Levítico (Ruta 66) – José de Segovia

«La idea de redención es siempre una buena noticia, incluso aunque signifique sacrificio», dice Patti Smith. La redención siempre implica un coste, La Gracia es libre y generosa, pero no barata. La libertad viene por una ofrenda que Dios hace en nuestro lugar, por la expiación que Levítico llama propiciación, que hace que Dios ya no tenga nada contra nosotros.

En esta parada en nuestra Ruta llegamos con José de Segovia al tercer libro de los 66, cuyo nombre menciona Dylan en la canción que abre su disco Infieles. Trata del sacrificio por el que sangra el corazón del Lázaro del tema de Sting y el del conejo de la ofrenda de Florence Welch con su Machine. Es el principio de sustitución por el que uno da la vida por otro en un sacrificio de amor como el del Titanic de Cameron o el del hermano que logra Salvar al Soldado Ryan en la película de Spielberg.

El problema de nuestras ofrendas y sacrificios es que están lejos de ser perfectos, como dice Leonard Cohen en su himno Anthem, ya que «hay una grieta en todo». Y «por ella entra la luz» de que ni siquiera podemos dar nuestra vida en propiciación por nosotros mismos, como se da cuenta Nick Cave en su visión del Propiciatorio que canta Johnny Cash al final de su vida. Necesitamos un Salvador que sea algo más que un Superman, Alguien cuyo cuerpo es el Templo del Dios viviente, nos recuerda Neal Morse. Redimidos para Ël, deseamos servirle ofreciéndole nuestra vida, como en la oración de B. B. King…

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