El impostor (Javier Cercas) | Al trasluz con José de Segovia

Al trasluz con José de Segovia

Enric Marco se hizo pasar durante casi tres décadas por superviviente de un campo nazi. José de Segovia repasa El impostor, de Javier Cercas, y la película Marco: un espejo de nuestra necesidad de ser queridos y de la única verdad que salva.

El impostor (Javier Cercas) | Al trasluz con José de Segovia
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«Si hay algo que explica nuestra vida, es nuestra insaciable y humillante necesidad de ser queridos, aceptados, amados, dice Javier Cercas. En su libro El impostor encuentra en Enric Marco un espejo de lo que somos todos. Su impostura como deportado en un campo nazi dura hasta 2005. Al inventarse su biografía, pretende que la ficción le salve. En cierta forma, lo que nos pasa a todos.» Así abre José de Segovia esta entrega de Al trasluz.

Libros que te leen a ti

«Con el tiempo uno descubre que hay libros que uno lee, no, sino que te leen a ti. Y eso pasa con ciertos autores de tu propia generación. En mi caso, los años 80: Muñoz Molina, Javier Marías, Javier Cercas. Tienes un vínculo con ellos que ya no depende de si te gusta un libro u otro. Es que hablan de ti, de tu propia vida, de la época que ha marcado lo que se ha llamado tu educación sentimental.»

«Están además los tres en una fase […] confesional, donde se muestran más desnudos, sin pudor y máscaras. Tienen la sinceridad que a menudo nos falta a nosotros, digámoslo claramente, los creyentes, inmersos en un lenguaje tan espiritual que nos aleja de la realidad de lo que somos. Es por eso que uno no puede leer una obra como El impostor sin emocionarse. Como Chirbes, también Cercas no escribe en contra de otros, sino en contra de sí mismo. Y eso es lo que te impresiona, desde la primera línea de su libro.»

El libro arranca con una confesión del autor: no quería escribirlo porque tenía miedo. «Vemos cómo te intriga desde el principio cuál es ese miedo, la resistencia que tiene a escribir este libro, qué es lo que oculta la historia de Marco en relación con el propio Cercas.»

Anatomía de un instante y la figura del padre

«Él cuenta cómo conoció a Marco después de publicar Anatomía de un instante, un extraño libro sobre el intento de golpe de Estado del 23 de febrero del 81, que se ha llevado también ahora a una miniserie. El libro se pregunta por qué Adolfo Suárez permanece sentado mientras las balas van zumbando alrededor en el hemiciclo del Congreso. Y es un libro muy duro con el fallecido presidente, que niega muchas teorías también conspiratorias. Pero al final, como ocurre en todos los libros de Cercas, tiene un giro sorprendente, que hace que todo lo que has leído tengas que comprenderlo en otra clave.»

«En las últimas páginas de Anatomía de un instante, Cercas se pone a hablar de su padre, que acaba de morir. Y nos dice que era un gran admirador de Suárez, como lo era también mi padre, por cierto, que le votaba siempre. Discutieron mucho de política en la adolescencia, como yo hacía también con mi padre. Y antes de fallecer en su sillón, le pregunta por qué confiaba tanto en él. Y su respuesta es: porque era como nosotros. Al final entiende algo de él que le permite comprender también al personaje de Suárez.»

«Es con ese diálogo con su padre que debemos entender todo el libro. Algo que, por cierto, no está en la miniserie. Igual ocurre con la película Marco, basada en este libro que estamos comentando, El impostor. Hecha por Aitor Arregi y Jon Garaño, dos vascos, en el año 2024, fue ganadora de dos premios Goya. El film se centra en la figura de Marco y no en el papel de la investigación de Cercas.»

Un mentiroso que siempre estaba con la mayoría

«Enric Marco no movió un dedo contra el franquismo durante 40 años. Pero acaba la dictadura y se convierte en pocos meses en secretario general del tercer sindicato más importante que había, la anarquista CNT.»

«Marco nació en un manicomio. Su madre estaba enferma: se había separado de su marido, que la maltrataba, y trabajaba de empleada del hogar hasta que queda embarazada. La ingresan con un delirio persecutorio. Y como todo buen mentiroso, Marco nunca decía cosas que fueran totalmente falsas. Siempre tenían algo de verdad, y es esa media verdad la que hace que alguien lo crea. Así, aseguraba haber nacido el 14 de abril de 1921. En realidad era el 12, pero es que siempre cambiaba el dato ligeramente. Al comenzar sus charlas pretendía que era justo diez años antes de la proclamación de la Segunda República, que era el giro con el que iniciaba sus discursos.»

«Él pretende haber sido deportado por actividades antifranquistas, nada menos que a un campo nazi, Flossenbürg, donde nunca había estado. Aunque sí estuvo en una cárcel en Kiel, acusado falsamente de alta traición, pero luego absuelto de todos los cargos. Y al volver lo que hace es cambiar de mujer, de trabajo y de ciudad. Se hace una segunda vida, no mantenida a la vez que la primera, sino como si fuera una vida sin ninguna relación con la anterior.»

«La realidad es que él siempre estaba con la mayoría. Era anarquista cuando la mayor parte de los jóvenes obreros de Barcelona lo eran. Fue un soldado cuando todos lo eran en la guerra civil. Aceptó la derrota como la mayoría en este país. Y en la Segunda Guerra Mundial se fue a Alemania porque, como todos, quería librarse del servicio militar. Vivió el franquismo como la mayoría, creyendo que el pasado había pasado y sin rebelarse contra la dictadura. Y a la muerte de Franco se hace de nuevo anarquista, cuando estaba de moda serlo. En los 80 se despolitiza, como la mayoría de la gente. O sea, dice Cercas, Marco es lo que todos somos, solo que de una forma exagerada.»

Una encrucijada moral

«En El impostor Cercas se debate en una encrucijada moral. Por un lado, el rechazo a alguien que ha utilizado el Holocausto para poder medrar personalmente, lograr la simpatía, que la gente le quiera; y al mismo tiempo, esa comprensión que tiene por su debilidad humana, por lo reconocible que hay en él y en sus intereses. La historia de Marco no solo termina siendo un espejo de la España contemporánea, sino que habla de las mentiras de la Transición, pero al mismo tiempo de ese carácter español que desentraña a veces en sus entrevistas en la analogía que hace con el Quijote. Alonso Quijano no es más que un hidalgo que al cumplir 50 años se propone reorientar su vida. Reinventarla, de hecho.»

«Como Cercas repite una y otra vez, necesitamos la ficción para seguir viviendo. Pero al final lo que pasa es que hay que afrontar la propia verdad.» El descubrimiento lo hizo el historiador Benito Bermejo en mayo de 2005, justo antes del 60.º aniversario de la liberación de Mauthausen, una ceremonia en la que Marco iba a tener un papel importante.

José de Segovia recuerda también la cena en casa de Mario Vargas Llosa en Madrid que cuenta el libro, con Ignacio Martínez de Pizón entre los invitados. «Vargas Llosa le dijo: pero ¿no te das cuenta, Javier? Si Marco es un personaje tuyo. Tienes que escribir sobre él. Cercas se empieza a mostrar halagado al principio, pero luego extrañado. Es como si todos fuéramos un poco impostores. Y hubo un silencio y Martínez de Pizón dice: sí, sobre todo tú. Todos empiezan a reír, pero él menos. Era la primera vez, dice Cercas, que le llamaban impostor.»

Sobre la película, destaca a su protagonista: «La actuación de Eduard Fernández es impresionante. No solamente mereció el Goya, sino que encarna perfectamente, hasta físicamente, la figura de Marco y todo su carácter, en sus ambigüedades y contradicciones.»

La cultura del testimonio

«El aspecto más criticado de Cercas es su denuncia de lo que a veces ha llamado la industria de la memoria, basado en la expresión de Finkelstein sobre la industria del Holocausto: la denominada recuperación de memoria histórica, que muchas veces vemos que se explota con intereses políticos o incluso comerciales. Lo que uno se da cuenta al leer el libro es que el autor se enfrenta consigo mismo. Su mayor éxito, de hecho, Soldados de Salamina, es también de un nieto de la guerra que está buscando a un fascista salvado por un republicano.»

«Su reflexión sobre el exceso de valor que se ha dado al testimonio del superviviente frente a la labor del historiador ha hecho pensar también a muchos en otros testimonios. Los de los abusos, claro, por supuesto, en la sociedad de hoy: el “yo te creo” sin ninguna prueba o demostración. ¿Quién no ha conocido personas que han ido exagerando su testimonio de conversión cristiana? Y prácticamente uno ya no reconoce la historia original.»

«Como uno se cría en un submundo que alimenta esta cultura del testimonio, sabemos de qué hablamos. Lo que Spurgeon, el gran predicador victoriano, decía: echar flores sobre su tumba, hablar constantemente de esa historia previa y anterior a la conversión, cada vez más distorsionada. El navajero se convierte en mafioso, el fumador de porros ya es un gran drogadicto, el ligue ocasional es un mujeriego y la interesada en el ocultismo era una bruja. Todo acaba siendo algo tan absolutamente exagerado e hiperbólico que ya no se reconoce la verdad de fondo.»

Novelistas de nosotros mismos

En el programa se escucha al propio Cercas en el noticiario mexicano Cultura 22 y en Página 2, de TVE, donde explica que Marco es solo «el tema superficial» del libro: «Este libro no habla de Enric Marco, este libro habla de ti». José de Segovia lo resume así:

«Apasionante siempre Cercas, con ese tono confesional contra sí mismo. Se da cuenta de sus propias mentiras e imposturas. Y como Marco, lo que hace es inventarse una vida para sobrevivir, dice Cercas. Y eso en mayor o menor medida es lo que hacemos todos. Somos novelistas de nosotros mismos, y ofrecemos además a los demás una imagen que no es siempre la verdadera.»

«No hay duda de que hay muchas verdades. El problema del mentiroso es que acaba creyendo en las propias historias, hasta el punto de que ya no distingue entre la verdad y la ficción. Por eso resulta tan convincente.»

La verdadera verdad

«Siempre me ha llamado la atención esa expresión de Francis Schaeffer: la verdadera verdad. La historia demuestra que el escepticismo es fruto de un exceso de racionalismo. Pero la verdad última es teológica, no filosófica. Cuando el cristianismo reconoce que Jesús es la verdad, relativiza al relativizador y busca la trascendencia de ese Dios infinito que se revela en lo personal. La apologética final, como nos enseñó Schaeffer, se encuentra en el amor que mostramos por una persona. La claridad sin compasión de nada sirve. Es el amor de Dios el que te convence de la verdad de Cristo Jesús.»

«Ahora bien, si somos cristianos, la verdad nos importa. ¿Por qué mentimos entonces? Para vivir tenemos que poder confiar en otros. Necesitamos ser sinceros con nosotros mismos y los demás. El problema es que la verdad puede ser fría, dura, cruel, despiadada. Decía el poeta convertido al cristianismo T. S. Eliot que el ser humano no puede soportar mucha realidad. Necesitamos la verdad para vivir, pero también un poco de mentira la hace más tolerable.»

«El mandamiento sobre no dar falso testimonio del Éxodo nos habla del valor del nombre de una persona, de su palabra, del valor de la verdad misma. Lutero dice que no debemos confundir la mentira con la prudencia. No podemos basar nuestras acciones en la sospecha, pero tampoco podemos caer en la credulidad.»

«Cercas se pregunta una y otra vez si la ficción nos salva, pero descubre que al final solo la realidad nos puede salvar. Pero, ahora bien, ¿cuál es esa verdad? El Evangelio nos revela que la única salvación está en esa verdad en mayúscula, que es Cristo Jesús. Si nos refugiamos en Él, nuestros engaños, errores, hipocresías, mentiras, chismes y calumnias no prevalecerán en contra nuestra, sino que recibiremos la justicia de Dios. Esta es nuestra única esperanza.»

«El Evangelio nos revela que la única salvación está en esa verdad en mayúscula, que es Cristo Jesús.»
José de Segovia

Programa emitido en El pulso de la vida de Dynamis Radio y editado para facilitar la lectura: se han suprimido muletillas y repeticiones propias de la oralidad, sin alterar el contenido. Los fragmentos de El impostor los lee Sergio Capelo; las palabras de Javier Cercas proceden de sus entrevistas en Cultura 22 (México) y Página 2 (TVE). La música original, el diseño sonoro y la realización técnica son de Daniel Panduro; el texto y la locución, de José de Segovia. El audio íntegro está al principio del artículo.

Referencias

  • Éxodo 20:16 (RVR1960): «No hablarás contra tu prójimo falso testimonio».
  • Juan 14:6 (RVR1960): «Jesús le dijo: Yo soy el camino, y la verdad, y la vida; nadie viene al Padre, sino por mí».
  • 2 Corintios 5:21 (RVR1960): «Al que no conoció pecado, por nosotros lo hizo pecado, para que nosotros fuésemos hechos justicia de Dios en él».
  • Javier Cercas, El impostor (Barcelona, Literatura Random House, 2014).
  • Javier Cercas, Anatomía de un instante (Barcelona, Mondadori, 2009).
  • Javier Cercas, Soldados de Salamina (Barcelona, Tusquets, 2001).
  • Marco, dirigida por Aitor Arregi y Jon Garaño (2024), con Eduard Fernández y Nathalie Poza.
  • Norman G. Finkelstein, La industria del Holocausto (Madrid, Siglo XXI, 2002; original en inglés de 2000).
  • T. S. Eliot, «Burnt Norton», en Cuatro cuartetos (1943): «humankind cannot bear very much reality».
  • La expresión «verdadera verdad» (true truth) se asocia a la obra de Francis A. Schaeffer.
  • Imagen destacada: composición de Daniel Panduro a partir de la fotografía de cubierta de El impostor (Literatura Random House).

Temas  El impostor · Javier Cercas · Enric Marco · Marco (película) · Cine y fe · José de Segovia

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En antena: Dynamis Radio 87.5 FM (Madrid), de lunes a viernes de 8 a 11 h.
José de Segovia

Sobre el autorJosé de Segovia Barrón (Madrid, 1964) es periodista, teólogo y pastor. Licenciado en Periodismo por la Universidad Complutense de Madrid, estudió Teología Sistemática en la Universidad de Kampen (Holanda) y Estudios Bíblicos en la escuela de Welwyn (Inglaterra). Es pastor de la Iglesia Reformada de Madrid, en el barrio de El Salvador (Ciudad Lineal), y presidió la Comisión de Teología de la Alianza Evangélica Española entre 2001 y 2015. Enseña en la Facultad Internacional de Teología IBSTE (Castelldefels), el Centro Evangélico de Estudios Bíblicos de Barcelona, la Facultad de Teología UEBE de Alcobendas y la escuela de Welwyn. Desde 2002 firma una columna semanal en Protestante Digital y ha publicado una docena de libros sobre cine, música, arte y fe. En El Pulso de la Vida firma Al trasluz, Ruta 66 y El sueño se ha acabado.

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