¿Quién fue Jeroboam? El rey que dividió Israel y la campaña de Sisac que lo confirma

El Dr. Marcelo Alesso nos habla del reinado de Jeroboam, acontecida en el contexto de la caída del Periodo de la Monarquía Unida.

Jeroboam, hijo de Nabat, fue el hombre que rompió el reino de Salomón en dos. Siervo del propio Salomón, huido a Egipto y devuelto por el pueblo, se quedó con diez de las doce tribus y fundó el reino del norte. Su reinado abre el periodo de la monarquía dividida, y es el tramo de la historia de Israel mejor documentado por la arqueología: la campaña del faraón Sisac contra Judá está grabada en los muros del templo de Karnak. El Dr. Marcelo Alesso lo explica en esta entrega.

Quién fue Jeroboam, hijo de Nabat

Jeroboam era un funcionario de Salomón, efrateo de Sereda e hijo de una viuda llamada Zerúa, al que el rey había puesto al frente de las levas de la casa de José. La Biblia resume así su irrupción, en 1 Reyes 11:26 y siguientes:

«También Jeroboam, hijo de Nabat, efrateo de Sereda, siervo de Salomón, cuya madre se llamaba Zerúa, la cual era viuda, alzó su mano contra el rey. […] Y este varón, Jeroboam, era valiente y esforzado, y viendo Salomón al joven que era hombre activo, le encomendó todo el cargo de la casa de José».

«La monarquía unida había logrado constituir un reino fuerte», explica Alesso. «La situación internacional ayudó a la consolidación de los reinos de David y Salomón: tanto en Egipto como en Mesopotamia, la inestabilidad política permitió una cierta libertad al reino de Israel».

La capa rota en doce pedazos: la profecía de Ahías

El anuncio de la división llega por un gesto, no por un ejército. Alesso lee el pasaje entero:

«Aconteció, pues, en aquel tiempo, que saliendo Jeroboam de Jerusalén, le encontró en el camino el profeta Ahías silonita, y este estaba cubierto con una capa nueva; y estando ellos dos solos en el campo, tomando Ahías la capa nueva que tenía sobre sí, la rompió en doce pedazos, y dijo a Jeroboam: Toma para ti los diez pedazos; porque así dijo Jehová Dios de Israel: He aquí que yo rompo el reino de la mano de Salomón, y a ti te daré diez tribus».

«Pese a que Dios estaba con Salomón», resume Alesso, «este cometió el error de seguir dioses ajenos, que produjo el castigo de Dios, además de las pesadas cargas que soportó el pueblo para sus grandes obras públicas».

Por qué Jeroboam se refugió en Egipto

Jeroboam huyó a Egipto, y el detalle tiene miga. «Es curioso que un enemigo de Salomón encontrara asilo en Egipto, teniendo en cuenta que el faraón era consuegro de Salomón», apunta Alesso. «Pero no nos debe sorprender, ya que las alianzas matrimoniales en esta época eran comunes para mantener la paz. Está claro que la política de Egipto era la de mantener buenas relaciones hasta donde era posible, pero por otra parte conspiraban a favor de sus intereses».

La razón de fondo es geográfica: «la región de Canaán había sido parte del imperio egipcio, y si este no formaba ya parte del mismo, por lo menos podía utilizarse como estado tapón para neutralizar cualquier invasión a Egipto desde el oriente».

Cómo se dividió el reino en Siquem

Muerto Salomón, todo Israel se reunió en Siquem para hacer rey a Roboam, y mandaron llamar a Jeroboam, que seguía en Egipto. La petición fue concreta (1 Reyes 12:1-4):

«Tu padre agravó nuestro yugo; mas ahora disminuye tú algo de la dura servidumbre de tu padre y del yugo pesado que puso sobre nosotros, y te serviremos».

Roboam «desdeñó los consejos de los más ancianos» y, siguiendo a los jóvenes, «decidió poner aún más carga sobre el pueblo, lo que produjo el cisma y la división del reino entre Judá e Israel, y la debilidad de ambos reinos». Jeroboam «percibió que era su momento, el de regresar y aprovechar la situación para hacerse con el poder de las diez tribus, tal cual se lo predijo el profeta Ahías silonita».

La factura se pagó enseguida: «de esa manera el poder militar de los hebreos se debilitó. Los países subyugados anteriormente por David y Salomón se sacudieron el yugo, como fue el caso de Damasco, que se constituyó en reino independiente. Los filisteos recuperaron en el sudoeste la ciudad de Gat. En Transjordania, Amón y Moab también se constituyeron en reinos independientes».

La campaña del faraón Sisac: la prueba arqueológica

Aquí está, para Alesso, «una de las evidencias arqueológicas de la Biblia más importantes y más reveladoras». En el quinto año de Roboam, hacia el 918 a.C., el faraón Sisac invadió Judá. Lo cuentan 1 Reyes 14:25-28 y, con más detalle, 2 Crónicas 12:

«En el quinto año del rey Roboam subió Sisac rey de Egipto contra Jerusalén, con mil doscientos carros y con sesenta mil hombres de a caballo […] y tomó las ciudades fortificadas de Judá, y llegó hasta Jerusalén. […] Tomó los tesoros de la casa de Jehová, y los tesoros de la casa del rey, y todo lo llevó; y tomó los escudos de oro que Salomón había hecho».

«Este acontecimiento, el de la invasión de Sisac, está bien documentado por el propio faraón en los muros del templo de Karnak, en Egipto», explica Alesso. Karnak «no es un solo templo, sino un complejo» cuya sala hipóstila, «famosa en el mundo», tiene 134 columnas de 23 metros: «para poder abrazar cada columna se necesitan cinco personas tomadas de la mano».

En el muro meridional, Sisac «hizo grabar una lista de las ciudades que había tomado en Asia. De ciento cincuenta nombres queda aproximadamente la mitad. Todas las ciudades tienen nombres cananeos y están situadas tanto en Judea como en Israel». En la llamada Puerta Bubastita «hay once filas de cartuchos con nombres»; más de cien se conservan intactos. Entre los lugares legibles están Ayalón, Gabaón, Rehob, Sunem, Taanac y Meguido.

¿Y Jerusalén, que es la única que nombra la Biblia? «Jerusalén no aparece en la lista, pero gran parte de la lista ha desaparecido, y de acuerdo al orden en que se encuentran los lugares conquistados, Jerusalén debió figurar en la zona desaparecida». Roboam, además, «salvó a Jerusalén otorgando a Sisac tributos».

Quién era Sisac, el faraón libio

«Sisac provenía de una familia libia que se había establecido en Egipto por el año mil antes de Cristo, en la región del delta del Nilo, es decir, por la época de Saúl aproximadamente». Su padre, Nemrot, «era el jefe de esa colonia militar libia instalada en Egipto». Sisac «fue el primer faraón de la dinastía XXII, que se suele denominar dinastía libia y que dio inicio al tercer periodo intermedio».

En las fuentes egipcias su nombre es Sheshonq. Alesso explica la diferencia: «por razones que en hebreo el sonido M y N son lo que los lingüistas denominan débil, y suele desaparecer o caer en los nombres propios; por eso no debe extrañarnos que el Sheshonq de las fuentes egipcias se escriba Sisac en hebreo».

La documentación sobre él es abundante: esfinges usurpadas, un escarabajo y fragmentos de un vaso canópico hallados en Tanis por el egiptólogo francés Pierre Montet; bloques con su nombre en Tell el-Maskhuta y en Bubastis; un fragmento de columna de granito en Menfis; una estatua usurpada de la diosa Sejmet en el templo de Mut, en Karnak; y una cantera reabierta en Gebel el-Silsila donde dejó una estela.

El fragmento de Meguido que cerró la discusión

«Un importante descubrimiento que convenció definitivamente a los especialistas de que la campaña de Sisac relatada en Karnak y registrada por la Biblia aconteció fue el hallazgo de un fragmento de Sisac en la bíblica ciudad de Meguido. En 1925, arqueólogos de la Universidad de Chicago descubrieron un fragmento de una estela de victoria de Sisac».

El valor de esa fecha va más allá del episodio: «esta fecha es absoluta, ya que el reinado de Sisac ha podido ser establecido de manera fiable, lo que ha permitido fijar las fechas de los reyes de la monarquía unida», es decir, los reinados de Saúl, David y Salomón.

Qué viene después de Jeroboam

La división que abre Jeroboam termina, dos siglos más tarde, con la desaparición del reino del norte: lea la caída de Samaria y lo que dicen las inscripciones de Sargón II. «Esta entrega», cierra Alesso, «es solo una muestra de lo que serán las posteriores exposiciones de este periodo riquísimo desde el punto de vista textual y arqueológico, que estimulan las verdades que la Biblia nos ofrece».

Esta pieza forma parte de Historia y Arqueología de la Biblia, la sección del Dr. Marcelo Alesso en El Pulso de la Vida.

Nota de edición: este artículo recoge la exposición del Dr. Marcelo Alesso en «Historia y Arqueología de la Biblia». Las citas entrecomilladas son sus palabras en antena, transcritas y limpiadas de muletillas; se han corregido los nombres propios y las referencias bíblicas. El audio completo está al principio de la página.

Referencias

  • 1 Reyes 11:26-40 (RVR1960), Jeroboam y la profecía de Ahías silonita.
  • 1 Reyes 12:1-24, la asamblea de Siquem y la división del reino.
  • 1 Reyes 14:25-28 y 2 Crónicas 12:1-10, la campaña de Sisac contra Jerusalén.
  • 1 Reyes 4:21-34 y 10:23; 1 Crónicas 29:25, sobre la extensión y la fama del reinado de Salomón.
  • Relieve de la campaña asiática de Sheshonq I en el muro meridional y la Puerta Bubastita del templo de Amón en Karnak (Egipto).
  • Fragmento de estela de victoria de Sheshonq I hallado en Meguido por la expedición de la Universidad de Chicago, 1925.
  • Hallazgos de Sheshonq I en Tanis (excavaciones de Pierre Montet), Tell el-Maskhuta, Bubastis, Menfis y Gebel el-Silsila.
Dr. Marcelo Alesso

Sobre el autorEl Dr. Marcelo Alesso es historiador y especialista en arqueología bíblica. Licenciado en Historia por la Universidad Católica Argentina, se doctoró en Humanidades por la Universidad Carlos III de Madrid con una tesis sobre los filisteos —Los filisteos: la emigración de un pueblo y su instalación en Canaán, dirigida por Jaime Alvar Ezquerra—, publicada después como libro con el título La migración filistea a Canaán (Virus Editorial). Desde hace años firma en Dynamis Radio la sección Historia y Arqueología de la Biblia, «un encuentro con el pasado para entender el presente y el futuro de nuestra vida y nuestra fe».

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