejemplo que pedir misericordia por el alma de un fallecido y desde los tiempos de los Apostoles se hacia, y este es un claro ejemplo como SaN Pablo lo expone.

    • El comentarista muy bien expresa «Esta frase plantea un deseo, más bien que una petición…». No es una oración dirigida a Dios. Más bien expresa el deseo del apóstol de que Onesíforo halle la misericordia del Señor en «aquél día». Respetuosamente, considero que usar esta expresión como justificación para orar o rezar por las almas de los difuntos es estirar mucho el texto bíblico para pretender que diga lo que en realidad no dice. Por otro lado, aunque la expresión mencionada «… ha llevado a muchos autores a conjeturar, y aun asegurar, que Onesíforo había muerto ya cuando Pablo escribió esta epístola», y «… hasta es posible que hubiese sido ejecutado», esta deducción no deja de ser una conjetura. No existe evidencia histórica que sustente que en realidad Onesíforo estuviese muerto en ese momento. Ni siquiera se conoce la fecha exacta cuando la epístola en cuestión se escribió. Por lo tanto, una vez más, no debería usarse como base para la enseñanza de orar o rezar por los muertos, si en verdad se pretende ser serio en la enseñanza de las Sagradas Escrituras.

  3. Cuando se expresa un deseo del corazón y se dirige a Dios, no es esta una petición?
    En este momento pediré al señor por su misericordia para mis seres queridos: Que el señor tenga misericordia de ellos cuando estemos en su presencia! Amén ??

  4. que bonito ejemplo de onesiforo fue leal al apostol no como figelo y hermogenes infieles asi son todos aquellos que abandonan tu mnisterio y se van hablando mal de ti pero siempre habra ub onesiforo que te va apoyar y va estar contigo enlas buenasy malas

  5. El versículo 17 del Cap 1 dice: sino que cuando estuvo en Roma, me buscó solicitamente y me halló.
    Esta disposición del hermano Onesíforo para buscar hasta encontrar a nuestro hermano Pablo nos habla de amor, del amor fraternal que debe haber en cada hijo de Dios redimido por su sangre.
    Nadie tiene mayor amor que este, que uno ponga su vida por sus amigos.
    Vosotros sois mis amigos, si hacéis lo que yo os mando.”Juan 15:13-14.

Deja un comentario