La Pra. Anggelina Ugaz conversa en El Pulso de la Vida con su esposo, el Pr. Lucho, sobre por qué se rompen los matrimonios y cuáles son los dos pilares que los sostienen. Presenta además el encuentro de matrimonios del sábado 26 de septiembre en Pinto.

El Pulso
Nos formamos durante años para ejercer una profesión y apenas dedicamos tiempo a prepararnos para el matrimonio, una empresa que dura toda la vida. De eso hablaron en la segunda hora del programa del 24 de septiembre la Pra. Anggelina Ugaz, de la Iglesia Fuente de Agua Viva de Pinto, y el Pr. Lucho, casados desde hace cuarenta años. Su diagnóstico: el desgaste rompe más parejas que cualquier crisis, y la respuesta pasa por la comunicación y el perdón, con Dios en el centro.
Ideas clave
- El matrimonio «no tiene letra pequeña»: la Biblia habla claramente de él.
- El desgaste —comunicación pobre, conflictos sin resolver, distanciamiento— rompe más matrimonios que un hecho concreto.
- Una barca, dos remos: si cada uno rema hacia un lado, la barca no avanza.
- Comunicación y perdón son los dos pilares, y de la mano de Dios se hacen posibles.
- Encuentro de matrimonios: sábado 26 de septiembre, 9.00-15.00, Iglesia Fuente de Agua Viva (Pinto).
Cinco años para una carrera, casi nada para el matrimonio
Pr. Lucho. Recuerdo los años en la Facultad de Ciencias de la Comunicación, en la Universidad de San Martín, en Lima: cinco años de formación para poder ejercer una profesión que quizá desempeñas toda la vida, o quizá no. El matrimonio es una empresa que demanda toda la vida y, sin embargo, ¿cuánto tiempo dedicamos a formarnos en ello? Prácticamente nada.
Anggelina Ugaz. Así es. Por eso hablamos de un tiempo de reciclaje, tanto para los que ya llevamos muchos años de casados, como es nuestro caso, como para quienes quizá no tuvieron una buena experiencia y necesitan comenzar una etapa nueva, o se preparan para una nueva relación, que sería lo ideal. Mayormente el fracaso está en no haberse preparado o en no haber conocido los principios que la Biblia nos enseña para que un matrimonio sea duradero y sepas a qué te enfrentas.

«El matrimonio no tiene letra pequeña»
Anggelina Ugaz. Nosotros leemos la letra pequeña de todos los contratos que vamos a firmar, y el matrimonio no tiene letra pequeña, porque el Señor nos habla claramente en toda la Escritura. No solo nos habla de la pareja o de la convivencia entre dos personas, sino de las relaciones interpersonales en cualquier ámbito. Y hace énfasis en la pareja: hay versículos, capítulos y enseñanzas completas.
A veces no es que las desconozcamos, sino que a la hora de gestionar nuestra relación no sabemos traducir esos principios a la vida cotidiana. Y el matrimonio es una vida cotidiana, es un día a día: se edifica o se destruye en un día a día.

Por qué se rompen los matrimonios
El Pr. Lucho puso sobre la mesa algunos datos: en España, aproximadamente un tercio de los matrimonios se divorcia antes de cumplir veinte años de casados, y a lo largo de toda la vida del matrimonio la proporción ronda entre el 40 y el 50 %. Las causas más frecuentes no son un acontecimiento concreto, sino el desgaste: comunicación pobre, conflictos que no se resuelven y distanciamiento. La infidelidad aparece entre las primeras, a menudo como detonante final; el dinero, en torno a un 15-17 %; y pesan también la crianza de los hijos y las tensiones familiares. Los segundos matrimonios, además, se rompen algo más que los primeros: cerca de cuatro de cada diez en los diez primeros años.
Anggelina Ugaz. Yo siempre veo el matrimonio como una barca en la que se suben dos, cada uno con un remo. Cuando están de acuerdo en ir hacia la misma dirección, la barca avanza. Pero si cada uno rema en sentido contrario, o dan vueltas en el mismo sitio o terminan rompiendo la barca por la mitad. La ruptura viene muchas veces por el cansancio: cada uno se ha desgastado tirando por su lado y ha querido sacar de la otra persona las fuerzas, el ánimo y la alegría que necesita.
Eso no se puede sacar de la otra persona: hay que sacarlo de Dios. Los dos juntos tienen que poner su mirada en el Señor, buscar, orar juntos, clamar por su presencia. Es la única vía para ser nutridos y capacitados, para tener una meta clara y unos remos que vayan armónicos.
«El matrimonio es un día a día: se edifica o se destruye en un día a día»

Un pacto que Dios creó
Pr. Lucho. Hay que empezar por la definición: el matrimonio es un pacto que se ha convertido en una institución creada por Dios, con un sentido y un propósito. El gran problema es que el ser humano ha sacado a Dios de en medio de la sociedad y de las instituciones que Él creó.
El punto de partida, recordó el Pr. Lucho, es el primer mandamiento: «Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, y con toda tu alma, y con toda tu mente y con todas tus fuerzas» (Marcos 12:30). Solo desde ahí se entiende la exhortación de Pablo: «Someteos unos a otros en el temor de Dios» (Efesios 5:21). Sin ese fundamento, el matrimonio se convierte en un campo de batalla en el que cada uno quiere imponer su criterio; con él, es posible amar al otro sin esperar nada a cambio.
Los dos pilares: comunicación y perdón
Anggelina Ugaz. Hay dos fundamentos para que un matrimonio funcione: la comunicación y el perdón. Las parejas que terminan rompiendo mayormente no han podido, no han sabido o no han querido trabajarlos. Y de la mano de Dios se hacen mucho más fáciles.
En consejería de parejas me llama la atención que todo el mundo dice que hay que comunicarse, pero a la hora de conversar sobre el carácter, los defectos o lo que afecta al otro, aparecen el orgullo, el ego, mi comodidad, mi criterio por delante. Si eso no muere delante del Señor y delante de nuestra pareja, no cae la muralla que nos separa. Cuando llegas a comunicarte de corazón a corazón, sin máscaras ni hipocresías, yo creo que un 80 % del problema ya ha empezado a solucionarse.
El otro pilar es perdonar. ¿Quién puede perdonar en sus fuerzas? Nuestra costumbre es acumular, guardar, enterrar, poner una capa por encima; pero debajo sigue la herida, que se convierte en amargura y contamina a los hijos, a la familia y a nuestro entorno. Ni la culpa ni el reproche son la solución. Perdonar y perdonarse también es amar.
Una relación de tres, con Dios dentro del equipo
Pr. Lucho. El perdón es una necesidad imperiosa, y ese sometimiento mutuo no será fácil o difícil: será imposible si Dios no está en el asunto. Antes de pedirnos que nos sometamos unos a otros, el apóstol dice que no nos embriaguemos con vino, sino que seamos llenos del Espíritu (Efesios 5:18). El matrimonio es una relación de tres, pero no como lo plantea el mundo: con Dios dentro del equipo.
Y lo primero que te muestra el Espíritu Santo, añadió, no son los defectos de tu cónyuge, sino los tuyos. «Señor, no la entiendo; ayúdame a entenderla»: esa es la oración, sabiendo que la otra parte estará hablando con Él en los mismos términos. Pablo lo llama misterio (Efesios 5:32), y los misterios son el campo en el que Dios revela.
Anggelina Ugaz. Es un misterio que Él nos va revelando. Y qué bonito es edificar y descubrir el amor de Dios en esa profundidad, poder darlo y recibirlo en el núcleo principal, que somos yo y mi cónyuge. La sociedad se fortalece con lazos fuertes, de unidad, de comprensión, de tolerancia.
No es una terapia: es edificar sobre la roca
Anggelina Ugaz. Muchas veces veo a padres llevando a sus hijos a los entrenamientos de fútbol, discutiendo, enfadados, cansados. Dedicamos muchísimas horas a ver al niño entrenar, y me parece muy bien, pero no dedicamos tiempo a fortalecer los lazos matrimoniales. No se trata de una terapia matrimonial sin más: es recibir del Espíritu Santo la capacidad de perdonar, de descubrir cuál es tu defecto y cómo puedes ayudar a mejorar, y también de disfrutar en familia.
Si no tienes la base del amor y del perdón de Dios encarnado en Jesucristo, todo lo que edifiques es como la casa construida sobre la arena (Mateo 7:24-27). Podemos planificar las mejores vacaciones, pero si no cuido ese núcleo en mi hogar, con mi pareja, estoy haciendo humo.
Encuentro de matrimonios «Fortaleciendo los lazos en Cristo»
El encuentro es el sábado 26 de septiembre, de 9.00 a 15.00, en la Iglesia Fuente de Agua Viva de Pinto (calle San José, 6, nave 7, polígono de la Estación, junto a Electrodomésticos Mon). Hay una ofrenda de 20 euros que incluye el desayuno. Para dudas e inscripciones, la Pra. Anggelina Ugaz atiende en el 640 626 733.
Anggelina Ugaz. Y si eres soltero o soltera, ¿cuánto más necesitas fortalecer los lazos con tu pareja principal, que es Cristo Jesús? Él es el mejor esposo, el mejor padre, el mejor hermano mayor. No vayas a una relación simplemente para que te solucionen los problemas o para encontrar un refugio: busca la libertad en Cristo Jesús, para que también puedas dar lo mejor de ti.
Entrevista editada para su lectura a partir de la conversación emitida en directo: se han eliminado repeticiones propias de la oralidad y se ha condensado alguna intervención, respetando las palabras de los participantes.
Referencias
- Marcos 12:30-31, RVR1960 (el primer mandamiento y el amor al prójimo).
- Efesios 5:18-33, RVR1960 (llenos del Espíritu; «someteos unos a otros en el temor de Dios»; el misterio del matrimonio).
- Mateo 7:24-27, RVR1960 (la casa sobre la roca y la casa sobre la arena).
- Juan 3:16, RVR1960.
- Instituto Nacional de Estadística, Estadística de nulidades, separaciones y divorcios: ine.es
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