En la segunda entrega de su espacio, las hermanas Sansegundo detallan las pruebas del Instituto Cervantes, quién está exento, cuánto cuestan y qué documentos hay que reunir para tramitar la nacionalidad.
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El espacio de asesoría de Gestoría Grupo León retoma uno de los trámites que más dudas genera entre los oyentes: la nacionalidad española. Si la semana anterior María José y María Ángeles Sansegundo explicaron las formas de adquirirla, esta vez ponen el foco en lo práctico: los exámenes que pueden exigirse, quién tiene que presentarse a ellos y la documentación que no puede faltar en el expediente.
Dos exámenes del Instituto Cervantes
Quien tramita la nacionalidad puede toparse con dos pruebas, ambas gestionadas por el Instituto Cervantes. La primera es el CCSE (Conocimientos Constitucionales y Socioculturales de España): 25 preguntas tipo test sobre la Constitución, las leyes y la cultura del país —desde personajes ilustres hasta gastronomía—, de las que hay que acertar un mínimo de 15. No resta, se matricula uno en línea, se paga con tarjeta bancaria (unos 95 euros) y se dispone de dos oportunidades.
La segunda es el DELE A2, el diploma de español de nivel básico. Está pensado para personas procedentes de países donde el español no es lengua oficial, y evalúa cuatro destrezas: comprensión lectora y auditiva, expresión escrita y oral. La tasa es algo más elevada —en torno a los cien euros—, de modo que quien deba presentarse a las dos pruebas ronda los 200 euros en total.

¿Quién está obligado y quién queda exento?
No todo el mundo tiene que examinarse. El CCSE lo deben realizar las personas de países hispanoamericanos y, en general, de fuera de España, además de quienes no han obtenido aquí el título de la ESO o de FP. Quien sí cuenta con esos estudios puede solicitar la dispensa y ahorrárselo.
Las hermanas Sansegundo subrayan un detalle que sorprende a muchos: tener un grado universitario —aunque esté convalidado— no exime del CCSE, porque la prueba prioriza los conocimientos generales sobre la sociedad y la cultura españolas. Conviene saber, además, que el resultado de los exámenes tiene una validez de cuatro años.
«La ventaja de ser nacional español supera cualquier coste: ya no te ampara una ley temporal de extranjería, sino la Constitución española.»
La documentación que no puede faltar
Con las pruebas superadas llega el papeleo. Entre los documentos imprescindibles figuran el pasaporte completo (todas las páginas, incluidas las que están en blanco), los antecedentes penales del país de origen apostillados y traducidos, y el certificado de nacimiento en copia autentificada y legalizada, «con todos sus sellos».
A ello se suma la tasa 790-026. Un coste que, recuerdan, merece la pena: la nacionalidad cambia por completo la situación jurídica de la persona.
Más allá de la nacionalidad
El de la nacionalidad es el «producto estrella» de la gestoría: aseguran obtener una resolución de la administración en menos de un año y, gracias a su plataforma, mantener el expediente localizado en todo momento, evitando los casos en que un trámite queda traspapelado durante años.
Su trabajo no acaba ahí. También se ocupan de la gestión de herencias, desde el fallecimiento hasta el pago de impuestos, y del área de extranjería. Para consultas, atienden en el teléfono 611 420 940.
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