Inmigración: la oportunidad de recuperar nuestra verdadera identidad | Jaume Llenas

La exhortación con Jaume Llenas
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Redacción de El pulso de la vida · 29 de mayo de 2026

El teólogo Jaume Llenas invierte el discurso dominante sobre la inmigración: lejos de amenazar la identidad cristiana, sostiene que ofrece la oportunidad de recuperarla.

Llenas arranca con una advertencia: con frecuencia los creyentes son «capturados por la mente secular» y acaban pensando la inmigración con las categorías del mundo —el miedo a perder lo propio— en lugar de hacerlo desde una perspectiva bíblica. Su tesis invierte ese planteamiento: «No es un riesgo de perder la identidad, sino todo lo contrario: la oportunidad de recuperar nuestra identidad propia como cristianos, como pueblo de Dios». Y añade que ese pueblo está llamado a ser «una referencia para la sociedad de cómo nos relacionamos un pueblo con otro».


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Del Edén a Babel: un pueblo llamado a salir

El recorrido bíblico comienza en Génesis 2, con el ser humano colocado en el Edén —un santuario, un lugar de encuentro entre Dios y el hombre— pero invitado a mirar más allá: a extender ese territorio y convertir también la tierra de alrededor en lugar de encuentro con Dios. Es, dice Llenas, una invitación a emigrar fuera del jardín.

El contraste llega en Babel: la humanidad se concentra en un solo lugar para construirse un nombre y «apuntar al cielo», justo lo contrario de lo que Dios había mandado. La respuesta divina —confundir las lenguas— provoca la dispersión y devuelve al ser humano a su llamado original: llenar y cultivar la tierra. La migración, vista así, no es castigo sino reconducción.

Abraham, el emigrante que solo depende de Dios

El llamamiento de Abraham es el paradigma central. Dios lo saca de Ur de los caldeos y le pide dejar su tierra, su parentela y sus seguridades para depender únicamente de Él. El matiz histórico es clave: en aquel tiempo la seguridad de una persona descansaba en su familia y su clan, no en un Estado protector como el actual. «Dios le dice: sal de todas tus seguridades y pasa a depender solo de mí», resume.

«Dios nos llama a todos a la experiencia de la emigración y a depender solo de ese Dios que nos cuida»

Jaume Llenas

Del desierto al exilio

El patrón se repite en el Éxodo. Israel sale de un Egipto que se había vuelto esclavitud y atraviesa el desierto como pueblo peregrino, sostenido por Dios: el paso por el mar Rojo como experiencia de redención, la provisión de agua y alimento, y «la roca que te seguía, que no es otro que Cristo mismo». Ya en la tierra prometida, ese pueblo debía ser testimonio ante las naciones de que es Dios quien cuida y protege. Cuando lo olvida, el exilio en Babilonia vuelve a hacerlo emigrante para que recupere lo que está llamado a ser.

«Extranjeros y peregrinos»

La misma idea atraviesa el Nuevo Testamento, donde a los creyentes se les recuerda que son extranjeros y peregrinos aunque vivan asentados. De ahí la conclusión pastoral de Llenas: Dios no quiere a su pueblo establecido en la tierra, sino en camino, rumbo a «la única tierra que es verdaderamente nuestra: el reino de Dios».

Su deseo final, dirigido a los oyentes, condensa el mensaje: «Que nunca os establezcáis lo suficiente como para perder la dependencia de Dios». Una reflexión emitida dentro de El pulso de la vida, dirigido y conducido por el Pr. Lucho.

Temas  Inmigración · Identidad cristiana · Pueblo de Dios · Jaume Llenas

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