Ley trans, ideología de género y libertad de conciencia | Pedro Tarquis

Teide · Pedro Tarquis

El director de Areópago Protestante analiza el debate sobre la ley trans en la Asamblea de Madrid y advierte del peligro de un clima político en el que el adversario se convierte en alguien a quien odiar.


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Pedro Tarquis llegó esta semana a su espacio Teide con un tema que, según reconoció, le había dejado «asustado». No venía de la política nacional ni de un titular de portada, sino de un pleno de la Asamblea de Madrid al que acude como periodista acreditado. Allí presenció un debate sobre la ley trans que, más allá de la norma, dejó al descubierto un clima político donde el que piensa distinto deja de ser adversario para convertirse en enemigo.

Ideas clave

  • Una diputada de Más Madrid declaró en la Asamblea que «odia» a los diputados de PP y Vox, y fue aplaudida.
  • Tarquis contrapone el delito de odio, perseguido por ley, al «deleite» de odio normalizado en el debate político.
  • Repasa los argumentos científicos sobre la transición en menores: reversibilidad de la disforia, detransición y el cierre de la clínica de referencia en Reino Unido.
  • El evangelio invita a rechazar el pecado sin dejar de amar a la persona: el desacuerdo no convierte al otro en enemigo.

Un debate sobre la ley trans que destapó algo más

El origen fue la proposición de Más Madrid para revertir la modificación que PP y Vox introdujeron en 2023 sobre la ley trans madrileña de 2016 y devolverla a su redacción anterior, alineada con los postulados del colectivo LGTBI. Tarquis recomendó ver el pleno completo en Protestante Digital: a su juicio, tanto la defensa de la ideología de género como las réplicas de PP y Vox están expuestas con argumentos, y resultan una buena escuela de cómo razonar con respeto sin quedarse solo en el «porque la Biblia lo dice».

Lo que de verdad le impactó llegó en la intervención de la diputada ponente, Jimena González. Dirigiéndose a los diputados de PP y Vox, afirmó: «yo a ustedes también les odio, no por lo que son sino por lo que han hecho… y desde la fuerza de ese odio profundo y sincero que siento hacia todos y cada uno de ustedes, les juro que yo veré esta ley restituida». La sala, según relató, respondió con aplausos.

Del delito de odio al «deleite» de odio

Tarquis jugó con las palabras para explicar su inquietud: vivimos rodeados de leyes contra el delito de odio —castigar a alguien por lo que es, sea su raza, su origen o su orientación— y, sin embargo, una representante pública puede declarar abiertamente su «deleite de odio» hacia quienes no comparten sus ideas y recibir el aplauso del hemiciclo.

Lo que más le preocupó no fue solo la frase, sino el silencio que la rodeó. Mientras casos puntuales de excesos verbales de un diputado de Vox en Murcia recorrieron todos los medios, esta declaración apenas tuvo eco: «solo Protestante Digital, que estábamos allí, dimos fe de lo que pasaba». Para él, ese doble rasero anestesia a la sociedad y normaliza que el adversario se convierta en enemigo a batir.

Ciencia, menores y libertad de conciencia

El médico recordó que el debate de fondo no es solo ideológico, sino también científico y jurídico. Citó que una mayoría de menores con disforia de género recuperan su identidad biológica al llegar a la edad adulta, el aumento de casos de «detransición» y el cierre en el Reino Unido del mayor centro de transición de menores tras admitir errores graves. De ahí su llamada a la prudencia: acompañar y respetar al menor sin denigrarlo, pero esperar a la mayoría de edad antes de intervenir de forma irreversible.

Su tesis es que la verdadera tolerancia no consiste en imponer una sola lectura de la realidad. «Tengo derecho a opinar distinto, incluso a equivocarme, y más si lo expreso con respeto», resumió, denunciando que quienes dicen defender la inclusión acaben excluyendo al que no piensa como ellos.

«Debatamos y defendamos aquello que creemos, pero que nunca, jamás, bajo ningún concepto, odiemos al que tenemos enfrente.»

Pedro Tarquis

La respuesta del evangelio: rechazar el pecado, amar a la persona

Frente al discurso del odio, Tarquis situó el mensaje de la cruz. Dios —dijo— no odia a quienes no piensan como él; al contrario, «murió por aquellos que no pensábamos como él, que somos todos». Recordó las palabras de Jesús, «Padre, perdónalos, porque no saben lo que hacen» (Lucas 23:34), como el reverso exacto de la lógica del enemigo a quien aniquilar.

El cierre fue su habitual poema, «Pusiste verdad», publicado en la sección de opinión de Protestante Digital, y una exhortación final que vale para la familia, el trabajo y la vida pública: debatir y defender lo que uno cree, pero «nunca, jamás, bajo ningún concepto, odiar al que tenemos enfrente».

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Temas  Ley trans · Ideología de género · Libertad de conciencia · Asamblea de Madrid · Pedro Tarquis

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