Jabes: quién fue, qué significa su nombre y qué pide la oración de Jabes | El personaje bíblico

por Rosa Mariscal

Jabes es un hombre del que la Biblia solo dice dos versículos, pero esos dos versículos interrumpen una genealogía entera para contar su oración. Su nombre significa «dado a luz con dolor», pertenecía a la tribu de Judá y pidió a Dios cuatro cosas concretas: bendición, territorio, la mano de Dios sobre él y ser guardado del mal. Y el texto añade la frase que lo cambia todo: «y le otorgó Dios lo que pidió» (1 Crónicas 4:9-10).

Quién fue Jabes en la Biblia

Hubo algo en el historiador bíblico que lo llevó a hacer una pausa en medio de la genealogía de Judá para escribir: «Y Jabes fue más ilustre que sus hermanos» (1 Crónicas 4:9). Jabes sobresale en el relato porque es el único en el que el cronista se detiene a comentar una vida, y lo hace en dos versículos que revolucionan nuestra confianza y nuestra visión de Dios.

La bondad de su carácter aparece aquí especialmente en su piedad de hombre de oración. Pronunció la oración que se menciona cuando se preparaba para las empresas de su vida: no es la plegaria de un hombre acorralado, sino la de alguien que va a empezar algo y sabe de quién depende.

¿De qué tribu era Jabes?

Su genealogía lo sitúa entre los descendientes de Judá, la tribu de los leones, llamada así porque se identificaba con un león en su estandarte. Es probable que fuera descendiente de los ceneos y que después se incorporara a la tribu de Judá a través de la familia de Aharhel; es decir, que su origen estaba fuera del pueblo de Dios y que fue integrado en él.

Jabes y Jabes de Galaad no son lo mismo

Conviene aclararlo porque se confunden a menudo. Jabes de Galaad era una ciudad, situada al este del Jordán, en la región de Galaad, y no tiene relación directa con este hombre. Es la ciudad que Saúl socorrió cuando Nahas el amonita la sitió (1 Samuel 11:1-11) y cuyos hombres, años después, se jugaron la vida para rescatar el cuerpo de Saúl y darle sepultura (1 Samuel 31:11-13). Sus habitantes pertenecían al territorio de las tribus del este —Manasés y Gad—, no a Judá.

El Jabes de nuestro relato es un hombre de Judá. Existe además una localidad llamada Jabes en Judá, donde vivían familias de escribas (1 Crónicas 2:55), y la tradición judía relaciona ese lugar con él, pues sostiene que Jabes fue un eminente doctor de la Ley que atrajo a tantos discípulos que la ciudad tomó su nombre. Pero esa población de Judá no debe confundirse con Jabes de Galaad.

Qué significa el nombre Jabes

El nombre Jabes significa «dado a luz con mucho dolor». Su madre se lo puso precisamente por eso. De ordinario, el dolor del parto se olvida al nacer la criatura (Juan 16:21), pero aquí el recuerdo del dolor se perpetúa, posiblemente por dos razones:

  • Para que la madre misma recordara con gratitud que Dios le había conservado la vida después de pasar por los dolores del parto.
  • Para que Jabes aprendiera a amar y honrar a su madre, y se esforzase en ser un consuelo para quien lo había traído a este mundo con tanto dolor.

Jabes tuvo un principio doloroso. Y aunque ese principio parece poco prometedor, este hombre es el autor de una oración poco común cuyo resultado fue revolucionario.

La oración de Jabes: qué pidió exactamente

Jabes pronuncia en el versículo 10 una oración que conmovió el corazón de Dios: «¡Oh, si me dieras bendición, y ensancharas mi territorio, y si tu mano estuviera conmigo, y me libraras del mal, para que no me dañe! Y le otorgó Dios lo que pidió».

Sobre esta oración debemos observar tres cosas. A quién oró: al Dios de Israel (v. 10), al Dios que había pactado con su pueblo, al Dios que había luchado con Jacob y que, por haber este prevalecido, le cambió el nombre por el de Israel. Cuál fue su naturaleza: hay quienes ven en ella una especie de voto, como si ofreciese a Dios un cheque en blanco para que Él lo llene como le plazca; con mayor probabilidad, expresa un deseo ferviente. Y cuál fue su materia: cuatro peticiones concretas que conviene mirar una a una.

1. «¡Oh, si me dieras bendición!»

Jabes dice «Señor, bendíceme». A veces tenemos el hábito de orar más por los otros que por nosotros. Intercedemos para que Dios los bendiga, los prospere, los proteja, los sane —y eso está muy bien—, pero a la hora de pedir para nosotros sentimos que está mal, que es una oración egoísta. Sin embargo, los gigantes de la fe oran de una manera diferente al resto.

La oración de Jabes nos enseña que es posible que el Señor quiera que pidamos cosas atrevidas también para nosotros. Olvidamos que la Biblia dice en Proverbios 10:22: «La bendición de Jehová es la que enriquece, y no añade tristeza con ella».

Es curioso observar que Dios dejó a Jabes decidir las bendiciones que deseaba. Y no es el único: recordemos lo que Dios le dice a Salomón, «pide lo que quieras que yo te dé». Hay muchas bendiciones que Dios está dispuesto a darnos y que siguen sin entregarse sencillamente porque no las pedimos.

2. «Y ensancharas mi territorio»

En otras palabras: Jabes quiere vivir más allá de sus límites actuales. Y esto nos enseña que la bendición de Dios es ilimitada, que hay más si queremos, que la vida en Cristo va más allá del límite.

¿Es correcto pedir al Señor que aumente su gracia sobre nosotros, que nos dé más dones, más ministerio, más visión? ¿Y qué decir de nuestros bienes, nuestra descendencia, nuestra familia y nuestra congregación? Sí, ciertamente. Jabes sabía cómo pedir y cómo recibir, y el Señor le dio todo lo que pidió.

Orar para que el Señor ensanche nuestro territorio implica orar por cosas grandes, y es un desafío a la fe. Para los pequeños pasos no necesitamos a Dios; para arrojarnos a una gran corriente y dar un gran salto necesitamos un milagro.

3. «Si tu mano estuviera conmigo»

Muchas veces, al enfrentar desafíos, uno siente que no va a poder. Y finalmente aparece «el toque de grandeza» del Señor. De hombres insignificantes, predestinados al fracaso —como Jabes, como Moisés, como David, como Pedro—, el Señor levantó gigantes. La Iglesia primitiva buscaba continuamente esa unción del Espíritu Santo (Hechos 4:23-31).

La gran comisión de Mateo 28:19-20 implica una gran bendición, pero también algo difícilmente posible. Lo curioso es que Dios comisionó a hombres y mujeres débiles, cobardes e incluso incrédulos para una misión extraordinaria e imposible para el hombre: predicar el evangelio a toda criatura y hacer discípulos en todas las naciones. Sin embargo, cuando el Señor impartió su toque, cuando los llenó del Espíritu Santo, los grandes resultados no se hicieron esperar.

4. «Y me libraras del mal, para que no me dañe»

Generalmente pedimos fuerza para pelear la batalla espiritual. Jabes, en cambio, pidió ser guardado del mal. Estamos hablando de cómo conservar una vida de obediencia al Señor, y podríamos hablar de los peligros que entraña la prosperidad: muchos de los que llegan a recibir bendiciones preciosas de Dios caen después estrepitosamente en el pecado, en la indiferencia o en la autosuficiencia. Es precisamente cuando experimentamos grandes bendiciones cuando más necesitamos esta última parte de la oración.

A veces predicamos, enseñamos o intercedemos, entregamos todas nuestras fuerzas al servicio de Dios y nos agotamos. Es allí donde corremos peligro; ahí, en la arena, es donde el león rugiente puede atrapar al gladiador, y es allí donde necesitamos ser guardados, porque carecemos de fuerzas para resistir. Procuremos ser sabios para no ser engañados: los sentimientos y la mente son el blanco preferido del enemigo.

«Y le otorgó Dios lo que pidió»

Dios le prosperó: tuvo éxito en sus empresas, en sus conflictos con los cananeos, en sus negocios y en sus estudios. Y el cronista le concede además un diploma de honor: «Jabes fue más ilustre que sus hermanos».

Podríamos pensar que Dios tiene favoritos, pero no es así. Anhelar dones de parte de Dios para servirle mejor no es arrogancia. Desear recibir dones para administrarlos en su obra es dejar atrás un servicio mediocre. Un hombre cuyo nombre recordaba el dolor terminó siendo el más ilustre de su casa, y no por su origen ni por su fuerza, sino porque se atrevió a pedir.

Este estudio pertenece a la sección El personaje bíblico, con Rosa Mariscal, en El Pulso de la Vida. Puedes leer más personajes en el índice de personajes bíblicos.

23 comentarios en «Jabes: quién fue, qué significa su nombre y qué pide la oración de Jabes | El personaje bíblico»

    • Me llamo Jabes y hay mucho parecido en el Jabes de la Biblia conmigo,cause mucho dolor a mi madre,no se al nacer cuanto,pero en mi vivir hice muchas cosas que la entristecieron en gran manera,gracias a DIOS pude volver sobre mis pasos y empece actuar en la forma correcta 10 años antes que ella falleciera,murio contenta al ver a su hijo Jabes viviendo una vida en paz y dandole tranquilidad,ahora ya ella no esta y la verdad ami me da hasta pena pedirlw a DIOS cosas para mi,pido para otros pues siento que no merezco nada,pero gracias oor recirdarme que DIOS nuestro SEÑOR tiene muchas Bendiciines para darnos a sus hijos

  1. La oración de Jabes implica un compromiso muy grande, implica trabajo, esfuerzo, dedicación, un pacto con Dios que nos llevará a una responsabilidad de admistrar las bendiciones de Dios en nuestras vida y la de nuestra familia, esas bendiciones alcanzarán a otras personas cuya estabilidad es nuestra: trabajadores, empleados, clientes, proveedores, nuestra propia familia, y nosotros mismos!!!

  2. Me llamó la atención encontrar esta oración de Jabes entre una lista de descendientes y que no había más nada que se hablara de Jabes pero gracias por esta enseñanza me a enseñado mucho , bendiciones

  3. su amor quebrantado viene con luz,y esperanza.y DIOS escucho en sus oraciones,y no añade tristeza con ella<sino que bendice sus peticiones en jabe.que significa doloro hacedor de tristeza en hebreo

  4. Muchas gracias por compartir este resumen de la oración y vida del ilustre Jabes, no sabía o no había caído en cuenta que la ciudad Jabes de Galaad, hacía referencia a este gran personaje.
    Muchas bendiciones de parte de Dios nuestro Creador.

    • Dios le bendiga. Gracias por compartir está pequeña información sobre Jabes está interesante. La oración de Jabe nos inspira y motiva a seguir orando y confiando en Dios.

      Queria aprovechar y comentar. Sin animo de ofender ni criticar solo una observación pues para clarificar pues no sè si la intenciòn es lo que mencionarè abajo.

      La dirección online que aparece al final del primer párrafo y punto número 3 pensaba que era una dirección de donde obtuvo algo de informacción, pero cuando accedi a ella veo que es información de medicamentos que ofrece una farmacia.
      No se si es alguna promoción o si la intención era poner la dirección para obtener mayor informació sobre jabes y / o sustentar su escrito.

      En el punto numero cuatro solo para completar la cita 10:22
      Està en el libro de Proverbios. Extrañe el nombre del libro.

      • Gracias hermana, los links seguramente habrán sido un fallo a la hora de pegar el texto que nos envía por email al wordpress.
        Ya he corregido la cita con su correspondiente añadido del libro.
        Bendiciones!

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