Masticar bien los alimentos: por qué la digestión empieza en la boca | Dra. Bernarda Alcántara

Clínica Alcántara

La odontóloga Bernarda Alcántara explica por qué el primer tramo de la digestión está entre las muelas, qué le ocurre al cuerpo cuando falta una pieza y por qué comer deprisa puede acabar en un susto serio.

Masticar bien los alimentos: por qué la digestión empieza en la boca | Dra. Bernarda Alcántara
El Pulso
Podcast El pulso de la vida
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Comer deprisa sale barato hasta que pasa factura: la tripa hinchada a media tarde, la acidez que sube a la garganta, la sensación de que la comida no termina de bajar. La Dra. Bernarda Alcántara dedicó su espacio semanal en El pulso de la vida a algo que casi nadie asocia con el dentista: masticar. «Ya sabemos que la salud entra por la boca», recordó antes de explicar por qué el primer tramo de la digestión no está en el estómago, sino entre las muelas.

Ideas clave

  • La digestión arranca en la boca: la saliva y sus enzimas empiezan a descomponer los carbohidratos antes de tragar.
  • Masticar despacio da tiempo a la señal de saciedad: se come menos sin dieta de por medio.
  • Una muela ausente descoloca la mordida, carga la articulación de la mandíbula y cambia el aspecto del rostro.
  • La doctora citó unas 2.000 muertes anuales por atragantamiento ligadas a comida mal triturada.
  • Su consejo: reponer siempre las piezas que falten, aunque no se vean al sonreír.

La digestión no empieza en el estómago

El punto de partida de la exposición fue una corrección de manual: «la digestión comienza en la boca», insistió la doctora. «El principal sistema donde comienza nuestra digestión es la boca». Triturar bien la comida antes de tragarla reduce el esfuerzo que tendrá que hacer después el estómago.

En ese primer tramo interviene la saliva, que mezcla los alimentos y contiene enzimas encargadas de empezar a descomponer los carbohidratos. Cuanto mejor triturado y ensalivado llega el bolo alimenticio, mejor aprovecha después el intestino los nutrientes: «facilita que el intestino aproveche bien todos los minerales y vitaminas de lo que nosotros ingerimos».

La doctora se apoyó en la máxima que suele atribuirse a Hipócrates —«que nuestro alimento sea nuestra medicina y nuestra medicina sea nuestro alimento»— para resumir la idea de fondo: somos lo que comemos, pero también cómo lo comemos.

Un hombre come despacio sentado a la mesa
«Vamos a darle tiempo a que la digestión se procese bien»: comer despacio deja llegar la señal de saciedad. Foto: Pexels.

Comer despacio, comer menos

Entre las ventajas que enumeró hay una que interesa a cualquiera que vigile el peso: masticar despacio favorece la sensación de saciedad. El estómago necesita tiempo para avisar de que ya está satisfecho, y cuando uno engulle, ese aviso llega tarde, con el plato ya terminado.

«Vamos a darle tiempo a que la digestión se procese bien», explicó, «y eso nos va a ayudar a sentir que ya estamos llenos, que no necesitamos atragantarnos de la comida». Control del apetito y control del peso, dicho sin dietas de por medio: solo bajando el ritmo.

«La digestión comienza en la boca. El principal sistema donde comienza nuestra digestión es la boca.»
Dra. Bernarda Alcántara

Acidez, reflujo y esa tripa que se hincha

La lista de molestias que se previenen masticando bien es larga y reconocible: acidez, reflujo —«esos flujos molestos que sentimos en la garganta»— y caries. Cuando la masticación es mala, la digestión se vuelve lenta; y con la digestión lenta, apuntó, también se ralentiza el metabolismo.

De ahí viene una queja frecuente en consulta. «Muchas veces nos sentimos así, la tripa grande, hinchada», describió: si la digestión no se procesa bien se produce una distensión abdominal, el vientre se ve más grande de lo normal y aparece el estreñimiento, con la pesadez que arrastra —especialmente, señaló, en las mujeres—. Todo un sistema, el linfático incluido, trabajando de más para drenar lo que no termina de salir.

Una odontóloga muestra a su paciente una radiografía panorámica
En cuanto falta una pieza, la mordida queda alterada y el resto de dientes se desplaza hacia el hueco. Foto: Pexels.

«Si me falta una muela no pasa nada»

Aquí la doctora puso el dedo en la creencia que más repite la gente: «Muchas veces pensamos que si perdemos un diente no pasa nada». Pasa. En cuanto falta una pieza, la mordida queda alterada, y el resto de dientes empieza a moverse para ocupar el hueco: se abren espacios entre unas muelas y otras, y alguna acaba medio volcada.

El problema no se queda en la encía. Ese desajuste llega a la articulación temporomandibular —el punto donde el cóndilo de la mandíbula encaja con el hueso temporal, a los lados de la cabeza—, que es la que permite masticar. «Es por eso que muchas veces sentimos dolor, molestia, ruido al masticar», dijo. Ese chasquido que oyen hasta los compañeros de trabajo tiene, muchas veces, un diente ausente detrás.

Los dientes de delante también cuentan. La musculatura de la cara se altera, el rostro se ve algo hundido, los labios se meten hacia dentro «y esto da una apariencia de tener mayor edad de la que tenemos». Y está el otro coste, el que no se ve en la radiografía: la autoestima de quien habla en público con la preocupación de que se le note el hueco al sonreír.

El riesgo del que casi nadie habla: atragantarse

La parte más seria de la exposición fue la que explicaba por qué había elegido el tema. Según los estudios que citó en antena, se reportan alrededor de 2.000 muertes al año por atragantamiento, en buena parte por comida que no se ha triturado bien: «la comida se queda en trozos muy grandes, entre el esófago y la tráquea, y la persona no puede respirar».

Lo ilustró con el caso de un paciente suyo, contado con su permiso expreso. Estaba en una comida de trabajo y se atragantó con un trozo de carne; tuvieron que ayudarle a expulsarlo y se llevó un susto considerable. La carne, recordó, es de lo que más trabajo da al aparato digestivo: puede tardar mucho tiempo en ser descompuesta en el estómago si llega en trozos grandes.

Una paciente se lleva la mano a la mandíbula en el sillón del dentista
«Es por eso que muchas veces sentimos dolor, molestia, ruido al masticar», explicó la Dra. Alcántara. Foto: Pexels.

Reponer lo que falta

La recomendación final fue directa: reponer las piezas dentales ausentes. No es una cuestión estética ni un lujo aplazable, sino la manera de devolver a la boca la capacidad de triturar y de evitar que el resto de la dentadura se descoloque buscando el hueco.

Para consultas y citas, la Dra. Alcántara facilitó el teléfono 606 70 22 21. La clínica está en el barrio del Pilar, en la calle Conde de Lemos 137, primer piso, puerta 4, cerca del parque de La Vaguada, en Madrid.

El versículo: descansar de lo que no se puede con ello

Como cada miércoles, cerró con un texto bíblico, y esta vez lo eligió pensando en quien llega al final del día sin fuerzas. «El Señor nos insiste en depositar en él cuando estamos afligidos, cuando tenemos cargas emocionales que no podemos sobrellevar más, cuando estamos cansados, fatigados por el trabajo», explicó antes de leer Mateo 11:28: «Venid a mí todos los que estáis trabajados y cargados, y yo os haré descansar».

«Muchas veces tenemos cansancio en nuestra mente, en nuestra alma», añadió, «y él con su presencia nos hace sentir esa liviandad; nos sentimos livianos cuando venimos delante de él». La misma lógica que había aplicado al cuerpo durante un cuarto de hora: no cargar al estómago con lo que no puede procesar, no cargar el alma con lo que no le corresponde llevar sola.

Referencias

  • Mateo 11:28 (Reina-Valera 1960). La doctora aludió también, sin citarla por referencia, a la idea de «echar toda la carga» sobre Dios, presente en el Salmo 55:22 y en 1 Pedro 5:7.
  • La máxima «que tu alimento sea tu medicina y tu medicina sea tu alimento» se atribuye tradicionalmente a Hipócrates, aunque no aparece como tal en el corpus hipocrático conservado.
  • La cifra de unas 2.000 muertes anuales por atragantamiento fue la citada en antena por la Dra. Alcántara; organismos de seguridad como el National Safety Council estadounidense manejan magnitudes de ese orden en sus informes anuales.
  • Sección Clínica Alcántara, El pulso de la vida (Dynamis Radio), emisión del 16 de septiembre de 2026.

Temas  Salud dental · Digestión · Prevención · Odontología

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En antena: Dynamis Radio 87.5 FM (Madrid), de lunes a viernes de 8 a 11 h.
Dra. Bernarda Alcántara

Sobre la autoraDra. Bernarda Alcántara es odontóloga con más de 20 años de experiencia. Máster en Odontología Integral y Cirugía por la Universidad de Nebrija y graduada en la Universidad Autónoma de Santo Domingo (UASD), en la República Dominicana. Cada semana firma Salud dental, su espacio de divulgación sobre salud bucodental en El Pulso de la Vida.

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