Luis Fajardo, director general de Sociedad Bíblica de España, y Carlos Villa, su promotor nacional, pasaron por El pulso de la vida en el año en que la entidad evangélica más antigua del país cumple 190 años. Hablaron de cómo se traduce la Biblia, de por qué hay versiones para cada lector y de un problema que ya no se arregla repartiendo ejemplares.

El Pulso
Hay preguntas que se repiten en todos los seminarios. Luis Fajardo, director general de Sociedad Bíblica de España, la tiene medida: da igual de qué hable, en el turno de preguntas siempre aparece alguien que quiere saber cuál es la mejor versión de la Biblia. «Esa es la pregunta del millón», responde. Fajardo y Carlos Villa, promotor nacional de la entidad, se sentaron con el Pr. Lucho en el estudio de El pulso de la vida en un año redondo: Sociedad Bíblica cumple 190 años trabajando en España. Salió una conversación sobre traducción, lenguaje, historia y misión que acabó en un sitio incómodo: el problema ya no es que falten Biblias.
Ideas clave
- Sociedad Bíblica de España cumple 190 años: trabaja desde 1836 y es la entidad evangélica más antigua del país.
- Para Luis Fajardo no hay versiones incorrectas: «la mejor Biblia es la que te transforma la vida», y lo recomendable es consultar varias traducciones.
- La Biblia en Lenguaje Básico (4.000-4.500 vocablos) no empobrece el texto: responde a un lenguaje que ya está empobrecido. La Reina-Valera 2020 es revisión, no traducción nueva.
- No existe una lengua sagrada, y el argot religioso heredado —justificación, doxología, concupiscencia— levanta un muro con quien entra por primera vez en una iglesia.
- Carlos Villa resume el reto de hoy: «El desafío no es que tengan una Biblia, sino que la abran». La sede, el Hogar de la Biblia, está en la calle Áncora 23 de Madrid.
190 años de Sociedad Bíblica: la entidad evangélica más antigua de España
Carlos Villa llegó al estudio con tres libros bajo el brazo. Uno de ellos era una Biblia conmemorativa de la Reina-Valera 2020, editada por el aniversario, y acabó sorteada en antena entre los oyentes que escribieron al WhatsApp del programa.
«Lo digo con orgullo muchas veces», explicó Fajardo: «Sociedad Bíblica es la entidad evangélica más antigua que hay en nuestro país». Desde 1836 distribuyendo la Biblia y colaborando con las iglesias en su labor misionera. «Cuando en España no había ninguna agencia misionera, Sociedad Bíblica ya estaba colaborando con los colportores, llevando escrituras».
Ese es el marco de todo lo demás: una casa que lleva casi dos siglos haciendo lo mismo y que cada generación ha tenido que volver a explicar, porque cada generación lee de otra manera.
«¿Cuál es la mejor Biblia?»: la pregunta del millón
Fajardo empieza por desactivar la trampa de la pregunta. «Lo bueno de la palabra de Dios es que tiene que hablar a cada generación y a cada sector de la población», dice. «Eso es algo milagroso, la propia palabra».
De ahí se sigue lo demás: los traductores, los editores y los publicadores de Biblias tienen que decidir a quién se dirigen antes de traducir una sola línea. No hay una versión válida para todos porque no hay un lector único.
Su respuesta a la pregunta del millón es tan breve como difícil de rebatir: «¿Cuál es la mejor Biblia? Bueno, pues yo diría la que te transforma la vida». Y el consejo práctico que va detrás: no te quedes con una sola, consulta varias.
Equivalencia formal y equivalencia dinámica: dos formas de traducir
Históricamente, explicó el director general, han existido dos grandes maneras de traducir la Biblia. La primera es la equivalencia formal, la que muchos llaman «literal». Fajardo corrige ahí mismo: «Eso es una falacia, no es literal tampoco, porque no se puede traducir» así. Lo que hace es respetar al máximo la forma del texto original.
La segunda es la equivalencia dinámica: se respeta el texto, pero a la vez se ayuda a que se entienda. «Si hay que añadir algo relacionado, por supuesto, sin romper la cuestión teológica del texto, se añade para que sea comprensible, para que sea accesible».
Hoy se trabaja además con métodos más afinados, que parten de una pregunta muy concreta: «¿Quién va a leer esto?». Según la respuesta, cambia la traducción.
El lenguaje se empobrece: por eso existe la Biblia en Lenguaje Básico
Fajardo trajo a la conversación el informe PISA y la caída de la comprensión lectora, y un dato que usa a menudo: se pierden alrededor de 400 palabras de uso al año. El nivel del lenguaje, sostiene, va disminuyendo.
Ahí encaja la Biblia en Lenguaje Básico (BLB), que trabaja con unos 4.000 o 4.500 vocablos. Es la traducción que recibe la crítica más repetida: que empobrece la Biblia. Su respuesta es directa: «No. El lenguaje ya está empobrecido. Lo que estamos haciendo es hacer accesible el texto de la Biblia desde las lenguas originales a ese uso del lenguaje que se está haciendo».
Esa versión está pensada para niños, para quien nunca ha leído la Biblia y para quien no tiene el español como lengua materna. En el otro extremo hay traducciones de lenguaje mucho más rico, porque las lenguas bíblicas también lo son: «Una palabra tiene varios significados y depende mucho del contexto».
«¿Cuál es la mejor Biblia? Bueno, pues yo diría la que te transforma la vida.»
Reina-Valera 2020: cuando no se traduce, se revisa
Hay un lector que no quiere una traducción nueva. «Yo soy una persona que quiero la Biblia clásica», resume Fajardo, «porque es con la que me he criado, con la que he conocido, con la que memorizo». Para ese lector no se traduce: se revisa.
La Reina-Valera 2020 es exactamente eso. Un trabajo que vuelve a la Biblia del Oso, pasa por la revisión de Cipriano de Valera y las sucesivas, actualiza el léxico y recupera parte de aquel texto, la primera traducción completa al castellano impresa desde las lenguas originales.
Actualizar significa cosas muy concretas. Cambiar expresiones que ya nadie usa —«decaer el semblante» por «qué mala cara tienes»— y poner la puntuación y la acentuación al día según los criterios de la Real Academia Española.

No hay lenguas sagradas: el problema del argot religioso
El presentador sacó un tópico que circula mucho: la supuesta monosemia del griego o del hebreo, esa idea de que cada palabra bíblica tiene un único significado exacto. Fajardo fue tajante: hay que desmitificar las lenguas bíblicas. «No hay una lengua sagrada. Dios habla en todas las lenguas porque quiere que todos los hombres conozcan el mensaje transformador del Evangelio».
El corolario es incómodo para las iglesias. Hay palabras heredadas de los textos que están «casi sacralizadas y que nadie usa». Justificación, por ejemplo: en el habla corriente significa excusarse por algo que se ha hecho mal, «a miles de kilómetros de lo que quiere decir en el lenguaje bíblico». O doxología. O concupiscencia.
«Yo a veces pienso también en nuestras iglesias, cómo transmitimos ese mensaje», reflexionó. «Si alguien entra en nuestras iglesias, ¿nos entiende, o dice: estoy en un sitio diferente donde la gente habla de manera rara?». El argot interno no es el problema; el problema es no saber soltarlo cuando se habla con los de fuera.
La concordancia Strong, con cautela: «dýnamis» no es dinamita
El Pr. Lucho preguntó por una herramienta que muchos oyentes tienen en casa: la concordancia y el diccionario de Strong. ¿Cómo usarla bien, si de una misma palabra ofrece varios significados y uno acaba escogiendo el que más le conviene?
«Es una obra impresionante», reconoce Fajardo, «teniendo en cuenta que tiene ya bastantes años». Está pensada sobre todo para quien no conoce las lenguas bíblicas; quien sí las conoce tiene hoy herramientas mejores y más recientes. «Yo creo que hay que tomarlo con cautela».
Y puso un ejemplo que hizo gracia en el estudio, porque tiene el nombre de la emisora dentro: hay quien predica que dýnamis significa «dinamita». «Eso es un error garrafal. Dýnamis es de algo dinámico». La receta que da es otra: «Lee diferentes traducciones. Mira las opciones de traducción de las palabras. Usa tu concordancia Strong… pero no te quedes solamente ahí».
Traducir es un trabajo de equipo: la lección de Casiodoro de Reina
¿Es mejor una traducción hecha por un equipo o por una sola persona? Aquí Fajardo no admite matices: «La traducción tiene que ser en equipo». La Biblia reúne muchos estilos literarios y no es lo mismo traducir poesía que narrativa, ni el Antiguo Testamento que el Nuevo. En algunos proyectos, cuando se traducen los Salmos, los equipos llegan a consultar con músicos.
Hace falta gente que domine la lengua original, gente que domine la lengua de llegada, asesores estilísticos —«conocer la lengua no es saber traducir»— y alguien que mantenga el estilo de toda la obra. Están además los semitismos que el texto conserva, como aquello de amontonar «ascuas de fuego» sobre la cabeza de otro, que hay que decidir si tienen equivalente en castellano.
Y queda la lectura decisiva: la teológica. «El mensaje tiene que ser el mismo». Ni siquiera así se acaba el riesgo: «Un equipo a veces se equivoca; una persona, no te cuento». Por eso le impresiona tanto Casiodoro de Reina, que tradujo prácticamente solo, en plena persecución y moviéndose de un sitio a otro, y que al entregar su trabajo pidió justamente eso: esto es mejorable, revísenlo. «Es un hombre que no está valorado lo suficiente».
Génesis 1:1, Lemaître y el principio que incomodó a la ciencia
El Pr. Lucho contó que venía en el coche escuchando a Antonio Cruz hablar de la complejidad del universo y que, mientras lo oía, le vino a la cabeza Génesis 1:1: «En el principio creó Dios los cielos y la tierra». Una frase escueta, corta, casi poética, capaz de definirlo todo.
Fajardo recogió el hilo con un dato de historia de la ciencia. Cuando surge la teoría del Big Bang, quien la pone en marcha es un sacerdote católico, Georges Lemaître, contemporáneo de Einstein. Y lo que más inquietó entonces a los científicos fue precisamente esa expresión: en el principio. «Porque eso de entender que había habido un principio significaba que alguien lo puso en marcha».
El desafío del texto, añadió, está en lo que decide contar: «Nos está enseñando quién es el autor de todo aquello, y no cómo, ni cuándo, ni dónde, que es a veces lo que a nosotros nos preocupa».

Los tres focos de Sociedad Bíblica: traducción, formación y divulgación
Aquí tomó el micrófono Carlos Villa. «Nuestra tarea es acercarnos a todos con la palabra de Dios de una forma en la que puedan entender y todos puedan pagar». La casa se organiza en tres grandes focos, y el primero empieza antes de lo que parece: «La misión ya comienza con la traducción».
En formación, hay seminarios de ciencias bíblicas gratuitos en YouTube. Por el Mes de la Biblia están publicando una serie —traducciones latinas, la Septuaginta, y la siguiente sobre Casiodoro de Reina y la Biblia del Oso—, que después pasa a un ritmo de cada quince días. Hay además cursos académicos con certificación de hebreo y griego, esos sí de pago, con información en la web.
Villa insistió en el porqué del certificado: «Recursos y materiales gratuitos hoy en día en internet podemos encontrar miles. Pero que esté certificado, avalado y tenga un soporte, eso quizás no lo tenemos tanto». El presentador lo remató con el ejemplo de los bulos que circulan —los anunnakis y compañía—: hay que ir a un sitio acreditado.
De la traducción al libro: producción editorial y ediciones personalizadas
El segundo foco es la producción editorial, que es donde las traducciones y revisiones se materializan. Al frente está Juan Triviño, director editorial de la entidad. El material se distribuye a través de distribuidores oficiales y de la librería en línea de la casa, todobiblia.com.
Hay una posibilidad que Villa quiso subrayar porque no todo el mundo la conoce: las ediciones personalizadas. Una iglesia, una entidad o una organización puede encargar su propia Biblia con una portada específica, con su logo, o preparar una edición para un evento concreto.
No se limita a Biblias completas: también Nuevos Testamentos y Evangelios, y en distintas traducciones y revisiones —Reina-Valera 2020, La Palabra, la Biblia en Lenguaje Básico—.
«El desafío no es que tengan una Biblia, sino que la abran»
El tercer foco es la misión, y ahí Villa puso el dedo donde duele. Dentro de las iglesias, dijo, «el desafío no es que tengan una Biblia, sino más bien que la abran». Lo que quieren transmitir desde Sociedad Bíblica es «esa pasión, esas ganas de la palabra, ese celo por la palabra».
Contó una conversación reciente con unos jóvenes. Les preguntó qué versión de la Biblia leían y le contestaron: «Pregúntanos primero si leemos la Biblia». Cuando insistió y quiso saber por qué no la leían —si les aburría, si les parecía lejana, si les costaba entenderla—, les enseñó la Biblia en Lenguaje Básico. «Cuando empezaron a leerla dijeron: pues es que la entiendo».
Hacia fuera, la herramienta son las exposiciones: Biblia y Cultura, Biblia y Reforma. La idea es sacar la Biblia de los entornos eclesiásticos y llevarla a salones y museos, donde se pueda invitar al alcalde y a los concejales. «A veces tenemos la idea de que la Biblia es solo un libro teológico o religioso, pero también es un libro de historia», dijo Villa. El presentador lo resumió así: la columna vertebral invisible de Occidente.
Papel o pantalla, y dónde visitarlos: el Hogar de la Biblia
¿Le ha hecho daño lo digital al papel? Fajardo lo descarta sin dudar: «Que va. El papel sigue funcionando». Lo que ha cambiado lo digital es el acceso. Sus traducciones, en cuanto están listas, van primero a YouVersion, gratis, y acumulan más de medio millón de descargas.
El motivo lo explicó él mismo, por si alguien lo dudaba: «Sociedad Bíblica es una entidad religiosa sin ánimo de lucro. Nuestra misión es que la Biblia llegue a todo el mundo, en un formato que entienda, a un precio que pueda pagar, y si no puede pagar, que sea gratuito». Aun así defiende el papel: leerlo activa otras rutas, dice —pasar la página, subrayar, el olor del libro—.
Para quien quiera verlo en persona, la sede está abierta al público. Hay un showroom y un museo con Biblias históricas: calle Áncora, 23, esquina con General Lacy, en Madrid, a pocos metros de Atocha. «Van a ver un cartel que pone Sociedad Bíblica, el Hogar de la Biblia: pues ahí estamos». Toda la información, en sociedadbiblica.org.
«Lea la Biblia, regale la Biblia»
Para despedirse, Fajardo dejó dos cosas. La primera, un encargo de tres palabras: «Lea la Biblia, regale la Biblia, regale las Escrituras».
La segunda, la razón. Le gusta, dijo, jugar con la frase de Pablo en Romanos sobre el Evangelio como poder de Dios: «Me gusta pensar que cuando yo a alguien le hablo del Evangelio o le doy una porción de la Escritura, se pone en marcha un poder especial. El de Dios. Es Dios el que está tratando de entrar en la vida de esa persona».
«Reparta la Biblia con sus vecinos, con sus amigos, con sus familiares, porque están sembrando para la eternidad», cerró. «Nunca se sabe lo que un Evangelio, lo que un Nuevo Testamento, puede hacer en la vida de una persona».
Referencias
- Génesis 1:1 (RVR1960): «En el principio creó Dios los cielos y la tierra», el versículo sobre el que giró buena parte de la conversación.
- Génesis 1:26-27 y Génesis 5:3 (RVR1960): la imagen y semejanza de Dios, y Adán engendrando «a su semejanza, conforme a su imagen».
- 1 Reyes 8:27 (RVR1960): la oración de Salomón, «los cielos de los cielos no te pueden contener», aludida al hablar de un Dios que no cabe en ningún sitio.
- Juan 1:14 y Juan 6:63 (RVR1960): «Aquel Verbo fue hecho carne, y habitó entre nosotros» y «las palabras que yo os he hablado son espíritu y son vida».
- Romanos 1:16 (RVR1960): el Evangelio como «poder de Dios para salvación a todo aquel que cree», la frase de Pablo con la que Fajardo cierra la entrevista.
- Proverbios 25:22 y Romanos 12:20 (RVR1960): «ascuas de fuego amontonarás sobre su cabeza», el semitismo citado como ejemplo de dificultad de traducción.
- Biblia del Oso (1569), de Casiodoro de Reina, y la revisión de Cipriano de Valera (1602): base de la tradición Reina-Valera.
- Reina-Valera 2020 y Biblia en Lenguaje Básico (BLB), ediciones de Sociedad Bíblica de España — sociedadbiblica.org y su librería todobiblia.com.
- The Exhaustive Concordance of the Bible, de James Strong (1890), la obra citada como herramienta útil pero que conviene manejar con cautela.
- Georges Lemaître (1894-1966), sacerdote y físico belga, asociado al origen de la teoría del Big Bang a partir de su hipótesis del átomo primitivo.
- Informe PISA de la OCDE sobre competencia lectora, mencionado por Luis Fajardo al hablar del empobrecimiento del lenguaje.
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Sobre los invitadosLuis Álvaro Fajardo es director general de la Sociedad Bíblica de España desde 2018. Estudió hebreo durante varios años en el Estudio Teológico Agustiniano de Valladolid y después en la Universidad Hebrea de Jerusalén, y ha enseñado lenguas bíblicas. Carlos Villa es promotor nacional de la entidad, responsable del trabajo de misión, exposiciones y relación con las iglesias. Sociedad Bíblica de España es una entidad religiosa sin ánimo de lucro fundada en 1836; su sede, el Hogar de la Biblia, está en la calle Áncora 23 de Madrid.