Cuatro veces repite Pablo la misma expresión en siete versículos, y no parece casualidad. De la mano de John Stott, La Semilla recorre 1 Timoteo 2 para explicar por qué ninguna congregación local puede permitirse una mirada estrecha.
«Porque esto es bueno y agradable delante de Dios nuestro Salvador, el cual quiere que todos los hombres sean salvos y vengan al conocimiento de la verdad». Con 1 Timoteo 2:3-4 abre hoy La Semilla, que sigue el titular del devocional del maestro John Stott: la perspectiva global de la Iglesia. Y hay un detalle en el texto que, una vez visto, ya no se puede dejar de ver.
Ideas clave
- En siete versículos, Pablo repite cuatro veces «todos los hombres». La repetición es seguramente intencional.
- La iglesia ora por todos porque Dios se interesa por todos: la misión nace de un anhelo, no de una estrategia.
- La base esencial de la misión mundial es el monoteísmo: un solo Dios, un solo mediador, un solo Salvador.
- Hombre, rescate y mediador: tres sustantivos que apuntan al nacimiento, la muerte y la resurrección de Cristo.
- Crisóstomo lo resumió en el siglo IV: la iglesia ora y predica a todos «porque imiten a Dios».
Cuatro veces «todos los hombres»
Timoteo y Tito ocupaban un lugar especial en el afecto y el ministerio del apóstol Pablo. Las cartas que les escribió contienen enseñanzas de inmenso valor para la iglesia local; hasta en diez ocasiones el apóstol les dice: «enseña y recomienda estas cosas» (1 Timoteo 4:11).
En los siete primeros versículos del capítulo 2 resulta llamativa la cuádruple repetición —seguramente intencional— de la expresión «todos los hombres», en el sentido de todos los seres humanos. Cuatro veces, cuatro ámbitos distintos. Sobre esa repetición se sostiene toda la reflexión.

La oración de la iglesia alcanza a todos
Lo primero: las oraciones de la iglesia deben ocuparse de todas las personas. Y no solo de las personas en general, sino en particular de los reyes y de otros líderes de la nación, que son los responsables de preservar la paz.
Lo segundo: los anhelos de Dios conciernen a todas las personas. «Dios quiere que todos sean salvos», dice el verso 4. Y aquí está el orden de causas, que no es menor: la razón por la que a la iglesia le conciernen todas las personas es que Dios se interesa por ellas. La misión no nace de una estrategia, nace de un anhelo.
Más aún: la universalidad de la oferta del Evangelio descansa sobre la realidad de un solo Dios —«hay un solo Dios», verso 5—. De ahí una de las frases que mejor resumen el pasaje: la base esencial de la misión mundial es el monoteísmo.

Un solo Dios, un solo mediador
Lo tercero: la muerte de Cristo concierne a todas las personas, «porque hay un solo mediador entre Dios y los hombres, Jesucristo hombre, el cual se dio a sí mismo en rescate por todos» (versos 5 y 6). No basta con afirmar que hay un solo Dios: hay que agregar que hay un solo mediador y un solo Salvador.
Stott pide mantener vinculados tres sustantivos que el texto pone juntos: hombre, rescate y mediador. Hacen referencia al nacimiento, a la muerte y a la resurrección de Jesucristo. El Hijo de Dios vino primero como Jesucristo hombre al nacer, y se dio a sí mismo en la muerte como rescate por nosotros.
Y como en ninguna otra persona Dios se hizo hombre para convertirse en nuestro rescate, no hay otro mediador. Recuerde el nombre de Emanuel: Dios con nosotros. Nadie más reúne esas calificaciones.
«La base esencial de la misión mundial es el monoteísmo. No es suficiente afirmar que hay un solo Dios: debemos agregar que hay un solo mediador, un solo Salvador.»

«Imiten a Dios»
Lo cuarto: la proclamación del apóstol concernía a todas las personas, ya que había sido designado apóstol, heraldo y maestro de los gentiles; es decir, de todas las naciones, todos los pueblos, como recoge Mateo 28. Y aunque hoy no hay apóstoles comparables a Pablo, sí hay una urgente necesidad de contar con más heraldos y maestros del evangelio.
La iglesia debe orar por todos (verso 1) y predicar a todos (verso 7). ¿Por qué? La respuesta la dio Crisóstomo en el siglo IV en dos palabras: «porque imiten a Dios».
De ahí la conclusión que cierra la reflexión de hoy, y que funciona como examen para cualquier congregación: si el anhelo del Señor y la muerte de Cristo conciernen a todas las personas, entonces cada congregación local debe mantener una perspectiva global.
Referencias
- 1 Timoteo 2:1-7 (RVR1960) — pasaje base de la reflexión, con la cuádruple repetición de «todos los hombres».
- 1 Timoteo 2:3-4 (RVR1960): «Porque esto es bueno y agradable delante de Dios nuestro Salvador, el cual quiere que todos los hombres sean salvos y vengan al conocimiento de la verdad».
- 1 Timoteo 2:5-6 (RVR1960): «Porque hay un solo Dios, y un solo mediador entre Dios y los hombres, Jesucristo hombre; el cual se dio a sí mismo en rescate por todos».
- 1 Timoteo 4:11 (RVR1960): «Esto manda y enseña».
- Mateo 28:19 (RVR1960): «Por tanto, id, y haced discípulos a todas las naciones». El texto griego habla de panta ta ethne, todos los pueblos.
- Isaías 7:14 y Mateo 1:23 (RVR1960) — el nombre Emanuel, «Dios con nosotros», aludido en la reflexión.
- John Stott (1921-2011), Through the Bible, Through the Year / edición devocional en español. La sección sigue el titular «La perspectiva global de la Iglesia» de su comentario a las cartas pastorales.
- La sentencia «porque imiten a Dios» se atribuye a Juan Crisóstomo (c. 347-407) en su homilética sobre las epístolas pastorales, y es citada por Stott en el mismo pasaje.
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Temas 1 Timoteo · John Stott · Misión · Iglesia local · La Semilla · El pulso de la vida
Sobre el autorPr. Lucho —Luis E. Panduro— dirige y presenta El pulso de la vida, el magacín matinal de Dynamis Radio (lunes a viernes, de 8:00 a 11:00 h): tres horas diarias de noticias, entrevistas y reflexión bíblica en directo. Periodista formado en la Universidad San Martín de Porres, en su Perú natal, es un apasionado de la Escritura y de su trasfondo histórico, y firma secciones como La Semilla, donde cada mañana desgrana un pasaje de la mano de los grandes maestros de la exposición bíblica.