El velo se rasgó: ahora puedes entrar tú | La Semilla
Durante siglos solo el sumo sacerdote cruzaba el velo del templo, y únicamente un día al año, llevando la sangre de un sacrificio. La carta a los Hebreos anuncia que ese acceso ya está abierto para todos los creyentes, y de ahí saca tres órdenes: acerquémonos con plena certidumbre de fe, mantengamos firme la esperanza porque fiel es el que prometió, y considerémonos unos a otros para estimularnos al amor y a las buenas obras. El Pr. Lucho desgrana en La Semilla el capítulo 10 de Hebreos de la mano de John Stott, y termina donde acaba siempre la Escritura: en la fe, la esperanza y el amor.