El individualismo radical nos hace menos humanos | Jaume Llenas

La exhortación • Jaume Llenas

Somos la única especie cuyas decisiones alcanzan a generaciones que nunca conoceremos. Jaume Llenas sostiene que el individualismo radical —vivir solo para la propia felicidad— es justo lo contrario de lo que nos hizo humanos, y señala a Abraham como el modelo de una vida que bendice a los que aún no han nacido.

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¿Qué sabes de tus bisabuelos? Jaume Llenas abre su reflexión con una confesión personal: a su bisabuelo paterno no llegó a conocerlo por un solo día — falleció la víspera de su nacimiento, y su familia volvía del entierro cuando fue a conocerle a él, recién nacido. De los bisabuelos maternos no conserva ni los nombres. Y sin embargo, dice, las decisiones que aquellos antepasados tomaron, buenas o malas, siguen repercutiendo hoy sobre su vida.

La única especie que piensa en los que vendrán

Ahí está, para Llenas, lo verdaderamente distintivo de lo humano: somos la única especie del planeta cuyas decisiones del pasado modifican el presente, y que hace cosas para generaciones que no llegará a conocer. Un perro del neolítico, uno de la Edad Media y uno de hoy no tienen ningún impacto el uno sobre el otro; nosotros, en cambio, seguimos viviendo de la filosofía griega, del derecho romano, del Quijote, de las decisiones de emigrar que tomaron nuestras familias.

«Plantamos árboles bajo la sombra de los cuales no nos vamos a sentar», recuerda. Construimos carreteras por las que no circularemos, casas que habitarán otros, inventos que disfrutarán los que vengan. Eso —pensar más allá de nosotros mismos— es lo que nos ha hecho prosperar como especie, y lo que Llenas conecta con haber sido creados a imagen y semejanza de Dios.

El individualismo radical, una marcha atrás

Frente a esa vocación, el diagnóstico del presente: vivimos «en tiempos del individualismo radical», una corriente que solo se preocupa de sí misma. «Esto nos hace mucho menos humanos», advierte. Es el razonamiento del que abandona a los hijos que tuvo con su esposa para «cuidar de mi felicidad», empeorando la vida de hijos, nietos y bisnietos a los que aún no conoce.

El consumismo, añade, fabrica personas que solo piensan en sí mismas: «Somos justo lo contrario de lo que nos ha hecho la especie más viable». Una regresión, en sus palabras, respecto de lo que Dios mismo hace: «Dios nos amó tanto que entregó a su Hijo Jesucristo para que cientos, miles de generaciones posteriores tuvieran un impacto del Evangelio enorme». Y tras Él, una estela de personas que sacrificaron su vida para que otros —y las generaciones que les seguirían— conocieran al Señor.

Abraham: bendecido para ser bendición

El ancla bíblica de la exhortación es la llamada de Abraham, el arranque del plan de rescate de Dios. En Génesis 12 Dios le repite tres veces «yo te bendeciré» — pero el propósito no termina en Abraham: «para que tú seas bendición a todas las familias de la tierra». Esa bendición universal, subraya Llenas, llega en último término a través de Jesús, descendiente de Abraham.

Y Abraham demuestra con hechos que vive para los que vendrán. Cuando estalla el conflicto con su sobrino Lot por los pozos, renuncia al derecho de precedencia que la ley de su tiempo daba al mayor y le deja escoger primero: Lot se queda el fértil valle del Jordán y a Abraham le tocan las tierras peladas de Judea.

Más tarde, cuando una coalición de cuatro reyes arrasa las ciudades del valle y se lleva a Lot como esclavo, Abraham arriesga su vida, su familia y todo lo que tiene para rescatarlo con un grupo pequeño de hombres. «Una persona que va a tener impacto en el futuro no es la que piensa solo en su propio bien», resume Llenas.

«Plantamos árboles bajo la sombra de los cuales no nos vamos a sentar. Eso es lo que nos hace verdaderamente humanos.»
Jaume Llenas

Un llamamiento a los cristianos de hoy

La conclusión es un llamamiento directo: los cristianos hemos sido llamados a impactar a generaciones futuras «que ni siquiera van a saber que nosotros existimos, ni cómo nos llamamos, ni cómo fuimos». Pero eso solo ocurre, matiza, cuando nos comportamos con los criterios del Evangelio.

«Para hacer avanzar el Reino, para hacer avanzar el Evangelio —aún diría más, para hacer avanzar la especie humana— tenemos que ser capaces de arriesgarnos y de sacrificarnos a nosotros mismos», concluye. «Porque haciendo esto es como el Evangelio avanza, como el Reino avanza, como la especie humana ha llegado al punto en el que estamos hoy».

Temas  Jaume Llenas · individualismo · generaciones futuras · Abraham · Génesis 12 · El pulso de la vida

Jaume Llenas

Sobre el autorJaume Llenas (Premià de Mar, 1960) estudió Derecho en la Universidad de Barcelona y Comercio Exterior en la UNED. Es coordinador nacional de los Grupos Bíblicos de Graduados (GBU) y del Movimiento de Lausana en España, y forma parte del equipo del Taller de Predicación. Durante diecisiete años fue secretario general de la Alianza Evangélica Española. Hoy impulsa la plantación de una nueva iglesia en El Masnou (Barcelona). Apasionado de la renovación de la Iglesia y de su conexión con la sociedad y el mundo del trabajo, firma La exhortación en El Pulso de la Vida.

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