El director de Areópago Protestante denuncia el doble rasero con el que se mide la obra social cristiana —del ébola al Festival de la Esperanza— y analiza la deriva moral que destapa el caso Zapatero.
Nueva cita con Teide, el espacio del doctor Pedro Tarquis, que esta semana enlaza varios asuntos bajo un mismo hilo: cómo se desvirtúa lo positivo cuando alguien quiere atacarlo.
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Ébola: la obra evangélica que nadie cuenta
El primer asunto es sanitario y, según Tarquis, casi invisible en los medios. En la República Democrática del Congo persiste un foco de ébola que nunca llega a desaparecer, pero ha surgido una nueva variante más contagiosa y, sobre todo, sin vacuna ni tratamiento, lo que dispara una mortalidad ya de por sí alta, en torno al 33 %. La OMS la ha declarado emergencia de salud pública internacional: más de 900 casos sospechosos, un centenar de positivos confirmados y unos 220 fallecidos, con el temor de que salte a países vecinos como Uganda.
Su denuncia, sin embargo, apunta al silencio sobre quién está sobre el terreno. Allí trabajan desde hace años ONG evangélicas —cita a SERGE y a Samaritan’s Purse— con personal que se juega la vida; recuerda el caso de un médico estadounidense contagiado, trasladado a Alemania, que vivía en la zona con su familia. «Son personas que están dando su vida», resume, frente a la imagen distorsionada de que «el único evangélico son los que hacen cosas muy extrañas y sacadas de contexto».
Franklin Graham y el doble rasero
El hilo conecta con Franklin Graham, cuya fundación sostiene Samaritan’s Purse y que esta semana protagoniza el Festival de la Esperanza. Tarquis no esquiva la crítica: considera «incómoda» y un error la estrecha vinculación de Graham con la política estadounidense, un error «que su padre no cometió». Pero distingue: «Él no viene a hacer política, él viene a predicar el evangelio».
Lo que denuncia es el doble rasero del reportaje que le ataca: se le presenta como alguien rico y sospechoso por mover mucho dinero, cuando ese dinero sostiene «una de las grandes obras sociales mundiales», hecha de forma altruista en catástrofes de medio mundo —recuerda su ayuda en España durante la dana—. El Festival, subraya, es autofinanciado y no cuesta dinero público, a diferencia de otros eventos religiosos.
«Ojalá hubiera más obras sociales como Samaritan’s Purse»
Quién financia a quién
De ahí salta a una reflexión sobre el dinero. La Iglesia católica cuenta con el respaldo del Estado y del Vaticano; la obra evangélica, en cambio, se sostiene casi por completo con las aportaciones privadas de los fieles. El contraste que más le llama la atención es con los partidos políticos y sindicatos, financiados sobre todo con fondos públicos y no por sus afiliados.
El dato que maneja: los evangélicos en España rondan el millón de personas, «bastante más» que la militancia de los grandes partidos. Lamenta, eso sí, la falta de estudios sociológicos propios —el CIS engloba a todas las minorías religiosas en un mismo saco— y propone retomar encuestas como las que en su día hizo Protestante Digital.
Zapatero y la “deriva” moral
El segundo gran tema es el caso Zapatero. Tarquis confiesa que llegó a la entrevista esperando ser más crítico, y acaba cuestionando incluso la actuación judicial; pero sostiene que los indicios —los negocios poco éticos, el apoyo sostenido a Maduro, la falta de condena del fraude electoral venezolano o el reproche por el Nobel a María Corina Machado— resultan «abrumadores», aunque falte la prueba definitiva. «Cuando hay 20 flechas señalando una dirección», ironiza, cuesta pensar que el camino no vaya por ahí.
Pero su lectura es sobre todo moral. Describe la deriva del que, ante los grises, elige siempre el gris algo más oscuro porque le conviene, hasta acabar «en la oscuridad más absoluta». Un riesgo, advierte, que no es solo de los políticos: nos alcanza a todos en el trabajo, las relaciones y las responsabilidades cotidianas. Frente a ello pone a Jesús, que «murió precisamente por defender lo correcto».
«Ante mí, calzada recta»
El espacio cierra, como es costumbre, con un poema del propio Tarquis, titulado Ante mí, calzada recta y publicado en Protestante Digital. Está inspirado en el texto de Ezequiel en el que Dios responde a quienes llaman torcido su camino: «¿No será que son vuestros caminos torcidos?». Su mensaje final: los caminos de Dios son rectos y, aunque tropecemos, el Buen Pastor sale a nuestro encuentro para devolvernos a la senda. Una reflexión emitida dentro de El pulso de la vida, conducida por el Pr. Lucho.
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