La «ley del embudo»: dinero público para unos y no para otros | Jaume Llenas

La exhortación con Jaume Llenas|Redacción de El pulso de la vida · 12 de junio de 2026

A raíz de la visita papal a España, Jaume Llenas saca tres lecciones que no son solo para los católicos: interpelan a toda la iglesia, también a la evangélica.

Estamos en plena visita papal, y Jaume Llenas cree que de ella «podemos aprender algunas lecciones toda la iglesia, no solo la católica». El director de los Grupos Bíblicos de Graduados reconoce el derecho del Papa a venir cuantas veces quiera a pastorear a los suyos, pero a partir de ahí abre tres frentes que tocan de cerca a las comunidades evangélicas.


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La «ley del embudo»: espacios y dinero para unos

Llenas no discute que el Papa visite a su congregación —«es lo que tiene que hacer un líder religioso con su comunidad»—, pero sí el trato desigual: «Es curioso que se hayan encontrado espacios para la visita del Papa de inmediato cuando, en la misma Barcelona, las autoridades no encontraron un sitio para que los evangélicos celebraran el festival Palau», relegado al extrarradio. «Para mí lo ancho y para ti lo agudo», resume.

Su mayor reparo es económico: cinco millones de euros de dinero público directo —«dinero de los católicos, de los musulmanes, de los ateos, de los protestantes, de todos»— más policía, seguridad y atención médica costeadas por el conjunto de los ciudadanos. «Cuando uno organiza un acto, como el del sábado con España Oramos Por Ti, tiene que procurarse su propia seguridad», recuerda. Para él, todo esto «se acerca mucho a la confusión entre lo privado, que es una religión, y lo público, que es el Estado».

Espectáculo o discípulos

La segunda lección apunta hacia dentro: «la religión convertida en espectáculo», un riesgo que «los evangélicos tenemos igual que los católicos». Jesús, recuerda Llenas, no se fiaba de las multitudes: cuando se hacían demasiado grandes «sacudía el árbol» para quedarse con quienes eran de verdad sus discípulos, como en el discurso del pan de vida, cuando muchos lo dejaron por encontrarlo «duro».

«Cada uno de los milagros de Jesús era una demostración de amor, no una exhibición», subraya. De ahí su pregunta incómoda sobre los cultos actuales y el culto a la personalidad: esas «súper estrellas evangélicas» con coches enormes y prestigio que, cuando caen, arrastran la fe de quienes habían confiado en ellas y no en el Señor. Frente a eso reivindica «pastores que huelan a oveja», que no se suban a ningún altar ni columna.

«¿Cuánta gente tendríamos en nuestros cultos si quitáramos todo lo que es espectáculo y dejáramos solo lo que hace discípulos?»

Jaume Llenas

De familia a institución

La tercera lección es la iglesia que «deja de ser familia para convertirse en institución». Llenas lo cuenta como un viaje: la iglesia nace judía, pasa por Grecia y se vuelve filosofía, pasa por Roma y se vuelve institución, pasa por Estados Unidos y se vuelve negocio. «Como los barcos, hay que sacarla del agua de vez en cuando para quitarle las lapas que se le pegan»: Ecclesia semper reformanda.

Jesús, en cambio, dejó una iglesia «tan poco institucional» que la definió así: «donde dos o tres están reunidos en mi nombre, allí estoy yo en medio de ellos». El peligro, avisa, es tener «lenguaje de familia y actitud de institución»: resolver los problemas «a golpe de estatuto» en lugar de sentarse alrededor de una mesa, como una familia que se ama. La visita del Papa, concluye, «es un toque de aviso no para los católicos, sino para todos los cristianos del mundo».

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