«No hay mayor privilegio que servir al Señor»: Juan Varela vuelve de Puerto Rico

Juan Varela

El fundador del Instituto de Formación Familiar regresa a los micrófonos de El pulso de la vida tras una semana en Puerto Rico: un congreso de consejería en la iglesia El Sendero de la Cruz, una pastora a punto de cumplir ochenta años que sigue predicando y una cascada en El Yunque que le recordó el Salmo 19.

«No hay mayor privilegio que servir al Señor»: Juan Varela vuelve de Puerto Rico
El Pulso
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Después de meses de viajes, Juan Varela vuelve a los micrófonos con el Pr. Lucho. Lo hace con el equipaje todavía a medio deshacer: viene de Puerto Rico, adonde viajó junto a su esposa, María del Mar Molina, invitados por una de las congregaciones más relevantes de la isla para enseñar en su congreso anual de consejería. Para ella era la primera vez; para él, «probablemente la cuarta».

Una isla pequeña con tres millones de habitantes

Varela empieza por situar al oyente. Puerto Rico mide unos 160 kilómetros de largo por apenas 50 de ancho: «toda la isla es un poquito más pequeña que Asturias», resume. Pero allí viven algo más de tres millones de personas, y otros tantos puertorriqueños residen fuera, sobre todo en Florida y Nueva York. El Pr. Lucho recuerda a Nicky Cruz como ejemplo de esa diáspora boricua.

Es, además, un territorio con un estatus particular, un Estado Libre Asociado a Estados Unidos, y la entrada exige los mismos trámites que viajar a territorio estadounidense. Del carácter de su gente, Varela se queda con la amabilidad caribeña: «son miel y azúcar; hasta cuando discuten son dulces». Tanto que a su esposa la llamaban «María del Mal», con la erre suavizada, y él tenía que aclarar entre risas que su mujer «es del bien».

El viejo San Juan
Calle de San Justo, en el Viejo San Juan: «la parte más española» de la capital, según Juan Varela. Foto: Indies1, CC BY-SA 4.0 (Wikimedia Commons).

El viejo San Juan, Ponce y la historia del ron Don Q

Los anfitriones aprovecharon los días libres para enseñarles la isla. En el Viejo San Juan pasearon por la parte más española de la capital, con su arquitectura colonial y sus grupos de salsa en la calle, el ritmo que, dice Varela, los puertorriqueños llevan «metido en los huesos».

En Ponce conocieron la historia de la familia Serrallés, de origen catalán, que emigró a la isla a finales del siglo XIX y fue de las primeras en elaborar el ron puertorriqueño. Su marca más conocida, Don Q, rinde homenaje a Don Quijote de la Mancha. La mansión familiar, con su mesa, su mantel y su cubertería de plata, le habló «de otra época donde la vida se cocía a fuego lento».

Castillo Serrallés, Ponce
El Castillo Serrallés, en Ponce, casa de la familia de origen catalán que fundó el ron Don Q. Foto: Ligocsicnarf89, CC BY 4.0 (Wikimedia Commons).

El Sendero de la Cruz: una iglesia nacida de un niño que no dejó de ir

El motivo del viaje era la iglesia El Sendero de la Cruz, en San Juan, una congregación de las Asambleas de Dios que Varela define como «pentecostal moderada», donde se cantan «los viejos himnos de toda la vida» junto a las alabanzas más actuales. La fundaron los pastores Mauricio y Elizabeth Guidini. Él ya ha partido con el Señor, pero en la isla todos lo recuerdan «como un auténtico ángel»: decían que sus abrazos «te transportaban al abrazo del Padre celestial».

Su historia impresionó a Varela. Con siete años empezó a ir a la iglesia contra la voluntad de su madre, que era espiritista; sabía que al volver a casa le esperaba el cinturón de cuero, y aun así no dejaba de ir. Con el tiempo, su madre abandonó la santería, se convirtió y fue también «una mujer muy usada por Dios». Hoy su viuda, la pastora Elizabeth Guidini, a punto de cumplir ochenta años, sigue predicando en los cuatro cultos del domingo cuando no está de viaje, «con una autoridad envidiable».

Varela cuenta también que entre los asistentes está el cantante Daddy Yankee, que acude de vez en cuando con su madre y se sienta discretamente en el piso de arriba. De él retiene una frase: «cuando voy a la iglesia dejo el personaje en la puerta y solo entra la persona». Para el Pr. Lucho, es un recordatorio de que en el culto el centro de atención no es nadie más que Jesucristo.

Una semana de consejería

Cada año la iglesia organiza un congreso de consejería al que invita a voces relevantes del ámbito. Esta vez llamaron a Juan Varela y María del Mar Molina, que participaron durante toda la semana en las clases; por allí pasó también el pastor Sergio Scataglini. «Predicar en lugares así es un inmenso privilegio», dice Varela, «porque se siente uno querido, valorado en lo que hace, y la respuesta es tan preciosa que le motiva a seguir adelante».

No todo fue fácil. El contraste entre el calor húmedo de la calle y el aire acondicionado «a tope» de los templos les dejó un resfriado de cuatro o cinco días. «Pero eso no impidió que hiciéramos lo que teníamos que hacer.»

«No hay mayor privilegio que servir al Señor allá por donde se nos abran puertas.»
Juan Varela

El Yunque: «los cielos cuentan la gloria de Dios»

El otro día libre los llevaron al Bosque Nacional El Yunque, en las montañas del interior: «una auténtica jungla de colores, de sonidos, de cascadas, de ríos preciosos». Allí, cuenta Varela, se sintió «en plena comunión con Dios», y le vino a la memoria el Salmo 19:1: «Los cielos cuentan la gloria de Dios, y el firmamento anuncia la obra de sus manos». No faltó el baño improvisado en una poza al pie de una cascada, sin bañador, que describe medio en broma como «una experiencia mística».

El Pr. Lucho recoge la idea: ante tanta belleza, ¿cómo es posible que muchos no vean a Dios? Varela lo tiene claro: no se puede pretender que todo eso «nace de una casualidad cósmica».

Cascada en El Yunque, Puerto Rico
Cascada en el Bosque Nacional El Yunque: «los cielos cuentan la gloria de Dios». Foto: Jeff Hitchcock, CC BY 2.0 (Wikimedia Commons).

Lo que se traen de vuelta

Al final, lo que más le marcó no fueron los paisajes sino la gente: «ver el cariño, la receptividad con la que recibían lo que uno de parte de Dios podía llevarles», en iglesias «comprometidas, grandes, con visión, con proyectos». Y una convicción que se lleva a cada viaje: «No hay mayor privilegio, aunque contiene algunos sacrificios, que servir al Señor allá por donde se nos abran puertas».

De vuelta en España, el matrimonio sigue con las consejerías personales por Zoom y el Instituto de Formación Familiar (INFFA) mantiene sus cursos en línea de consejería, mediación, pastoral de la prevención del suicidio y de la pornografía, además de retiros y charlas para iglesias sobre identidad, sexualidad, conflicto, matrimonio y familia. Para contactar: ministeriojuanvarela.es.

Como despedida, Varela dejó a la audiencia el Salmo 61:2: «Cuando mi corazón desmayare, llévame a la roca que es más alta que yo». Una invitación a poner la mirada más allá de las circunstancias, en el Dios que puede rescatarnos.

Referencias

  • Salmo 19:1 (RVR1960): «Los cielos cuentan la gloria de Dios, y el firmamento anuncia la obra de sus manos».
  • Salmo 61:2 (RVR1960): «Desde el cabo de la tierra clamaré a ti, cuando mi corazón desmayare. Llévame a la roca que es más alta que yo».
  • Iglesia El Sendero de la Cruz (San Juan, Puerto Rico): Nuestra historia y semblanza del pastor Mauricio Guidini.
  • Ministerio Juan Varela e Instituto de Formación Familiar: ministeriojuanvarela.es.

Temas  Juan Varela · Puerto Rico · Consejería · Misiones · Instituto de Formación Familiar

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Juan Varela

Sobre el autorJuan Varela es fundador y director nacional del Instituto de Formación Familiar (INFFA) y presidente del Centro de Orientación y Mediación Familiar COMEFA, en Sevilla. Diplomado en Teología por el IBSTE y titulado por el SETEHO (Honduras), cursó posgrados en Intervención Sistémica Familiar (Centro KINE), Intervención en Trastornos Sexuales (Centro Carpe Diem) y Mediación Familiar por la Universidad de Sevilla. Ha sido pastor en Palma de Mallorca, copastor en Zaragoza y misionero en Honduras, y dirigió en España el programa De Familia a Familia de Agape (2007-2011). En Editorial Clie ha publicado Tu matrimonio sí importa, Tus hijos sí importan, Tu identidad sí importa, El culto cristiano y La homosexualidad: pastoral de la atracción al mismo sexo. Junto a su esposa, María del Mar Molina, imparte conferencias sobre matrimonio y familia en España, Latinoamérica y Estados Unidos.

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