La odontóloga Bernarda Alcántara explica cómo nace una caries, cómo reconocerla antes de que llegue al nervio y por qué el dolor aprieta justo al acostarse.
El dolor de muelas casi nunca avisa a media mañana. Espera a que uno se meta en la cama, apague la luz y apoye la cabeza en la almohada. Entonces empieza a latir. La Dra. Bernarda Alcántara dedicó su consultorio semanal en El pulso de la vida a la caries dental y explicó, entre otras cosas, por qué ese dolor se ensaña de noche y qué puede hacerse mientras llega la cita con el dentista.
Todo empieza con una película pegajosa
La caries no aparece de golpe. Empieza con los restos de comida que se quedan pegados al diente cuando no nos cepillamos ni nos enjuagamos después de comer. «Si no es barrido correctamente con el cepillado, esto se hace como una película pegajosa, blanquecina, que se adhiere al esmalte del diente», explicó la doctora.
En la boca siempre hay bacterias. El problema es lo que ocurre cuando se quedan a vivir sobre esos restos: se vuelven patógenas y empiezan a liberar un ácido. Ese ácido es el que desgasta el esmalte, la capa dura que protege el diente. La principal responsable, señaló la Dra. Alcántara, es una bacteria conocida: el estreptococo mutans.

De la manchita blanca a la mancha negra
«¿Cómo comienza una caries dental? Comienza con una manchita», dijo. Primero es un blanco opaco, casi imperceptible. Después vira a marrón. Y esa mancha marrón se va oscureciendo hasta ser negra, mientras el agujerito avanza. Si no se trata a tiempo, atraviesa el esmalte y llega a la dentina, la capa que hay debajo.
Los síntomas son bastante reconocibles cuando uno sabe qué buscar: molestia al masticar, la sensación de que la comida se queda atrapada en un punto concreto, sensibilidad al frío y al calor, y molestia incluso al tocar la pieza con el dedo. «¿Cómo me doy cuenta de que tengo una caries dental?», planteaba ella misma antes de enumerarlos. Es la fase en la que todavía se arregla con un empaste.

Por qué duele más por la noche
Cuando la caries se hace profunda y nadie la ha tratado, acaba afectando al nervio, que es el que da sensibilidad a la pieza. Si el nervio se infecta, aparece un dolor distinto: latente, pulsante, muy molesto. Y sobre todo nocturno.
La explicación es puramente mecánica. «Es por el tema de la posición de la cabeza», aclaró la doctora: tumbados, en posición de descanso, la irrigación de sangre hacia la cabeza es mayor, y la presión sobre el nervio inflamado también. De ahí que uno aguante el día entero y a las tres de la mañana no pueda más.
Su consejo para esa noche concreta —cuando ya se ha tomado la medicación, no hace efecto y el dentista no abre hasta el día siguiente— es tan sencillo que sorprende: poner la almohada mucho más alta que el cuerpo, para que disminuya un poco la irrigación a la cabeza. Un apaño, no un tratamiento. «Es importante no llegar a este punto», insistió.

Cuando el nervio ya está tocado
Si la infección sigue su curso, el paso siguiente es el flemón: la acumulación de infección provocada por las bacterias que han llegado al nervio. Y el tratamiento ya no es un empaste, sino una endodoncia, que consiste en limpiar la parte del nervio y rellenarla con un material artificial para que la muela pueda seguir masticando.
Funciona, pero con letra pequeña: una muela endodonciada ya no tiene nervio y no conserva la misma fuerza. Por eso, después, hay que valorar ponerle una corona que la proteja para que no se fracture al morder alimentos duros.
La doctora añadió un aviso que muchos pasan por alto: la caries no solo nace en un diente sano. Un empaste que lleva muchos años en boca puede perder un trocito y dejar un agujerito por donde la bacteria se cuela. «Se puede formar una caries a través de una filtración de un empaste y producir daño al nervio». Los empastes desgastados, dijo, se cambian.
«Si no has podido ir al dentista, pon la almohada mucho más alta que el cuerpo, para que disminuya un poco la irrigación a nivel de la cabeza.»
La prevención se juega en el cepillado de la noche
«Muchas veces no es que no nos cepillemos, sino que no lo estamos haciendo correctamente», resumió. Si se hace demasiado rápido, quedan restos atrapados entre una muela y otra: ahí es donde aparece la caries. Por eso recomendó preguntarle al profesional en la propia consulta cómo se está cepillando uno, y usar el hilo dental para lo que el cepillo no alcanza.
A eso sumó un colutorio sin alcohol y con flúor, y una advertencia sobre el horario: el cepillado más importante es el de la noche, porque son las horas en que la boca permanece cerrada. También la hidratación cuenta. Beber poca agua deja la boca seca, y una boca seca favorece la aparición de más caries.
Los niños y las prótesis, los dos extremos
Con los más pequeños, la doctora fue concreta: no dejarles dormir con el biberón y no echar azúcar a la leche. Desde los seis meses, cuando salen los primeros dientes, limpiarlos con una gasita humedecida en suero fisiológico. Y llevarlos a revisión a partir de los cuatro años, explicándoles antes adónde van para que se familiaricen y pierdan el miedo.
Ahí puso el dedo en una costumbre heredada: «No debemos poner miedos en los niños de que, si te portas mal, te llevo al dentista». Ese método, dijo, es el que usaron nuestros padres, y no ayuda.
En el otro extremo están las prótesis. El Pr. Lucho apuntó que quien todavía conserva sus piezas dentales «tiene un tesoro», y la doctora completó: la prótesis hay que quitarla por la noche para que las encías descansen, cepillarla después de cada comida igual que los dientes propios y desinfectarla periódicamente. Si no se retira de noche, pueden formarse caries en los pocos dientes que quedan.
Una revisión antes de las maletas
El calendario también pesa. «Un dolor de muela, y más ahora en verano, es donde atacan más, cuando te vas de vacaciones», advirtió. Su recomendación es sencilla: pasar por el dentista a chequear antes de irse, para no arruinar el viaje. Y, como mínimo, una visita al año. También recordó cambiar el cepillo cada tres meses; si no, deja de hacer su función.
La Clínica Alcántara está en la zona norte de Madrid, en el barrio del Pilar (avenida Monforte de Lemos, 137, primer piso, puerta Q), y estará abierta todo el mes de agosto para urgencias. Citas y consultas en el 606 702 221.
Como cada semana, la doctora se despidió con un versículo. Esta vez, Josué 1:8: «Nunca se apartará de tu boca este libro de la ley, sino que de día y de noche meditarás en él, para que guardes y hagas conforme a todo lo que en él está escrito; porque entonces harás prosperar tu camino, y todo te saldrá bien». Ella lo presentó como el libro donde encontrar consejo cuando uno está desanimado, preocupado o enfermo. El Pr. Lucho lo remató con su propia imagen: más que una carta de amor, «el manual de instrucciones» que el fabricante deja para saber cómo funcionamos y cómo relacionarnos con él.
Referencias
- Josué 1:8 (Reina-Valera 1960).
- La bacteria citada por la doctora como principal agente de la caries es Streptococcus mutans, transcrita en antena como «estreptococo mutans».
- Sección Clínica Alcántara, El pulso de la vida (Dynamis Radio), emisión del 29 de julio de 2026.
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Temas Salud dental · Caries · Prevención · Odontología

Sobre la autoraDra. Bernarda Alcántara es odontóloga con más de 20 años de experiencia. Máster en Odontología Integral y Cirugía por la Universidad de Nebrija y graduada en la Universidad Autónoma de Santo Domingo (UASD), en la República Dominicana. Cada semana firma Salud dental, su espacio de divulgación sobre salud bucodental en El Pulso de la Vida.