El Dr. Pedro Tarquis nos habla del déficit de vivienda: 850.000 casas que faltan, parches en forma de decreto y un conflicto, «inquilinos contra propietarios», que según él aviva el propio Gobierno. Como es habitual, cierra su espacio con el sabor inconfundible de su poesía, esta vez para atajar la vieja costumbre de culpar siempre al otro.
Esta semana Pedro Tarquis nos llevó al foco de las noticias y lo que más preocupa a los españoles y no españoles en nuestro país: la vivienda. El Dr. Tarquis apunta a que el principal problema, algo de sentido común, por ende, alejado de las soluciones que normalmente plantean los políticos, si se me permite la observación, es simplemente la escasez de vivienda y no tanto a quién pertenezcan, discurso del que se ha apropiado el ala izquierda de la política.
Faltan 850.000 viviendas: la lógica de Smith
«La vivienda es un problema que todos hemos vivido y vivimos, o directamente o a través de nuestros familiares y amigos, y está clarísimo que es uno de los grandes problemas que tiene hoy la sociedad española», arrancó Pedro. «Sobre todo la gente joven: los alquileres están disparados y lo que se pide por un piso es una barbaridad, parece que vas a comprar un Picasso o un Van Gogh. La gente está desesperada, y desesperada con razón.»
Antes de dar soluciones chuecas y apresuradas, Pedro demanda algo que en su profesión médica ha realizado extraordinariamente (doy fe de ello): «Como no hagas un buen diagnóstico, el tratamiento va a ser un desastre». Y dio el suyo, fruto, dijo, de escuchar tertulias, entrevistas y declaraciones: «Es mi conclusión, pero creo que es bastante razonable. El problema evidente es que en España faltan 850.000 viviendas. Si hay mucha demanda y poco de ese bien, los precios se disparan. Ahí está el quid de la cuestión».
Repartió responsabilidades sin cargarlas todas en el último: «No lo ha resuelto el PSOE en estos ocho años con Pedro Sánchez, ni nadie antes. Pero el último Gobierno sí es responsable de esta etapa, que empezó prometiendo que se acabarían los desahucios y anunciando miles de viviendas, y esa promesa no se ha cumplido».
Una «solución» en perjuicio de los propietarios… y de los inquilinos
Pedro, con buen juicio, acepta que a corto plazo el decreto beneficiará a los que ya viven de alquiler, pero, recalco, «a muy corto plazo». Los inquilinos tendrán dos años de cierta paz en la tormenta del mercado de la vivienda; al menos, eso se promete. «Pero después de ocho años sin arreglarlo, sacar ahora un decreto porque hay una manifestación y decir que ya está arreglado es casi burlarse de la inteligencia y el buen juicio de la gente.»
Si el inquilino llega a tener tal protección que el impago no es castigado, los propietarios optarán por retirar sus pisos, subir precios o no querer alquilar a familias vulnerables. Pedro lo explica así: «Cuando el propietario ve leyes que le atan las manos, tiene miedo. Si además una familia vulnerable deja de pagar y no se la puede desalojar, el que se hace cargo de todo es él. El Gobierno le pide que asuma el coste social de las familias vulnerables, cuando quien debería asumirlo es el Gobierno.» Los resultados de estas medidas inciertas ya se están observando: según las inmobiliarias que cita Pedro, muchos pisos se han retirado del alquiler «hasta ver qué pasa». El Pr. Lucho, con ese sentido periodístico que le caracteriza y cuyo aporte nos ayuda a entender mejor la realidad sobre este asunto, apuntaba que, solo con el anuncio del decreto, los portales inmobiliarios registraron un descenso de unas 5000 viviendas en oferta.
Pedro ataca la idea, tan repetida —si se me permite— en los medios afines al Gobierno, de que la mayoría de los propietarios son grandes tenedores como los fondos buitre: «La mayoría de los propietarios son personas físicas, no fondos buitre; gente que ha comprado una casa con mucho esfuerzo y paga sus impuestos».

¿A quién pertenecen realmente los pisos?
Para apoyarlo leyó en antena un estudio publicado ese mismo día por El País: el 52 % de las viviendas pertenece a personas físicas con una sola casa; el 38 %, a propietarios con entre dos y cinco, «gente que la tiene como un fondo de pensiones, para completar el sueldo»; el 2,5 %, a quienes tienen entre seis y diez; y solo el 0,7 %, a quienes poseen más de diez, grupo en el que entran también fundaciones, la propia Administración y los fondos de inversión. El Pr. Lucho comentó lo que Juan Lobato dijo hace poco en El Cascabel: que el 90 % de las viviendas en oferta pertenecen a pequeños propietarios.
«Hay fondos buitre, y lo que hacen con pisos de protección oficial que se recompran para subir los alquileres es condenable; ahí sí habría que entrar, definiendo bien qué es un fondo buitre. Pero es un 0,7 %. El problema no son los fondos buitre: el gran problema es que no se construye.»

Necesitamos un pacto de Estado
Pero si la solución es tan sencilla, ¿por qué no se construyen viviendas? Pedro señaló dos causas: «Las normas administrativas del suelo, los permisos y el desarrollo de proyectos son complejísimos, y eso se puede simplificar. Y no hay gente dispuesta a trabajar para hacer tantas casas; ahí entran los inmigrantes, a los que a veces demonizamos y que están cogiendo esos trabajos que otros no quieren».
Lo que nos propone: «Debería ser un pacto de Estado, como en su día lo fue el terrorismo: que los partidos se pongan de acuerdo para acelerar la construcción a precios asequibles, con un porcentaje alto de protección oficial». El Pr. Lucho, conocedor de opiniones relevantes del caso, destacó el diagnóstico del agudo economista José Carlos Díez, crítico con las medidas cortoplazistas, que estima 750.000 familias necesitadas de vivienda hoy y un millón en dos años, y calcula que desde que arranca un proyecto hasta que se termina pasan, sin contratiempos, diez años como mínimo.
«Busquemos la verdad en todo: ahí nos sentiremos a gusto con nuestra conciencia, que es más importante que estar a gusto con las circunstancias.»
«Inquilinos contra propietarios»
Lo que más le preocupa, dijo, es el enfrentamiento: «Este Gobierno se ha especializado en enfrentar a unos contra otros: hombres contra mujeres, ahora inquilinos contra propietarios, y el siguiente será pensionistas contra jóvenes. Hay quien propone expropiar a quien tenga más de una casa; expropiar a alguien una propiedad que ha adquirido con mucho esfuerzo es una barbaridad. Esto no es solución ni es convivencia».
También criticó que, tras el rechazo de los dos decretos en el Congreso —con el voto de Junts junto a PP y Vox—, el Gobierno los lleve a la Diputación Permanente tras convocar elecciones: «La voz del pueblo es el Congreso, no esa comisión». Y que los sindicatos, convenientemente, convoquen una huelga contra la oposición y los empresarios: «Se queda uno de piedra. ¿En qué país estamos?».
Cerró el análisis de este espacio, tan apreciado para nosotros por su objetividad y neutralidad, con una invitación a pensar por cuenta propia: «Incluso si estoy equivocado, que me lleven la contraria, pero razonadamente, no por unas siglas, por el amor a un personaje o por el odio al contrario. Vamos a analizar la realidad tal como es, con toda su crudeza y con toda su verdad».

«Es el otro, siempre el otro»
El poema emerge de ese mismo concepto: «En lugar de buscar soluciones, estamos siempre buscando echarle la culpa al otro, como si ese fuera el argumento que nos quita toda responsabilidad». Comienza con el primer «Es tu culpa» de la historia, allá en el Edén (Génesis 3:12-13). Pedro lo recitó así:
Hoy las cuerdas del violín
gimen todas desgarradas,
heridas por gente ruin
que crueles las maltratan.
Por vibrato ruge un mastín;
con su arco cargan flechas,
que culebrean en un sinfín
de abyectas y sucias guerras.
¿Quién perdió la partitura,
quién creó lo disonante,
quién compuso la locura
y los acordes de sangre?
Notas negras, cuervos sin ojos,
señalan —como en Edén—
que es el otro, siempre el otro,
el traidor, malvado e infiel…
Su mensaje final fue conciso: «Dios nos pide que sigamos la verdad, y la verdad nos puede gustar, disgustar o resultar compleja, pero hay que seguirla. Vivimos en un mundo en el que se tiende a echar la culpa al otro, a difuminar responsabilidades, a buscar lo fácil y lo demagógico; nos quieren vender humo. Busquemos la verdad en todo: en política, en las relaciones personales, en la ética. Ahí nos sentiremos a gusto con nuestra conciencia, que es más importante que estar a gusto con las circunstancias».
Si quieres leer el poema, te lo dejamos aquí, en Protestante Digital: «Es el otro, siempre el otro».
Conversación emitida el 7 de octubre de 2026 en El pulso de la vida y editada para facilitar la lectura. Las valoraciones políticas son del invitado; las cifras se citan tal como se dieron en antena. El audio íntegro está al principio del artículo.
Referencias
- Génesis 3:12-13 (RVR1960): «Y el hombre respondió: La mujer que me diste por compañera me dio del árbol, y yo comí. [...] Y dijo la mujer: La serpiente me engañó, y comí».
- Juan 8:32 (RVR1960): «y conoceréis la verdad, y la verdad os hará libres».
- Pedro Tarquis, «Es el otro, siempre el otro», Mirad@zul, Protestante Digital, 07-10-2026: protestantedigital.com.
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En antena: Dynamis Radio 87.5 FM (Madrid), de lunes a viernes de 8 a 11 h.
Sobre el columnistaPedro Tarquis (Tenerife, 1954) es médico y periodista, director de Areópago Protestante. Estudió Medicina en la Universidad Complutense de Madrid y se especializó en Medicina Interna: ejerció cuarenta años como internista en un gran hospital público madrileño, donde llegó a coordinar los servicios de urgencias, hasta jubilarse en 2019. Impulsor de Protestante Digital (2003), Evangelical Focus (2015) y Evangélico Digital, preside desde 1993 la Comisión de Medios de la Alianza Evangélica Española y es vicepresidente del Consejo Evangélico de Madrid, del que fue secretario ejecutivo; también fue consejero de Medios de la FEREDE durante más de una década. Cada miércoles firma Teide, su espacio de actualidad y reflexión en El Pulso de la Vida.