La vida de Stott hace 100 años (Al trasluz) – José de Segovia

La memoria es siempre selectiva. Recordamos lo que queremos. Poco después de dar clase en Londres a José de Segovia, a principios de los años 80, John Stott (1921-2011) le explicó a un amigo en una carta por qué no iba a hacer sus memorias: “Me parece a mí, que tanto a las autobiografías como a las biografías de personas que todavía viven, les falta objetividad y honestidad”.

Cuando le invitaba a comer a José en el ático de soltero donde vivía Stott, subías por estrechos pasillos llenos de estanterías, donde no sabías si pararte a mirar un libro, porque podía decirte que te lo llevaras. Así de generoso y desprendido era él. Vivía con una sencillez y modestia, que no correspondía al reconocimiento que tenía en todo el mundo.

Para relajarse, Stott miraba libros con fotos e ilustraciones de pájaros, pero antes de dormir, solía leer biografías. Pensaba que “las biografías más fascinantes son aquellas que no simplemente cuentan la historia de alguien, sino que descubren su secreto”. Lo que buscaba en ellas era la fuerza o motivación que explicaba su vida, “a lo que se dedicaba y por qué”.

Al empezar esta serie de podcasts por el centenario de Stott, sobre algunos aspectos de la biografía de su pastor y maestro, lo hace sabiendo que él preferiría que se dijeran estas cosas cuando él ya no pudiera leerlas. No había nada que más le incomodara que oír hablar sobre él. Este es el particular homenaje de José de Segovia a una de las personas de las que más he aprendido en la vida…

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.