El mal aliento en tu mascota no es normal: cómo detectar la enfermedad periodontal | Katherine Jara

Observa a los animales con Katherine Jara

El mal aliento y la pérdida de dientes no son consecuencias normales del envejecimiento de perros y gatos. La veterinaria Katherine Jara advierte de que la enfermedad periodontal es muy frecuente, avanza sin síntomas evidentes y puede comprometer la salud general del animal.

El mal aliento en tu mascota no es normal: cómo detectar la enfermedad periodontal | Katherine Jara

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Solemos aceptar el mal aliento de nuestro perro o nuestro gato como algo inevitable, pero es el primer aviso de una enfermedad que se puede prevenir. En la sección «Observa a los animales y aprende de ellos», la veterinaria Katherine Jara abre una serie de dos entregas sobre la salud bucodental de las mascotas: esta primera enseña a reconocer los problemas de la boca; la segunda abordará cómo prevenirlos y tratarlos.

Una enfermedad mucho más frecuente de lo que parece

Más del 70% de los perros y gatos mayores de tres años presentan algún grado de enfermedad periodontal. El problema suele comenzar cuando la higiene dental es insuficiente y las bacterias presentes de forma natural en la boca dejan de mantenerse en equilibrio.

La veterinaria subraya que el mal aliento, la acumulación de sarro o la pérdida de piezas dentales no son situaciones normales que deban aceptarse sin más. «Muchas personas pueden pensar que el mal aliento o la pérdida de dientes forman parte natural del envejecimiento, pero en realidad son consecuencia de enfermedades que se pueden prevenir», señala. Lo compara con lo que nos pasaría a nosotros: «es como si llevásemos cinco o seis años sin lavarnos los dientes; al llegar al dentista habrá mal aliento, gingivitis, mucho sarro y probablemente dolor».

El dolor puede pasar desapercibido

Uno de los principales riesgos es que perros y gatos tienden a ocultar el dolor. Aunque sufran inflamación o lesiones en la boca, pueden continuar comiendo con aparente normalidad, por lo que la familia no siempre detecta el problema hasta que la enfermedad está avanzada.

Por este motivo, Jara considera esenciales la prevención y la detección temprana. Recomienda acostumbrar progresivamente al animal a que le revisen los dientes y la boca, asociándolo a un premio para que la exploración resulte más fácil. Con los gatos, reconoce, hace falta más paciencia.

«Más del 70% de los perros y gatos mayores de tres años presentan algún grado de enfermedad periodontal, y pasa porque no limpiamos la boca de nuestros animales.»

Katherine Jara, veterinaria
Perros y gatos ocultan el dolor por instinto: revisar su boca con regularidad es la única forma de detectar la placa y el sarro a tiempo.
Perros y gatos ocultan el dolor por instinto: revisar su boca con regularidad es la única forma de detectar la placa y el sarro a tiempo.

Placa dental, gingivitis y sarro

Al levantar el labio del animal pueden observarse distintos signos. En una boca sana, los dientes presentan un aspecto limpio y blanco, especialmente en los animales jóvenes. Pero sobre su superficie se forma constantemente una película fina compuesta por bacterias, restos de alimento y saliva: la placa dental.

Cuando esa placa no se elimina de manera habitual mediante el cepillado u otros métodos de higiene, las bacterias producen sustancias que la adhieren al diente, especialmente en la unión con la encía. El resultado es una inflamación conocida como gingivitis, la primera fase de la enfermedad periodontal.

Con el tiempo, la placa se mineraliza por las sales presentes en la saliva y se convierte en sarro: una sustancia dura, amarillenta o marrón, que se acumula sobre todo en los dientes posteriores y junto a la línea de la encía. «Una vez formado, el sarro ya no puede eliminarse con un cepillado en casa; requiere una limpieza dental en la clínica veterinaria bajo anestesia», explica la especialista.

Cuando la infección destruye los tejidos que sostienen el diente

El sarro favorece una mayor acumulación de bacterias y una irritación constante de las encías. Estas pueden retraerse, dejar expuestas las raíces y provocar que los dientes empiecen a moverse, acompañado de un mal aliento cada vez más intenso.

La enfermedad periodontal afecta a los tejidos que sujetan el diente: las encías, el ligamento periodontal y el hueso alveolar, situado alrededor de la raíz. En los casos más graves, la infección alcanza el hueso mandibular o maxilar, causa fístulas —comunicaciones anormales entre la boca y la nariz— e incluso fracturas de mandíbula. Jara insiste en que estos daños ya son irreversibles, por lo que las limpiezas de boca en la clínica deben hacerse cuando sean necesarias y sin retrasarlas.

La boca también influye en la salud general

La enfermedad periodontal no se limita a la cavidad oral. Una boca con una elevada carga bacteriana supone un estrés constante para el sistema inmunitario, y las bacterias pueden tragarse con la comida o pasar al torrente sanguíneo durante la masticación.

La conexión entre la salud oral y la salud general está ampliamente demostrada, tanto en medicina humana como veterinaria. Los perros y gatos con enfermedad periodontal pueden desarrollar patologías cardíacas, renales y hepáticas, e incluso enfermedades metabólicas como la diabetes, porque las bacterias alteran el control de la glucosa.

El yorkshire terrier, como la mayoría de razas pequeñas, está entre los perros más predispuestos a la enfermedad periodontal.
El yorkshire terrier, como la mayoría de razas pequeñas, está entre los perros más predispuestos a la enfermedad periodontal.

Razas con mayor predisposición

Aunque cualquier animal puede desarrollar problemas dentales, algunas razas parten con más riesgo. Entre los perros: yorkshire terrier, chihuahua, pomerania, caniche toy y miniatura, bichón maltés y shih tzu. También los perros braquicefálicos —los de hocico chato, como el bulldog francés, el bulldog inglés o el carlino—, porque la forma del cráneo les deja los dientes mal alineados y la placa se acumula con más facilidad.

Entre los gatos, las razas más predispuestas son el común europeo —la mayoría de los que viven en nuestras casas—, el siamés, el persa y el maine coon. «Revisar las bocas de los perritos y de los gatitos va a ser fundamental para garantizar una vida más larga, sana y sin dolor», resume Jara: la higiene oral debe formar parte de la rutina de cuidados, igual que la alimentación, el ejercicio y las visitas al veterinario.

Un cierre desde la fe

Como el tema del día ha sido la boca, la veterinaria despide su espacio con un versículo de Proverbios 18:21: «La muerte y la vida están en poder de la lengua, y el que la ama comerá de sus frutos».

Katherine Jara, veterinaria

Sobre la autora

Katherine Jara

Veterinaria · Especialista en cirugía de tejidos blandos

Licenciada en Veterinaria por la Universidad Complutense de Madrid (2014). Desde 2020 centra su práctica en la cirugía de tejidos blandos. En El pulso de la vida firma la sección «Observa a los animales y aprende de ellos».

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Temas  Salud dental · Enfermedad periodontal · Perros · Gatos · Salud de las mascotas

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