“La Huella de Dios: Cómo la Biblia inspira descubrimientos sorprendentes” – Pr. Joaquín Yebra

Nos hemos referido recientemente al libro de Job como uno de los escritos probablemente más antiguos de las Sagradas Escrituras.

Generalmente pensamos en la remota antigüedad de este escrito perteneciente a la literatura sapiencial como de una época de mucha ignorancia, con pocas posibilidades de estudio e investigación. Sin embargo, en el libro de Job hallamos muchas referencias a los ciclos de la naturaleza, a fenómenos climáticos e incluso a astronomía.

En el libro de Job hallamos muchas figuras de gran belleza y descripciones de tormentas, terremotos, tempestades, fenómenos naturales y referencias a los cielos y sus constelaciones, que fueron después aprovechados por aquellos que creyeron en su veracidad, no sólo como figuras poéticas, lo que les condujo a realizar grandes descubrimientos… Y hoy, “A Ras del Suelo, entiéndase los pies, pero con el corazón bien alto”, vamos a tratar de uno de esos descubrimientos, quizá de los menos conocidos…

Pues vamos a comenzar recordando a Juan Bucetich Kovacevich. Quizá no os suene a algunos de vosotros, pero se trata de un científico que ha dado nombre a calles, escuelas y otras instituciones, entre ellas, la Escuela de Policía de la ciudad de Buenos Aires, en la República Argentina.

Juan Vucetich, nombre adoptado en Argentina, nació el 20 de julio de 1858 en Lessina, Croacia, y emigró junto con su familia a la República Argentina.

En el año 1888 ingresó en el cuerpo de policía de la Provincia de Buenos Aires con el cargo de meritorio en la Oficina de Contaduría y Mayoría, pasando tiempo después a la Oficina de Estadística.

Trabajando y estudiando simultáneamente, Juan Vucetich fue promocionado encomendándosele el estudio para la formación del servicio de identificación antropométrica. Allí integró el primer sistema de impresiones digitales. Estas impresiones habían sido descubiertas mucho tiempo antes, por lo que se sabía que no existen dos individuos que tengan huellas digitales similares en las yemas de los dedos… 

Pero nadie, hasta Vucetich, había logrado implementar un sistema universalmente reconocido para la individualización de las personas. El sistema fue aprobado en el año 1891 y así se inauguró la Oficina de Identificación.

En el año 1901, Vucetich presentó su tesis “Nuevo Sistema de Identificación” ante el Congreso Científico Latinoamericano, celebrado en la ciudad de Montevideo, Uruguay. 

En 1905, ante el Congreso Internacional Científico en Río de Janeiro, presentó su trabajo titulado “Evolución de la Dactiloscopía”. Esta voz, “dactiloscopía” o “dactiloscopia” se forma con llos términos griegos “daktylos”, “dedos”, y “skopein”, “examen”, “estudio”. 

En 1908, Vucetich asistió al Congreso Científico de Chile donde presentó su tesis titulada “Necesidad de crear en cada país una Oficina de Identificación, Estadística de Criminalidad y Ficha o Célula de Identificación Universal”. En el año 1913, en el Congreso Internacional de Jefes de Policía, que tuvo lugar en la ciudad de Washington, presentó su tesis sobre el tema de “La Dactiloscopía Argentina y sus Aplicaciones Internacionales”. En el año 1911 había creado ya el Gabinete de Identificación Dactiloscópica a petición del gobierno argentino. 

Juan Vucetich donó a la Facultad de Ciencias Jurídicas y Sociales de la Universidad Nacional de La Plata su archivo y biblioteca con cuyo material pudo fundarse el museo que lleva su nombre. Juan Vucetich falleció el día 25 de enero del año 1925 en la ciudad de Dolores. En honor de Vucetich, el gobierno de la República Argentina estableció el día 1 de septiembre como “Día Mundial de la Dactiloscopía”. Su nombre fue también dado a la Escuela Superior de Policía de la Provincia de Buenos Aires, y el Centro de Estudios Forenses de Zabreb, en su natal Croacia.

En una entrevista realizada a Juan Vucetich por el diario argentino “Clarín”, pocos años antes de su fallecimiento, entrevista que fue reproducida en el año 1960, se le preguntó en qué datos se había basado para llegar a la diferenciación de las huellas digitales de cada persona. Su respuesta dejó a todos admirados: Vucetich afirmó que leyendo la Biblia halló el texto del capítulo 37 y versículo 7 del libro de Job, que le llamó poderosamente la atención. 

Dice así en nuestra versión Reina-Valera: “Así hace retirarse a todo hombre, para que los hombres todos reconozcan su obra.” 

Traduciendo literalmente el original hebreo, nos encontramos con un hebraísmo de gran interés, y sería así: “(Dios) embarga la mano de todo hombre, para que a Él le reconozcan todos los hombres que ha hecho.” Este hebraísmo, “embargar la mano de todo hombre” simboliza que Dios “se apropia y graba la identidad de la mano de todo ser humano”. A partir de aquello, el interés de Vicetich por este dato bíblico le movió a investigar hasta desarrollar su sistema de identificación a los seres humanos por la singularidad de sus huellas digitales.

Efectivamente. Esto nos hace recordar las palabras de David en el Salmo 139:13-17: “Porque tú formaste mis entrañas; tú me hiciste en el vientre de mi madre. 

Te alabaré; porque formidables, maravillosas son tus obras; estoy maravillado, y mi alma lo sabe muy bien. No fue encubierto de ti mi cuerpo, bien que en oculto fui formado, y entretejido en lo más profundo de la tierra. Mi embrión vieron tus ojos, y en tu libro estaban escritas todas aquellas cosas que fueron luego formadas, sin faltar una de ellas. ¡Cuán preciosos me son, oh Dios, tus pensamientos! ¡Cuán grande es la suma de ellos!”

Bueno, hemos de comenzar por explicar que el término “embrión” en el original hebreo del Salmo 139 es la voz “golem”, cuyo significado es, literalmente, “masa informe”, algo que hoy sería como decir “materia prima”. 

Pues bien, las huellas digitales aparecen con toda claridad cuando el feto alcanza las 10 semanas de maduración y la capa basal empieza a crecer más rápidamente en la punta de los dedos que las otras dos capas de la piel, la interna y la externa. Las tensiones generadas por este acontecimiento hacen que se formen arrugas o surcos en la superficie. 

De modo que las huellas digitales tienen fundamentalmente un origen genético, y cada cambio en la forma de los dedos durante el proceso embrionario de la futura yema del dedo provoca grandes cambios en la piel y en el dibujo de la huella. Una vez que se ha formado, ya no cambia para el resto de la vida.

La huella está formada por un patrón de formación no lineal muy condicionado por las condiciones, valga la redundancia, que se dieron al inicio de la formación del embrión, de ahí que se puede asegurar que cada huella dactilar es única e inmutable… 

Y no sólo eso, sino que a pesar de los daños que pueda sufrir nuestra piel, se regenerará siempre siguiendo el patrón inicial. Su desarrollo depende de la información genética de cada individuo, y su desarrollo está influenciado por factores físicos, tales como la ubicación exacta del feto en el útero materno y la densidad del líquido amniótico, por lo que ni siquiera tratándose de gemelos idénticos pueden ser iguales sus huellas dactilares.

Así es. Durante la décima semana del embarazo el cerebro del feto crece mucho más rápidamente. Se calcula que aq unas 250 mil neuronas por minuto.

Sí, también existen estas huellas en nuestras palmas, que conocemos como “palmetogramas”, ny en las plantas de nuestros pies, que conocemos como “pelmatogramas”.

Creo que sí, que hablar de una “huella de Dios” no se trata de una frase bonita, romántica, poética, sino de una realidad imborrable. Esto me hace recordar que en el hebreo, la lengua de la Biblia, no existe ninguna traducción para la palabra “cosa” o “cosas”, sino que todas las cosas son “debarím”, el plural de “dabar”, es decir, “palabras”, cuya semántica semítica es “articulaciones del alma”, “pensamientos cristalizados”, por cuanto todo lo que existe es “Dios y sus Palabras”.

Recordemos que “Dios habló”, y el universo entero entró en existencia.

Percibimos las cosas como cosas independientes, autónomas, que están entre nosotros “porque sí”, como si carecieran de una fuente. Pero esta visión está completamente distorsionada respecto a la verdadera esencia de todas las cosas… comprendidas las huellas que tenemos en las yemas de nuestros dedos…

Así es como Dios nos conoce, nos ama y ha pagado un precio altísimo por nuestro rescate, por el perdón de nuestro pecado, por una nueva vida en las pisadas de Jesucristo, su Hijo, Hijo de Dios e Hijo del hombre.

Un comentario en «“La Huella de Dios: Cómo la Biblia inspira descubrimientos sorprendentes” – Pr. Joaquín Yebra»

  • el 29/10/2022 a las 3:55 AM
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    Creo que el verso de Job 37:7 está fuera de contexto porque lo que viene narrando ese pasaje es la manera en cómo se esconden los animales en el invierno… Y bueno estoy confundida con el significado que le dan ahí… Ayuda.

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