Los hititas, el pueblo que la ciencia dio por inexistente | Pr. Lucho
¿Puede la Biblia inventarse un pueblo entero? Eso sostuvo durante más de un siglo la crítica acerca de los hititas: sin templos, sin ciudades, sin una sola inscripción, parecían un rumor del Antiguo Testamento. Hasta que en 1906 el arqueólogo Hugo Winckler desenterró Hattusa, su capital, y entre miles de tablillas apareció el tratado de Qadesh: el mismo texto tallado en los muros de Karnak. El Pr. Lucho firma y lee este artículo en El pulso de la vida: la historia de la superpotencia olvidada que devolvió la voz al relato bíblico, y el significado profundo de Macpela, la cueva que Abraham compró a un hitita — la única tierra que llegó a poseer.