Pedro Tarquis en ‘Equipo de Investigación’ de laSexta: dar testimonio cristiano sin caer en el espectáculo

Teide · Dr. Pedro Tarquis

El director de Areópago Protestante analiza su paso por ‘Equipo de Investigación’ de laSexta y reivindica un testimonio cristiano que no rehúya los medios, pero que diga la verdad con respeto.


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Ideas clave

  • Los medios españoles suelen retratar a los evangélicos con una caricatura amarillista y peyorativa.
  • Esa imagen distorsionada se usa, además, como arma política.
  • Tarquis defiende «bajar al fango» y dar testimonio en los medios, también con autocrítica.
  • Su tesis, desde Mateo 5:13: la verdad, como la sal, se echa en pequeñas dosis, con respeto y cariño.

Cuando un programa de gran audiencia decide hablar de los evangélicos, casi nunca lo hace desde la curiosidad serena. En su espacio semanal Teide, el doctor Pedro Tarquis, director de Areópago Protestante, repasó junto al Pr. Lucho su intervención en ‘Equipo de Investigación’ de laSexta y, a partir de ahí, una pregunta de fondo: cómo dar testimonio cristiano en un escenario mediático que tiende al espectáculo.

Un marco mediático que tiende a la caricatura

Tarquis situó su participación en el contexto de un periodismo que, demasiadas veces, se acerca a los evangélicos «a través del mismo prisma, la misma caricatura» y con etiquetas siempre peyorativas. Lo que sorprende ya, lamentó, es que alguien sea «serio, riguroso y se acerque a querer entendernos».

A ese amarillismo se suma, según explicó, un uso político de esa imagen —recordó cómo desde Más Madrid se llegó a tildar a los pentecostales de «secta» en plena Asamblea— y la hostilidad de sectores que ven a los evangélicos como rivales que «vienen a quitar fieles», cuando la realidad nada tiene que ver con esa supuesta batalla.

Por qué aceptó: «hay que bajar al fango»

Frente a quienes prefieren no exponerse, Tarquis defendió la necesidad de estar presente incluso en terrenos incómodos. «Un buen cirujano siempre tiene las manos manchadas de sangre», ilustró: si los cristianos quieren romper la caricatura y que la sociedad les escuche, tienen que «bajar al fango» y mancharse las manos.

Reconoció que muchos evangélicos declinan esas invitaciones por miedo al debate tenso, y que así se pierden oportunidades de explicarse ante una opinión pública que solo recibe la versión distorsionada.

Verdad con ética: también autocrítica

El testimonio, insistió, no consiste en defender al colectivo «a toda costa». Hay que decir la verdad para defender lo que es correcto, pero también para reconocer lo que está mal, aunque lo haga alguien que lleve la etiqueta de evangélico. Puso como ejemplo a quienes predicaban en los vagones del metro: buena intención, pero no la forma adecuada.

Apeló al consejo de 1 Pedro 3:15 —estar siempre preparados para presentar defensa de la esperanza, «con mansedumbre y reverencia»— para subrayar que la verdad del Evangelio necesita también una ética en su manera de comunicarse.

«La verdad, como la sal, hay que echarla en pequeñas dosis. Si aplastas con la verdad y echas tanta sal que destruyes, ya no estás diciendo la verdad: hay que decirla con argumento, con respeto y con cariño.»

Dr. Pedro Tarquis

La sal que no destruye

Como cada semana, Tarquis cerró con un poema de su autoría, esta vez sobre la sal, inspirado en Mateo 5:13: «Vosotros sois la sal de la tierra; pero si la sal se desvaneciere, ¿con qué será salada?». Una imagen que resume su tesis: el cristiano da sabor al mundo solo si conserva su esencia.

Y un matiz final que es casi una regla de estilo para el testimonio público: la verdad, como la sal, hay que dosificarla. Echar «tanta sal en la verdad» que se acabe destruyendo al otro no es servir a la verdad; decirla con argumento, con respeto y con cariño, sí.

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