Cómo destruir una ciudad sin disparar un solo tiro | Teide

Teide · Dr. Pedro Tarquis

El Dr. Pedro Tarquis abre la nueva temporada de Teide con Ceuta: las cifras, la batalla de las palabras entre «invasión» y «crisis migratoria», y un poema sobre las medias verdades que termina en un jardín, al alba.

Cómo destruir una ciudad sin disparar un solo tiro | Teide
El Pulso
Podcast El pulso de la vida
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Pedro Tarquis volvió a El pulso de la vida tras el verano con un título pensado para sorprender: «Cómo destruir una ciudad sin disparar un solo tiro». La ciudad es Ceuta, y su tesis, que lo ocurrido desde finales de julio se ha contado con palabras que esconden la realidad. Lo que sigue es su análisis —su opinión, como él mismo subrayó— y el poema con el que lo cerró.

Primero, las cifras

Tarquis explicó que quería «recapitular y hacer un resumen» de lo ocurrido desde finales de julio, y sobre todo «poner hechos ciertos, porque aquí el problema es que hay un baile absoluto de la realidad: parece que hay realidades paralelas y totalmente distintas».

«Ceuta tiene 85.000 habitantes. Una ciudad pequeña, pero de un volumen considerable. ¿Cuánta gente entró? Hoy en día, según todas las estimaciones, podríamos decir que una cifra correcta sería 80.000 personas. Es decir, casi tantas como tiene la ciudad. Imaginemos que en Madrid entran cinco millones de personas de repente, de un país extranjero.»

«A día de hoy, ¿cuántos quedan? Según las cifras que se dan ahora, oscila entre 10.000, según el Gobierno, y 13.000, según la ciudad de Ceuta. De esos 10.000, 2.000 son menores, y este dato es muy importante. Aunque ha bajado mucho, 10.000 sigue siendo una auténtica barbaridad.»

No quiso meter a todos en el mismo saco: «Hay gente en una situación de necesidad que busca una vida mejor, buena gente, porque tampoco podemos olvidar que hay personas a las que no podemos dejar de ver en esa perspectiva; pero también hay gente conflictiva y violenta». Y añadió: «Estamos ante algo que nunca había ocurrido».

Ceuta y el monte Hacho vistos desde el puerto
Ceuta, con el monte Hacho al fondo. «Una ciudad pequeña, pero de un volumen considerable», dice Tarquis. Foto: Jaro Varga, CC BY-SA 3.0 (Wikimedia Commons).

«Las palabras marcan la realidad»

El núcleo de su análisis fue el nombre que se le da a lo ocurrido.

«Las palabras marcan la realidad de lo que ocurre. ¿Es aborto o es interrupción voluntaria del embarazo? ¿Es matar a una persona o es dar una muerte digna? Según los términos que utilicemos, le damos unas connotaciones. Y a partir de cómo interpretemos lo que ha ocurrido, se actúa en consecuencia. Si un señor me pisa sin querer y me pide disculpas, yo le perdono; si me da una patada en la espinilla con todas sus ganas, tendré que decirle: oiga, ¿me está agrediendo?»

«Ahora es mi opinión personal: para mí ha sido una invasión. Una invasión civil, evidentemente no ha habido una guerra, pero han ocupado la ciudad y han alterado por completo su vida. La gente no puede ir a la playa, hay violencia por la calle, hay agresiones sexuales, los niños van al colegio con policías, los comercios han perdido un montón de dinero. Una crisis migratoria es otra cosa: personas que llegan a un país porque tienen una necesidad, a las que se puede ayudar o, por lo menos, valorar si necesitan quedarse o ser devueltas a su país de origen.»

Recordó que el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, habló el primer día de «una violación de la integridad nacional» y que después lo rebajó a «crisis migratoria». «¿Por qué? Porque la crisis migratoria es un concepto humanitario que requiere abordarse con mucho cuidado, sin medidas drásticas. En cambio, una invasión exige una respuesta en la misma medida.» Lo comparó con el episodio del islote de Perejil en 2002, cuando el Gobierno de José María Aznar —«que no es persona de mi simpatía»— desalojó a los soldados marroquíes: «Son gestos importantes, porque Marruecos lo que hacía era una prueba: hasta qué punto puedo presionar a España y qué capacidad tiene de respuesta».

Paso fronterizo del Tarajal entre Ceuta y Marruecos
El paso fronterizo del Tarajal, entre Ceuta y Marruecos. Foto: lamarea.com, CC BY-SA 3.0 (Wikimedia Commons).

El papel de Marruecos y el del Gobierno

Para Tarquis es imposible que la entrada se produjera sin la connivencia de Rabat: «Marruecos controla absolutamente el país. Es imposible pensar que 80.000 personas se pasean por el país hasta la frontera, con convocatorias hechas antes en redes de WhatsApp, y que Marruecos no se enterase. O no hizo nada, con lo cual por omisión dijo “me parece muy bien”, o en el fondo estaba detrás fomentándolo. Y hay que recordar que España y la Unión Europea le dan millones de euros para que controle la frontera».

El Pr. Lucho recordó las imágenes difundidas por varios medios de camiones que recogían gente con presencia de policías marroquíes. Tarquis añadió que, tras la entrada, Marruecos «lo que ha hecho es reivindicar Ceuta y Melilla», y lo relacionó con la Marcha Verde sobre el Sáhara: «Esa es su metodología».

Su crítica al Gobierno fue directa: «Desde el principio ha dicho que Marruecos ha sido maravilloso, una gran ayuda, que no se puede contar con un socio más fiel. Mentira. Es ir contra la verdad más evidente; llega un momento en que te da casi vergüenza ajena». Y señaló la falta de previsión: una jueza investiga si el Gobierno conocía los avisos —el Pr. Lucho habló de unos cuarenta informes— y no tomó medidas.

«No hay muchas verdades: hay muchas mentiras y una verdad.»
Pedro Tarquis

Qué hacer con los que se han quedado

En la parte más personal, Tarquis distinguió entre adultos y menores. «Una cosa es una crisis migratoria en la que te llegan 50 o 100 migrantes, que ya es mucho, y tienes que discriminar si vienen huyendo porque son perseguidos. Pero ante una invasión no puedes reaccionar como si fuera una crisis migratoria. Me siento drástico, pero ante una situación drástica creo que a los mayores de edad habría que devolverlos, si los partidos se pusieran de acuerdo con una medida excepcional, cuando además Marruecos dice que los acoge.»

«Los menores son otra cosa. El menor es una persona débil, vulnerable: las chicas pueden ser violadas, los chicos traficados. Ahí habría que tomar una medida excepcional, atenderlos y ver cuáles se pueden repatriar porque su familia los acoge y cuáles no.»

El Pr. Lucho planteó una alternativa: que quienes van tramitando su expediente esperen la respuesta en su país, para ir «descomprimiendo» la ciudad. Tarquis coincidió en que el filtro sanitario y de seguridad es inviable con esas cifras y reclamó a todos los partidos que dejen de mirar el coste electoral: «El primer derecho humano es el del ciudadano que paga sus impuestos, que tiene su trabajo y su familia, y que tiene derecho a que no le bloqueen la vida».

Entrada del Sepulcro del Jardín, en Jerusalén
El Sepulcro del Jardín, en Jerusalén. «Esa verdad que venció en el jardín al alba es la resurrección de Jesús». Foto: Ian Scott, CC BY-SA 2.0 (Wikimedia Commons).

«Muchas mentiras y una verdad»

El análisis terminó en verso. Tarquis leyó su poema «Se llenaron de sombra las ciudades»:

Cuando te veía, todo en mí intuía
tu lado oscuro y tus engaños,
tus vestidos llenos de mentiras
y tu camino de ojos vendados.

Se llenaron de sombra las ciudades
y lloraron en la noche doce lunas
viendo desenterradas en sus tumbas
cada una de tus medias verdades.

Y el padre de mentiras celebraba
el triunfo total de la serpiente,
mientras en un jardín, al alba,
la Verdad vencía para siempre.

«Vivimos un tiempo en que la mentira se legitima», explicó después. «Incluso se dice que hay muchas verdades. No, no hay muchas verdades: hay muchas mentiras y una verdad. Las ciudades se están llenando, en nuestro país y en otros muchos, de falsas verdades o de medias verdades, que es la peor de las mentiras. Yo no digo que tenga toda la razón, estoy convencido de lo que digo, pero que la gente no se conforme con lo que oye, sino que vaya a la realidad de los hechos.»

«El mejor enfoque para ver lo que es principal es esa verdad que venció en el jardín al alba, que es la resurrección de Jesús, que demuestra que todo lo que Dios dice en la Biblia, desde el Génesis hasta el Apocalipsis, es la realidad de Dios, y esa realidad es la verdad. A partir de esa verdad es más sencillo analizar el resto de las cosas. Agarrémonos a esa verdad, apliquémosla a la vida, y descubriremos que muchas cosas que se venden son humo, y que detrás de ese humo está la luz.»

El poema, con los anteriores de su columna Mirad@zul, está publicado en Protestante Digital. Si quieres leerlo, te lo dejamos aquí: «Se llenaron de sombra las ciudades».

Conversación emitida el 23 de septiembre de 2026 en El pulso de la vida y editada para facilitar la lectura. Las valoraciones políticas son del invitado. El audio íntegro está al principio del artículo.

Referencias

  • Juan 8:44 (RVR1960): «...porque es mentiroso, y padre de mentira».
  • Juan 14:6 (RVR1960): «Jesús le dijo: Yo soy el camino, y la verdad, y la vida».
  • Juan 20:1 y 15 (RVR1960): «El primer día de la semana, María Magdalena fue de mañana, siendo aún oscuro, al sepulcro [...]. Ella, pensando que era el hortelano...».
  • 1 Corintios 15:17, 20 (RVR1960): «Y si Cristo no resucitó, vuestra fe es vana [...]. Mas ahora Cristo ha resucitado de los muertos».
  • Pedro Tarquis, «Se llenaron de sombra las ciudades», Mirad@zul, Protestante Digital, 23-09-2026: protestantedigital.com.

Temas  Ceuta · Inmigración · Marruecos · Verdad · Resurrección · Poesía · Pedro Tarquis

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Dr. Pedro Tarquis

Sobre el autorPedro Tarquis (Tenerife, 1954) es médico y periodista, director de Areópago Protestante. Estudió Medicina en la Universidad Complutense de Madrid y se especializó en Medicina Interna: ejerció cuarenta años como internista en un gran hospital público madrileño, donde llegó a coordinar los servicios de urgencias, hasta jubilarse en 2019. Impulsor de Protestante Digital (2003), Evangelical Focus (2015) y Evangélico Digital, preside desde 1993 la Comisión de Medios de la Alianza Evangélica Española y es vicepresidente del Consejo Evangélico de Madrid, del que fue secretario ejecutivo; también fue consejero de Medios de la FEREDE durante más de una década. Cada miércoles firma Teide, su espacio de actualidad y reflexión en El Pulso de la Vida.

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