Un buen padre enseña y provee recursos. De la misma forma, Dios nos capacita para luchar en medio de las dificultades, siendo dependientes de Él para prevenirnos de confiar ciegamente en nuestras capacidades limitadas.
Un buen padre enseña y provee recursos. De la misma forma, Dios nos capacita para luchar en medio de las dificultades, siendo dependientes de Él para prevenirnos de confiar ciegamente en nuestras capacidades limitadas.