La odontóloga Bernarda Alcántara explica en qué consiste un diseño de sonrisa, cuándo conviene hacérselo y por qué la salud bucal manda sobre la estética.
Una sonrisa armónica no es solo cuestión de unos dientes blancos en la primera fila. En su espacio semanal en El pulso de la vida, la doctora Bernarda Alcántara desgranó junto al Pr. Lucho qué hay detrás de un diseño de sonrisa, para quién está pensado y qué resultados ofrece cuando se hace bien.
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Qué es un diseño de sonrisa
Un diseño de sonrisa es, en palabras de la doctora, un conjunto de técnicas y planificaciones estéticas y funcionales que permiten modificar el tamaño, el color, la forma y la posición de los dientes para conseguir una apariencia armónica con el rostro. No se trata de cambiar la cara, sino de que la sonrisa acompañe a los rasgos de cada persona.
El objetivo último no es solo estético. Devolver la armonía a la sonrisa, explicó Bernarda Alcántara, mejora también la autoestima del paciente, sobre todo cuando los dientes aparecen desalineados, sobremontados o con los caninos en malas posiciones.
En qué consiste: del molde al diseño en 3D
El proceso arranca con una primera visita en la que se toman fotografías y se hace un molde de la boca. Con ese material se elabora un diseño digital en 3D que simula el resultado: cómo quedaría la sonrisa al corregir la posición de los dientes, la proporción entre dientes y encías o la forma en que los labios los muestran.
Esa simulación permite al paciente ver de antemano qué se puede mejorar según sus rasgos faciales —desde un labio que cae más de un lado que de otro hasta dientes manchados por la tetraciclina— antes de tocar nada.
Cuándo se recomienda
El diseño de sonrisa se recomienda cuando los dientes están desalineados, sobremontados o manchados, cuando los caninos quedan demasiado altos o cuando la mordida y la proporción con las encías rompen la armonía del conjunto. Si una persona reúne esas características y quiere mejorar su aspecto, es candidata al tratamiento.
Las manchas, matizó la odontóloga, no siempre se resuelven igual: las superficiales pueden corregirse con un blanqueamiento, pero las que vienen de nacimiento por la tetraciclina requieren carillas.
Primero la salud, después la estética
El mensaje más insistente de la doctora fue que la estética nunca va primero. Antes de un diseño de sonrisa hay que resolver la salud bucal: caries, encías inflamadas o que sangran y, muy especialmente, las muelas que falten en la parte de atrás. Los dientes de delante cortan el alimento, pero son las muelas las que mastican; sin ellas, advirtió, el tratamiento no sirve de nada.
Una vez sana la boca, el diseño puede incluir blanqueamiento dental, ortodoncia para alinear los dientes, carillas —de porcelana o de composite hechas en clínica— y contorneado de la encía. La secuencia importa: pretender colocar carillas sobre unos caninos demasiado altos o unos dientes mal posicionados es, en sus palabras, engañarse a uno mismo.
«No podemos pretender mejorar solo los dientes de delante: si faltan las muelas de atrás, el tratamiento no valdría de nada. Hay que mejorar todo.»
Temas Diseño de sonrisa · Salud dental · Ortodoncia · Carillas · Blanqueamiento