El respeto por la vida no se pierde de la noche a la mañana. Es un proceso que inicia sutilmente en un ambiente de buenas intenciones, hasta llegar a un momento donde el valor de la vida misma se va deteriorado al grado que se torna prescindible.
El respeto por la vida no se pierde de la noche a la mañana. Es un proceso que inicia sutilmente en un ambiente de buenas intenciones, hasta llegar a un momento donde el valor de la vida misma se va deteriorado al grado que se torna prescindible.