Mario Puzo escribió El padrino para salir de la ruina y sin conocer a ningún mafioso. José de Segovia repasa la novela, la película de Coppola y la deformación de Michael Corleone: cómo el mal pasa de padres a hijos.
«Decía Orson Welles que el más grande tema de la literatura occidental es la pérdida de la inocencia. La novela de El padrino de Mario Puzo, llevada al cine por Coppola, es ahora el número uno de muchos listados de las más grandes películas de la historia. Se ha convertido en una especie de Orestíada que muestra cómo el mal reverbera en cada generación.» Así abre José de Segovia esta entrega de Al trasluz. En ella vemos, dice, «la lenta deformación del personaje protagonista, que es Michael Corleone, hasta encontrar en él la misma siniestra capacidad de su padre, don Vito, para pasar de la crueldad a la ternura, y todo sin el menor remordimiento».
Un escritor obsesionado con el dinero
«En este programa vamos a hablar del libro, no de la serie de películas, que sigue fielmente Coppola, más aún que el propio guion que Puzo escribió y que apenas reescribió Coppola mismo. De hecho, Coppola hizo que se firmara el filme tanto por él como por Mario Puzo. Ambos aparecen como autores de esta historia.»
«Los dos libros anteriores de Puzo habían significado una gran frustración y, sobre todo, un estado muy precario económicamente. Si algo caracteriza siempre las declaraciones de Puzo es el tema del dinero. Está obsesionado una y otra vez por conseguir dinero.»

«Su libro preferido, sin embargo, hay que decirlo desde el principio, no es El padrino. Es la novela anterior, una muy autobiográfica en la que apenas hay un personaje mafioso secundario, que se llama El peregrino afortunado. Es el libro al que él le hubiera gustado que se diera más importancia y, sin embargo, apenas vendió unos cientos de ejemplares.»
El propio Puzo lo contaba a Charlie Rose en 1996: «Un escritor fracasado es el hazmerreír de su familia y de sus amigos. Y yo siempre decía: puedo escribir un superventas cuando quiera, pero jamás me rebajaría tanto, soy demasiado artista». Cuando El peregrino afortunado no tuvo ni edición de bolsillo, se decidió: tenía 45 años y publicó El padrino a los 49.
La leyenda del millón de dólares
«El libro, que se publicó a finales de los años 60, tardó tres años en escribirlo. En aquel tiempo él vivía de escribir historias de aventuras para una revista en la que trabajaba independientemente. Apenas tenía dinero para vivir, su familia dependía de él y estaba constantemente frustrado por no llegar a poder usar la escritura como un medio de vida.»
«A pesar de lo que muchos creen, él no tenía ninguna relación con la mafia. Simplemente averigua cómo es, y es por medio de ese estudio, sin relación directa, que tiene la información con la que puede escribir El padrino. Desde el momento de su publicación había ya historias en Nueva York de que la mafia le había pagado un millón de dólares para escribirlo, con el interés de poder blanquear su imagen de cara al público americano. Toda una leyenda.»
«A muchos les sorprenderá saber que Vito Corleone era al principio una figura femenina. La madre en la que se basa el segundo libro de Puzo es su propia madre. Y aparece así relacionada una y otra vez con el personaje de Sinatra, que tuvo bastantes incidentes tanto con Coppola como con Puzo porque se vio retratado en el libro desde el primer momento. La figura materna de Frank Sinatra, Dolly, era bastante mafiosa y es la artífice de su carrera.»
Al Ruddy, el empeño detrás de la película
«El padrino nos parece la culminación lógica de toda una serie de historias de gánsteres en la cultura estadounidense. Sin embargo, cuando se hace, estos relatos estaban ya acabados. Aparecen siempre en periodos de crisis: los años 20 son el momento en que se hacen la mayor parte de estas películas, con las figuras que surgen en torno a la ley seca para hacer el negocio del contrabando del alcohol prohibido.»
«De eso había pasado mucho tiempo, y el intento de recuperarlas, la película que se llama en castellano Mafia (The Brotherhood), había sido un completo fracaso para la Paramount, la productora de El padrino, que tenía muy poco interés en llevar el libro de Puzo al cine.»
«La figura fundamental en la creación de esta obra cinematográficamente es un productor llamado Al Ruddy. Ha sido objeto de una miniserie muy interesante sobre el trasfondo de El padrino, que se llama The Offer. Al Ruddy es realmente el creador, como se ve en esta miniserie, de llevar esta historia al cine, bastante antes de que el propio Coppola estuviera dentro del proyecto.»

«Creo en América»
«Brando era para Puzo el actor ideal para interpretar a don Corleone. Sin embargo, la fama que acompañaba al actor hacía que estuviera vetado por los grandes estudios: se le consideraba problemático, una persona impredecible, no recomendable para trabajar con él. La experiencia, tanto de Coppola como de Puzo, fue bastante buena. Hoy en día nos parece imposible que otro actor hubiera ocupado su lugar, no digamos Robert Redford, que era el candidato original de los estudios.»

«La película empieza con estas palabras escritas por el propio Puzo: “Creo en América”. Coppola ha dicho que la saga es una metáfora sobre el capitalismo americano: la historia de un gran rey que tiene tres hijos. El mayor se entrega a la pasión y la violencia; el segundo tiene un carácter más dulce, cualidades infantiles; mientras que el tercero muestra inteligencia, astucia y frialdad. El orgullo se vuelve así honra familiar y se convierte en el orgullo de toda una nación, incluso de un sistema político y económico.»
Rodrigo Cortés, en el aniversario de la película, subraya que la guía de Coppola «era el libro», más que el guion: «Estableció una especie de cuaderno con grandes márgenes en el que iba pegando las páginas de la propia novela, que es la que usó siempre como biblia».

Lo que es imposible para los hombres
«El orgullo que muestra Puzo de su obra es también el que acompaña a Coppola en su gran saga. Es la tentación de la humanidad desde el principio: escoger siempre por sí mismo lo que le conviene, buscando la independencia del Creador, confiando en uno mismo. Desde nuestros primeros padres hemos querido comer de ese fruto prohibido del árbol del conocimiento y decidir por nosotros mismos qué era lo que nos parecía mejor. Y esa tragedia ha hecho que finalmente estemos en el camino equivocado de nuestra destrucción.»
«La religión tiene un gran papel en la historia de El padrino. Es precisamente en los momentos sacramentales, como el del bautismo, cuando se da el giro definitivo a esta historia. El antiguo rito latino con el que se celebra hace destacar el contraste con la masacre que se produce al mismo tiempo que el bautizo de esta niña, que es en realidad Sofía Coppola, la hija del director.»

«El cardenal Lamberto dice en el epílogo, como prefiere Coppola llamar a la tercera parte, que la gente en Europa ha estado rodeada durante siglos de cristianismo, pero Cristo no ha entrado en el interior, no vive dentro de ellos. El personaje de Michael es corrompido sin aparente solución ni remedio. Pero el mensaje del Evangelio es que lo que es imposible para los hombres es posible para Dios. Solamente hay una salida para esa espiral diabólica, para ese mal en el que se ven sumidos los personajes de El padrino, y esa es la obra de Dios por Cristo Jesús.»
Programa emitido en El pulso de la vida de Dynamis Radio y editado para facilitar la lectura: se han suprimido muletillas y repeticiones propias de la oralidad, sin alterar el contenido. Las palabras de Mario Puzo proceden de su entrevista con Charlie Rose (1996), traducida en el programa; las de Rodrigo Cortés, de su intervención en el aniversario de la película. Los fragmentos de la novela los lee Ricardo Tejedo. La música original, el diseño sonoro y la realización técnica son de Daniel Panduro; el texto y la locución, de José de Segovia. El audio íntegro está al principio del artículo.
Referencias
- Lucas 18:27 (RVR1960): «Él les dijo: Lo que es imposible para los hombres, es posible para Dios».
- Génesis 3:1-7 (RVR1960): el fruto del árbol del conocimiento del bien y del mal.
- Mario Puzo, The Godfather (Nueva York, G. P. Putnam’s Sons, 1969). En español, El padrino.
- Mario Puzo, The Fortunate Pilgrim (Nueva York, Atheneum, 1965). En español, El peregrino afortunado.
- El padrino (The Godfather), dirigida por Francis Ford Coppola (Paramount, 1972), con Marlon Brando y Al Pacino.
- Mafia (The Brotherhood), dirigida por Martin Ritt (Paramount, 1968), con Kirk Douglas.
- The Offer, miniserie (Paramount+, 2022), sobre la producción de El padrino a partir de las vivencias de Albert S. Ruddy.
- Mario Puzo, entrevista con Charlie Rose, Charlie Rose (PBS), 1996.
- Imagen destacada: composición de Daniel Panduro a partir de una fotografía promocional de Marlon Brando como Vito Corleone (Paramount, 1972).
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En antena: Dynamis Radio 87.5 FM (Madrid), de lunes a viernes de 8 a 11 h.
Sobre el autorJosé de Segovia Barrón (Madrid, 1964) es periodista, teólogo y pastor. Licenciado en Periodismo por la Universidad Complutense de Madrid, estudió Teología Sistemática en la Universidad de Kampen (Holanda) y Estudios Bíblicos en la escuela de Welwyn (Inglaterra). Es pastor de la Iglesia Reformada de Madrid, en el barrio de El Salvador (Ciudad Lineal), y presidió la Comisión de Teología de la Alianza Evangélica Española entre 2001 y 2015. Enseña en la Facultad Internacional de Teología IBSTE (Castelldefels), el Centro Evangélico de Estudios Bíblicos de Barcelona, la Facultad de Teología UEBE de Alcobendas y la escuela de Welwyn. Desde 2002 firma una columna semanal en Protestante Digital y ha publicado una docena de libros sobre cine, música, arte y fe. En El Pulso de la Vida firma Al trasluz, Ruta 66 y El sueño se ha acabado.