La levadura de Herodes: cuando la iglesia se vuelve igual a la sociedad | Jaume Llenas

La exhortación con Jaume Llenas

Llega el día viernes y, con este día, un tiempo de reflexión con Jaume Llenas, abogado y director de los Grupos Bíblicos de Graduados (GBG).

La levadura de Herodes: cuando la iglesia se vuelve igual a la sociedad | Jaume Llenas
El Pulso
Podcast El pulso de la vida
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La semana pasada Jaume nos alertaba de aquel fariseo que todos llevamos dentro. Continuando con las masas leudadas y su toxicidad, hoy aborda la levadura de Herodes.

«Guardaos de la levadura de los fariseos y de la de Herodes»

Empezamos con la advertencia de Jesús.

«La semana pasada tomaba un tema que está en el Evangelio de Marcos, una de las biografías de Jesús. Jesús, en un momento determinado, después de haber hecho un milagro totalmente espectacular —haber dado de comer con siete panes a cuatro mil personas, totalmente chocante, sorprendente; nadie había hecho una cosa así jamás, ni nadie lo ha vuelto a hacer después—, ve que vienen sus enemigos. Porque incluso la gente que hace cosas muy buenas tiene enemigos: todos tenemos algún hater, y Jesús tenía algunos haters también. Y llegan ahí y dicen: “Bueno, no ha estado mal esto de dar de comer a cuatro mil con siete panes, pero nosotros lo que queremos es un milagro del cielo”.»

«Por eso Jesús se sube a la barca, y los discípulos de Jesús, los amigos de Jesús, están discutiendo porque no se han acordado de llevar panes. Y Jesús en ese momento dice: “Cuidaos, guardaos, tened mucho cuidado de la levadura de los fariseos”, de la cual estuvimos hablando la semana pasada, de esa religiosidad que nos envuelve todo el día y que nos impide realmente creer. Y ahora les habla de la levadura de Herodes.»

Masa de pan fermentando en un cuenco sobre una mesa enharinada
«Evitar esa levadura que puede cambiar el contenido de la masa». Imagen ilustrativa. Foto: Pexels.

«Dos venenos que pueden matar a la iglesia»

La iglesia debe combatir dos enemigos internos, que en los Evangelios aparecen representados en los religiosos más ortodoxos y un líder político.

«¿Qué es la levadura de Herodes? Son como dos venenos que pueden matar ese seguimiento de Jesús de los discípulos. Esto es algo que puede matar a la iglesia, a la verdadera iglesia de Dios, a lo largo de los siglos, y por eso Jesús le pone nombre. Lo que nos puede matar es la levadura de los fariseos y la levadura de Herodes.»

«¿Qué es ese riesgo para nosotros, los seguidores de Jesús? Es mucho más difícil de interpretar, porque hay muy poco documento sobre lo que creían esos seguidores de Herodes, que eran los llamados herodianos, un grupo dentro del Israel del tiempo de Jesús. Pero a veces es posible saber cosas de lo que creen los seguidores de un determinado líder mirando al líder.»

«Lo que disculpamos del líder nos habla de nosotros mismos»

Somos tendentes a perdonar aquello de lo que somos culpables.

«¿Qué es aquello que nosotros disculpamos del líder? ¿Qué es aquello que nosotros valoramos del líder? Porque lo que disculpamos de él y lo que valoramos no nos habla solo del líder, sino que nos habla acerca de nosotros mismos.»

«Hoy en día sucede: cuando tú ves un personaje como Trump, puedes saber cómo son los seguidores de Trump viendo qué es lo que ellos valoran de ese líder, qué es lo que ellos disculpan. Lo mismo ocurre en nuestro territorio, viendo a Santiago Abascal, viendo a Alberto Núñez Feijóo, viendo a Pedro Sánchez, viendo al grupo de líderes de Sumar, Podemos, etc.: vemos cómo son los seguidores viendo lo que valoran de él.»

«Era él el propio criterio moral»

Estos líderes se guían por una máxima: el hedonismo es su brújula moral.

«¿Qué es lo que la Biblia nos dice de Herodes? Herodes era todo un personaje. Un personaje que no es que no tuviera criterios morales: es que era él el propio criterio moral. Como el rey Luis XIV, que decía: “La ley soy yo”. Era una persona autorreferencial: lo que en aquel momento le convenía era lo que estaba bien, y lo que estaba mal.»

«Él decidía el bien y el mal, y esto es algo que nos ocurre a nosotros también en esta generación. Está bien lo que nos hace sentir bien, está bien lo que nos produce placer, está mal lo que nos impide disfrutar del placer.»

«Confundir placer con felicidad nos hace desgraciados»

Placer y felicidad no son lo mismo.

«Hace un tiempo, en La Vanguardia —sabéis que la parte final de La Vanguardia se llama La Contra, porque es la contraportada, y siempre hacen una entrevista a una persona—, entrevistaban a un neuroendocrinólogo, Robert Lustig, y él decía: “Confundir placer con felicidad nos hace desgraciados”. Lo repito porque la frase es muy importante: confundir placer con felicidad nos hace desgraciados.»

«Esto es una crónica de la vida de Herodes, una crónica a veces de nuestra propia sociedad. Él era alguien dado al placer, porque pensaba que placer significaba felicidad, y esto es totalmente equivocado. Normalmente el placer es algo de corta duración y la felicidad es algo de mucha más larga duración. Por lo tanto, tenemos que encadenar placeres uno tras otro, y a eso le llamamos felicidad, pero realmente no termina de llenar nuestro corazón, porque nuestros corazones no están hechos para llenarse de placer, y eso no es felicidad.»

«Confundir placer con felicidad nos hace desgraciados.»
Robert Lustig, citado por Jaume Llenas
Salón de palacio con lámparas de araña y una larga mesa de banquete
«Prefirió salvar la cara delante de sus invitados». Imagen ilustrativa. Foto: Pexels.

«Le gustaba escucharlo, pero no tomaba decisiones»

Herodes sería hoy alguien que probablemente acudiría a nuestros cultos y escucharía lo que allí se habla, pero sus obras distarían de un arrepentimiento real.

«Es muy curioso observar trazos de las características de Herodes. Le había robado la mujer a su propio hermano. […] Él, cuando quería algo, lo conseguía. Cuando la hija de la mujer bailó delante de él un día que tenía un montón de invitados, eso le gustó tanto que fue tan imprudente como para prometerle que le daría la mitad de su reino.»

«Le gustaba escuchar a Juan, pero Juan el Bautista le decía cosas que estaban mal. Le decía: “No está bien que hayas robado la mujer a tu hermano”, y por eso le cogió y le encarceló. Pero le gustaba traerlo delante de él y escucharle. Juan hablaba de un bautismo de arrepentimiento, le hablaba de la necesidad de arrepentirnos de nuestros pecados, y sin embargo él nunca se arrepintió. Le gustaba escucharlo, pero él no tomaba decisiones.»

«Finalmente acabó matando a Juan, porque lo que le pidió esa chica que bailó era la cabeza de Juan el Bautista, porque era molesto Juan el Bautista. Y él prefirió salvar la cara delante de sus invitados. Fue un gobernante impulsivo, y le importaba más su prestigio, le importaba más salvar la cara ante los invitados que la propia justicia, que gobernar bien un país.»

«Y esto es lo que ocurre también con nuestros gobernantes muchas veces. Muchas de las decisiones no están tomadas con criterios de justicia, no están tomadas pensando en el bien de toda la sociedad: están pensadas en salvar la cara en un momento. Él estaba aliado con los romanos, que eran los opresores del pueblo de Israel, sobre el cual él gobernaba. Y mantenía un pensamiento mágico: cuando Juan desapareció y apareció el ministerio de Jesús más desarrollado, él pensaba que Jesús era Juan, que había resucitado, cuando esto en la Biblia no tiene ningún apoyo.»

Cuchara de madera con sal en escamas sobre fondo oscuro
«Vosotros sois la sal de la tierra». Imagen ilustrativa. Foto: Pexels.

«Tan cerca de la sociedad como para tocarlos»

Estamos en el mundo, pero no somos de él.

«Queridos, este segundo veneno del que tenemos que guardarnos, del que Jesús nos avisaba, era confundirnos con nuestra propia generación. Llegar a ser como este Herodes, que era una especie de precursor del secularismo de nuestro tiempo.»

«La iglesia tiene que vivir en la sociedad. La relación de la iglesia con la sociedad a la que ha sido enviada es siempre un motivo de reflexión profundo. Tenemos que estar no demasiado lejos de la sociedad, porque si estamos lejos no podemos producir cambios. Es como la sal. Jesús nos dice: “Vosotros sois la sal de la tierra”. ¿Cuán cerca tiene que estar la sal para ejercer su influencia y evitar la corrupción de los alimentos? Tiene que estar tocándolos. Y la iglesia tiene que estar tan cerca de la sociedad como para tocarlos, pero a la vez tiene que cuidarse, porque Jesús le dice: “Pero si la sal pierde su sabor, ¿de qué sirve?”. Ya no sirve de nada: es echada por la tierra, pisada por los hombres.»

«No tenemos que convertirnos nosotros a ellos»

Tenemos una misión: transformar nuestro entorno.

«Esto es lo que ocurre cuando adoptamos la levadura de Herodes, cuando nos volvemos seculares, cuando nos volvemos como la sociedad, insensibles a Dios. Entonces dejamos de salar a la sociedad, dejamos de bendecir a la sociedad, porque nos hemos confundido, porque ya no hay alternativa, porque nos hemos vuelto iguales. En lugar de proponer un estilo de vida alternativo, un arrepentimiento, un volvernos a Dios, nos hacemos como la sociedad y copiamos su estilo de vida: buscamos el placer, buscamos sobre todo la comodidad.»

«Dios nos ha enviado a destruir el mal y a llevar el conocimiento de Jesucristo, a acercar gente a Dios. Pero seremos incapaces de cumplir con esa misión que nos ha dado si nos volvemos iguales a la sociedad. No tenemos que convertirnos nosotros a ellos, sino ellos a Jesucristo. Y para ello tenemos que vivir la vida de Jesús, llevar ese conocimiento, evitar esa levadura que puede cambiar el contenido de la masa, que puede cambiar lo que es la iglesia y hacernos dejar de ser lo que Jesús quería que fuéramos: ese testimonio a la sociedad. Esto es lo que nos advierte Jesús en este pasaje: cuidado, guardaos de la levadura de los fariseos, pero también de la levadura de Herodes.»

Intervención emitida el 23 de octubre de 2026 en El pulso de la vida y editada para facilitar la lectura: se han suprimido muletillas y repeticiones propias de la oralidad y se marcan con […] los cortes, sin alterar el contenido. Las citas bíblicas se dan en la Reina-Valera 1960. El audio íntegro está al principio del artículo.

Las palabras de Jaume Llenas y del Pr. Lucho son literales. Redacción: Daniel Panduro para El Pulso.

Referencias

  • Marcos 8:15 (RVR1960): «Y él les mandó, diciendo: Mirad, guardaos de la levadura de los fariseos, y de la levadura de Herodes».
  • Marcos 6:18 (RVR1960): «Porque Juan decía a Herodes: No te es lícito tener la mujer de tu hermano».
  • Marcos 6:20 (RVR1960): «Porque Herodes temía a Juan, sabiendo que era varón justo y santo, y le guardaba a salvo; y oyéndole, se quedaba muy perplejo, pero le escuchaba de buena gana».
  • Marcos 6:23 (RVR1960): «Y le juró: Todo lo que me pidas te daré, hasta la mitad de mi reino».
  • Marcos 6:26 (RVR1960): «Y el rey se entristeció mucho; pero a causa del juramento y de los que estaban con él a la mesa, no quiso desecharla».
  • Mateo 14:2 (RVR1960): «Y dijo a sus criados: Este es Juan el Bautista; ha resucitado de los muertos, y por eso actúan en él estos poderes».
  • Mateo 5:13 (RVR1960): «Vosotros sois la sal de la tierra; pero si la sal se desvaneciere, ¿con qué será salada? No sirve más para nada, sino para ser echada fuera y hollada por los hombres».
  • Robert Lustig, entrevista en «La Contra» de La Vanguardia, citada en antena.

Temas  Levadura de Herodes · Secularismo · Placer y felicidad · Marcos 8 · Iglesia · Jaume Llenas

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En antena: Dynamis Radio 87.5 FM (Madrid), de lunes a viernes de 8 a 11 h.
Jaume Llenas

Sobre el autorJaume Llenas (Premià de Mar, 1960) estudió Derecho en la Universidad de Barcelona y Comercio Exterior en la UNED. Es coordinador nacional de los Grupos Bíblicos de Graduados (GBU) y del Movimiento de Lausana en España, y forma parte del equipo del Taller de Predicación. Durante diecisiete años fue secretario general de la Alianza Evangélica Española. Hoy impulsa la plantación de una nueva iglesia en El Masnou (Barcelona). Apasionado de la renovación de la Iglesia y de su conexión con la sociedad y el mundo del trabajo, firma La exhortación en El Pulso de la Vida.

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