Reyes sin corona: liderar desde el corazón y no desde el título | Héctor Escobar

Entrevista · Pr. Héctor Escobar

El pastor de El Sembrador (Sevilla) presenta en El pulso de la vida un libro breve sobre los engaños sutiles del corazón de quien sirve a Dios.

Reyes sin corona: liderar desde el corazón y no desde el título | Héctor Escobar

El Pulso

Podcast El pulso de la vida




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El Pr. Héctor Escobar viene a Madrid para visitarnos y presentar, recién salido de la imprenta, Reyes sin corona. Escobar es ministro de las Asambleas de Dios en España, miembro de su ejecutiva y pastorea con su esposa, Amparo Benítez, la iglesia El Sembrador de Sevilla.

Una palabra que impactó desde su juventud

El título viene de un tiempo de predicación que Héctor compartió en su juventud.

«Cuando comencé a servir al Señor desde bien jovencito, una de las primeras predicaciones que tuve la oportunidad de compartir llevaba este título, Reyes sin corona. Esa frase viene inspirada en la historia de David, quien, sin tener todavía la corona sobre su cabeza, actuó como un verdadero rey cuando se enfrentó a Goliat.»

«Lo que pretende el libro no es otra cosa que no poner nuestros ojos en una posición, en una corona, en lo que luce, en lo que llama la atención, sino realmente en la responsabilidad. A Dios le llama más la atención el corazón, las motivaciones, qué es lo que nos empuja a hacer lo que hacemos. En un mundo donde se valida tanto el título, el reconocimiento público, el brillar, creo que Dios sigue fijándose en lo más importante, que es el corazón. Muchas veces estamos más interesados en ser gente cuyas coronas sean reconocidas que en cumplir con la responsabilidad y el privilegio de servir al Señor.»

Tenía unos 17 años cuando predicó por primera vez. La idea de escribir llegó mucho después, y con un consejo inesperado:

«Hace más o menos unos 13 años me planteo escribir el libro, y le comparto la idea a un buen amigo, un pastor de muchos años. Él me miró, se sonrió y me dijo: creo que es bueno si esperas un poco. Así irás adquiriendo un depósito y un poquito más de experiencia, y a la hora de escribir escribirás algo que tenga más peso y fundamento, no simplemente escribir por escribir. Así que le hice caso.»

«Hace dos años aproximadamente comenzamos a escribir Reyes sin corona, y ha sido un proceso de un año y medio, más o menos. Lo escribí sin ningún tipo de prisa, aprovechando sobre todo los viajes, los ratos muertos en los aeropuertos, en los trenes. Siempre que me venía una idea al corazón sacaba el teléfono, lo escribía, y después, cuando tenía un tiempito más tranquilo, me sentaba a escribir. Se ha cocinado a fuego lento.»

Los engaños sutiles del corazón

Héctor Escobar y el Pr. Lucho en el estudio de Dynamis Radio
Héctor Escobar con el Pr. Lucho en el estudio de Dynamis Radio, el 22 de octubre de 2026.

Héctor nos habla desde el corazón, no con directrices frías para ser buenos líderes, sino con un instrumento útil basado en la experiencia.

«Me planteé escribir algo que pudiese ser una herramienta práctica que trabajase los aspectos más sutiles del corazón para todos aquellos que quieren servir al Señor. Sé que hay muchos manuales de liderazgo. Esto no pretende ser la panacea, pero sí quería dar una herramienta práctica, sencilla, fácil de leer; por eso no es un libro de estos gruesos.»

«Siempre que se habla de liderazgo uno recurre a los mismos temas, los mismos problemas. Creo que este libro aborda temas mucho más sutiles, en los que todos somos susceptibles de caer, y por eso tenemos que prestarles más atención. Uno piensa: tengo tantos años de ministerio, tanto conocimiento, tanta experiencia, y no voy a caer nunca en esto. Pero hay cosas más sutiles en las que, si no te cuidas, sí que puedes acabar cayendo.»

«Todo ello regado con experiencias personales. Y no uso mis experiencias para ponerme como ejemplo o modelo de éxito, todo lo contrario: uso precisamente mis fracasos, para que la gente pueda sentirse identificada. A veces es más sencillo identificarse con un fracaso que con un éxito, porque no todo el mundo tiene grandes éxitos, pero sí todos fracasamos.»

No se circunscribe a la cultura local: Reyes sin corona es un libro del que se desprende la experiencia viajando por más de 25 países y en el que el Pr. Escobar quería comprobar algunos temas.

«Independientemente de la cultura, más allá de formas o estructuras, estos aspectos de corazón los he encontrado en todos los lugares donde he estado. No trato problemáticas propias de España o de algunos países concretos; los ocho principios de los ocho capítulos los he encontrado en los diferentes contextos y modelos de iglesia que he conocido.»

«Todos somos siervos»

«¿Para quién es el libro?», preguntó el Pr. Lucho.

«Es un libro para todos los que quieren hacer algo para Dios. Así me gusta siempre definirlo. Cualquier persona que quiera hacer algo para Dios, creo que es un libro que le puede hacer pensar y, sobre todo, replantearse motivaciones, principios y cómo Dios quiere que hagamos las cosas para Él. Vale para pastores, para líderes o para cualquier creyente que quiere servir a Dios en lo que sea. No todos los cristianos somos llamados a ser líderes, pero sí todos somos siervos.»

«Nuestro modelo a seguir es Jesús, y si Él nos marcó la senda con cada huella del servicio, nosotros tenemos que seguir esas huellas. Pero ¿cómo hacerlo de manera efectiva, de manera que honremos el nombre del Señor? Qué importante es que aquellos que queremos hacer algo para Dios lo hagamos como Él quiere, como Él mismo lo haría, siguiendo su ejemplo. Y sobre todo ese ejemplo de corazón y de motivaciones.»

Privilegio, crédito y victorias

El índice nos enseña mucho sobre un libro. El Pr. Lucho, conociendo esta máxima, pidió al invitado repasar cada capítulo y un breve resumen de cada uno. El primero se titula Privilegiado:

«Uno no puede servir nunca a Dios habiendo perdido el sentido de privilegio. A veces, con el paso de los años, hacemos cosas para Dios, ya seamos pastores o gente de iglesia que está sirviendo en algún área, y llega un momento en que nos creemos con ciertos derechos. Como dice un querido amigo mío […], nosotros no tenemos derecho a nada. Servir a Dios no es un derecho, es un privilegio. Y cuando miramos todo lo que hacemos como un privilegio, uno lo hace de manera diferente.»

El segundo capítulo toma su nombre de un artículo de un psicólogo: el «síndrome de Anath», un nombre que parece bíblico.

«Son aquellas personas que se apropian de ideas de otros para construir su propia plataforma. Me llamó mucho la atención porque es algo que he observado: la falta de crédito. Uno se apropia de predicaciones de otros, de ideas, de estrategias, de ilustraciones, y en lugar de dar crédito lo presenta como si fuese propio. Y qué bonito es cuando uno puede decir abiertamente: vi esto en tal persona, escuché esto a tal predicador, me bendijo y lo comparto. Yo he conocido gente que ha puesto en sus redes sociales frases de C. S. Lewis y las ha firmado con su propio nombre.»

El tercero, La gestión de la victoria, indaga un mundo que nuestra literatura y nuestros púlpitos no suelen tratar, porque casi siempre miran al de la derrota: las sombras de la victoria.

«Se nos habla mucho de qué importante es actuar bien cuando uno vive un mal momento. Pero creo que Dios también le da mucha importancia a cómo gestionamos las victorias, porque en las derrotas nos volvemos gente súper dependiente de Dios, pero cuando tenemos una victoria nuestra tendencia natural no es tanto depender de Dios. Somos susceptibles de confiarnos, de relajarnos, de bajar los brazos: Dios está conmigo, Dios me está bendiciendo. No, no: precisamente porque Dios está contigo, porque te está bendiciendo, más debemos agarrarnos a Él, más debemos guardar el corazón.»

«Servir a Dios no es un derecho, es un privilegio.»

Héctor Escobar

El depósito y la pareidolia

Héctor Escobar explica los capítulos de Reyes sin corona
«Somos llamados a depositar algo más que un simple discurso. Nuestra vida habla». Héctor Escobar.

El capítulo cuarto, El depósito, es «uno de los temas más interesantes del libro», según Escobar.

«Asistimos a una temporada donde se da mucho más énfasis a los talentos, a las habilidades, que a la experiencia. Hoy en día tenemos a gente hablando de plantar iglesias que no han plantado una iglesia; gente dando charlas sobre evangelización, sobre ganar almas, que nunca han ganado un alma; gente enseñando a pastores cómo pastorear cuando no tienen iglesia, ni pastor, ni se congregan.»

«Hace años, con mi esposa tomamos la decisión de no permitir que nadie tome el púlpito de nuestra iglesia, El Sembrador, sin que tenga una experiencia de vida, lo que llamamos un depósito: lo que estoy enseñando es porque yo lo estoy viviendo, porque tengo años de experiencia, porque lo pueden comprobar; hay un testimonio vivo y probado. Si no, solamente transmitimos conocimiento, conceptos. Somos llamados a depositar algo más que un simple discurso. Nuestra vida habla.»

El quinto se titula Pareidolia, las caras que vemos en las nubes.

«Es como una especie de engaño de nuestro cerebro. Y creo que en la vida también suceden cosas así: vemos situaciones y nuestro cerebro nos engaña haciéndonos creer cosas que no son. Esto es muy común en la iglesia: tal persona me ha mirado mal y seguro que está pensando… Yo creo que nuestro cerebro es el guionista más rápido de Hollywood. Nos montamos unas historias y unas películas… ¿Cuántos rollos tenemos a veces en nuestras iglesias, entre pastores, entre líderes, entre hermanos, porque damos por hecho cosas y nos atrevemos a interpretar?»

«Y a veces también con Dios. Dios permite escenarios en nuestra vida que aparentemente muestran una cosa, pero que detrás son otra. Cuando Dios nos dice: no te enorgullezcas, no te la creas, uno se siente mal porque cree que Dios se está enfadando. Pero tal vez te lo está diciendo porque te está preparando, porque después viene una gran bendición. No creamos tener la definición de todo lo que nos pasa, porque a veces simplemente es una nube que tiene forma de una cosa, pero es otra completamente diferente.»

A patadas, maduro y barro

El sexto, A patadas, tiene su origen en una experiencia personal.

«Yo mismo tuve que aprender que es mejor cuando Dios te abre una puerta que cuando uno trata de forzar puertas. En un mundo donde uno busca siempre el éxito ministerial, el reconocimiento, podemos caer en el error de intentar provocarnos ese éxito a nuestra manera: autopromocionarnos, abrirnos puertas a la fuerza, forzar situaciones que no vienen de manera natural, orgánica, dada por el Señor. Cuando Dios te abre una puerta, puedes entrar con toda la seguridad de que te va a ir bien. Pero cuando eres tú el que la abres, y la abres a patadas, no tienes la garantía.»

El séptimo: Maduro versus más duro.

«El verdadero concepto de madurez no son los años; fíjate que ni siquiera es la experiencia: es cómo actuamos en cada situación que vivimos. A veces van pasando los años y nos volvemos gente más dura, más rígida, más estricta en nuestra manera de pensar. Empezamos a darle importancia a cosas que no la tienen, en lugar de tener un corazón moldeable, enseñable y obediente al Señor. La madurez viene a raíz del conocimiento y la obediencia al Señor.»

Y el último, Barro: «Al fin y al cabo, todos somos barro; seremos, somos y hemos sido siempre barro».

Se abrieron los teléfonos para que nuestros amigos de la audiencia pudieran llevarse un ejemplar del libro; muchos de ellos quisieron saludar al Pr. Héctor. Una de las llamadas fue de una conocida del programa, la Pra. Amparo Benítez, su mujer, quien realiza la sección dedicada a ayudar a familias cristianas necesitadas en Cuba y Burkina Faso. Amparo, «su admiradora», según decía, nos contó cómo vivió la lectura del libro: «Para mí fue como tomarme un buen café con él. Hay personas que tienen que formarse y prepararse para escribir sobre algo; él simplemente ha tenido que vivir, y lo que ha vivido le ha llevado a escribir lo que ha escrito».

«Siempre seremos barro»

Llegando al final de la entrevista, el entrevistador pidió a Héctor un consejo frente a la indiferencia que se vive en España con respecto al Evangelio.

«La realidad nos pone un peso de responsabilidad sobre nuestros hombros. Aquellos que tenemos el privilegio de liderar o guiar a otros debemos hacerlo a la manera de Jesús. Y si algo está buscando el mundo hoy en día es gente auténtica, gente normal. Somos llamados a ser seguidores de Jesús, y si algo tenía Jesús es que era una persona accesible: no simple, sino sencilla. Algo simple es algo que carece de contenido; sencillo es algo accesible, de fácil acceso.»

«El liderazgo hoy tiene que ser sencillo, accesible: gente de carne y hueso, gente de barro. Estar en una posición o con una responsabilidad en la iglesia no te hace mejor que nadie. Lo peor que podemos hacer como líderes hoy en día es pretender lucir como oro, pretender lucir como plata, pretender lucir coronas, cuando realmente somos gente de barro. Como dijo Pablo, la excelencia del poder está en Dios: somos vasijas de barro. Por muchos años que tengamos en la iglesia, por muchos títulos que colguemos en nuestra pared, por muchos logros que tengamos en esta vida, siempre seremos barro. Y el mundo se identifica con el barro.»

«Tenemos el mejor modelo de liderazgo que podemos tener, que es Jesús: alguien sencillo, accesible, humilde, con motivaciones sanas, que siempre puso la necesidad de la gente por encima de sus propias aspiraciones personales. Somos llamados a seguir ese modelo. Es un reto, es un desafío, pero podemos marcar una gran diferencia en este tiempo que nos toca vivir.»

Basado en el programa emitido en El Pulso de la Vida el 22 de octubre de 2026. Las palabras de Héctor Escobar y del Pr. Lucho son literales. Redacción: Daniel Panduro para El Pulso.

Referencias

  • Héctor Escobar, Reyes sin corona (2026), disponible en Amazon.
  • 1 Samuel 17 (RVR1960): David y Goliat.
  • Jeremías 17:9 (RVR1960): «Engañoso es el corazón más que todas las cosas, y perverso; ¿quién lo conocerá?».
  • Marcos 10:45 (RVR1960): «Porque el Hijo del Hombre no vino para ser servido, sino para servir, y para dar su vida en rescate por muchos».
  • 2 Corintios 4:7 (RVR1960): «Pero tenemos este tesoro en vasos de barro, para que la excelencia del poder sea de Dios, y no de nosotros».

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Temas  Liderazgo · Servicio · Corazón · Madurez · David · Libros · Héctor Escobar

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