JABES – Estudio Bíblico

por Rosa Mariscal

Quién era Jabes? su genealogía dice que era descendiente de Judá, la tribu de los leones, llamada así porque se identificaba con un león en su estandarte.

Es probable que haya sido un descendiente de los ceneos y que luego fue incorporado a la tribu de Judá, a través de la familia Aharher por lo tanto no pertenecía al pueblo de Dios.

El nombre Jabes significa “dado a luz con mucho dolor” Su madre se lo puso por eso mismo, haberlo dado a luz con mucho dolor. De ordinario, el dolor del parto se olvida al nacer la criatura (Jn. 16:21), pero aquí el recuerdo del dolor se perpetúa, posiblemente:

1. Para que la madre misma recordara con gratitud que Dios le había conservado la vida, después de pasar por los dolores del parto. 

2. Para que Jabés aprendiera a amar y honrar a su madre y se esforzase en ser un consuelo para quien le había traído a este mundo con tanto dolor.

Jabes tuvo un principio doloroso, pero aunque el principio de Jabes parece poco prometedor y marcado por el dolor.  Este hombre, es el autor de una oración poco común y cuyo resultado fue revolucionario y merece nuestro tratamiento hoy.

 La bondad de su carácter, aparece aquí especialmente en su piedad de hombre de oración. Pronunció la oración que aquí se menciona, cuando se preparaba para las empresas de su vida. Sobre esta oración, debemos obsevar:

1. A quién oró: al Dios de Israel (v. 10). Al Dios que había pactado con su pueblo, al Dios que había luchado por Jacob, y por haber éste prevalecido le fue cambiado el nombre por el de Israel.

2. Cuál fue la naturaleza de su oración. (A) Hay quienes ven en ella una especie de voto, como si ofreciese a Dios un cheque en blanco para que Él lo llene como le plazca. (B) Con mayor probabilidad, expresa un deseo ferviente.»

3. Cuál fue la materia de su oración. Cuatro cosas le pidió a Dios: (A) Que Dios le bendijera en todo lo que iba a emprender. (B) Que Dios ensanchara su territorio. (C) Que la mano de Dios estuviese con él a fin de tener éxito en su empresa, y le diese sabiduría, medios y fuerzas.(D) Que Dios le librase de todo daño. Sin duda, recordaba su propio nombre: Jabés = dado a luz con dolor. ¡Cuán grande es nuestro privilegio al tener a un Dios Todosuficiente, que podemos pedirle todas las cosas! 

4. «Y le otorgó Dios lo que le pidió»:  Le prosperó, tuvo éxito en sus empresas, en sus conflictos con los cananeos, en sus negocios y en sus estudios, pues es tradición judía que fue un eminente doctor de la Ley, y fue al atraer a su lado a tal cantidad de discípulos que por eso se dio su nombre a la ciudad (2:55). Jabes de Galaad.

Hubo algo en el historiador bíblico que lo llevó a hacer una pausa en la genealogía de Judá, y escribir  en 1ª de Crónicas 4: 9, 10: «Jabes fue más ilustre que sus hermanos…»   fue así que Jabes sobresale en el relato del historiador, ya que es el único en el cual se detiene a comentar su vida en dos versículos que revolucionan nuestra confianza y visión de Dios.

  Jabes, pronuncia una oración en el verso 10 que conmovió el corazón de Dios y revolucionó con los resultados el presente: Dice así, » ¡Oh, si me dieras bendición, y ensanchara mi territorio, y si tu mano estuviera conmigo, y me libraras del mal, para que no me dañe! Y le otorgó Dios lo que pidió».

  Jabes dice «Señor bendíceme». A veces tenemos el hábito de orar más por los otros que por nosotros.  Oramos por los demás, intercedemos por otros,  para que Dios los bendiga, los prospere, los proteja, los sane, etc., y eso está muy bien, pero a la hora de pedir para nosotros sentimos que está mal, que es una oración egoísta.  Sin embargo, los gigantes de la fe oran de una manera diferente al resto.    

 La oración de Jabes nos enseña que es posible que el Señor quiera que seamos más «egoístas» en el sentido de que pidamos en oración cosas atrevidas para nosotros.  Olvidamos que la Biblia dice en 10:22  «La bendición de Jehová es la que enriquece, Y  no añade tristeza con ella»

 Es curioso observar que Dios dejó a Jabes decidir las bendiciones que el deseaba, y no es a Jabes solamente al que Dios se lo permite, recordemos lo que Dios le dice a Salomón : “Píde lo que quieras que yo te dé”. El Señor nos dice a través de su palabra que hay muchas bendiciones que El está dispuesto a darnos y que están allí en el cielo.  Dios en el cielo tiene paquetes de regalo llenos de bendiciones para cada uno de nosotros pero, que muchos de estos paquetes todavía siguen allí sin ser entregados, porque no lo pedimos? 

         2. Jabes dice también «Si ensanchares mi territorio».  En otras palabras ¡Jabes quiere vivir más allá de los límites actuales!, Jabes quiere agrandar la casa que tiene,  JABES DESEA MAS…. Y esto nos enseña que la bendición de Dios es ilimitada, que hay más si queremos, que la vida en Cristo es más allá del límite.

¿Es correcto pedir al Señor que aumente su gracia sobre nosotros, que aumente nuestra unción, que nos dé más dones, que nos dé más ministerio, más visión, y qué podríamos decir de nuestros bienes, negocios, inversiones, de nuestra descendencia, nuestra familia y nuestra congregación? ¿Es correcto pedir al Señor más de todo esto? Sí, ciertamente, sí . Jabes lo sabía, él sabía como pedir, y como recibir.  Y el Señor le dió todo lo que pidió.

Por lo tanto, orar para que el Señor ensanche nuestro territorio implica orar por cosas grandes, milagros de Dios y es un desafío a la fe. Para los pequeños pasos no necesitamos a Dios, para lanzarnos al vacío, para arrojarnos a una gran corriente y dar un gran salto necesitamos un milagro.

 Sigue pidiendo Jabes: «¡Oh si tu mano estuviera conmigo!».  Muchas veces al enfrentar desafíos uno siente que no va a poder, pero finalmente aparece «el toque de grandeza» del Señor.  

De hombres insignificantes, predestinados al fracaso como Jabes,  Moisés,  como David, o Pedro, el Señor levantó gigantes.  La Iglesia primitiva buscaba continuamente la unción del Espíritu Santo (Hch. 4: 23-31)

  La gran comisión de Mateo 28:19-20 implica una gran bendición pero también algo difícilmente posible.  Lo curioso es que Dios comisionó a hombres y mujeres débiles y cobardes e inclusive incrédulos para una MISIÓN EXTRAORDINARIA Y PARA EL HOMBRE IMPOSIBLE, COMO SER LA DE PREDICAR EL EVANGELIO A TODA CRIATURA Y HACER DISCÍPULO A TODAS LAS NACIONES.  Sin embargo, cuando el Señor impartió su TOQUE, cuando los llenó del Espíritu Santo, los grandes resultados no se hicieron esperar, milagros y maravillas ocurrieron.

 El Señor está observando, vigilando, atento sus oídos,  esperando que le pidamos cada día ese TOQUE DE SU MANO. 

4.- «Oh, si me guardaras del mal, para que no me dañe». Generalmente pedimos fuerza para pelear la batalla espiritual.  Sin embargo, Jabes en su oración pidió ser guardado del mal. Estamos hablando de como conservar una vida de obediencia al Señor, podríamos hablar de los peligros que entraña la prosperidad.  Muchos de los que llegan a recibir bendiciones preciosas de Dios, luego caen estrepitosamente en el pecado, en la indiferencia, en la autosuficiencia, etc.,.  Es precisamente cuando experimentamos grandes bendiciones de Dios que surgen estos inconvenientes y  necesitamos la última parte de la oración de Jabes. 

A veces predicamos, enseñamos, o intercedemos, y entregamos todas nuestras fuerzas al servicio de Dios, y nos agotamos, es allí cuando corremos peligro, ahí  en la arena es donde el león rugiente puede atrapar al gladiador, y es allí donde necesitamos ser guardados porque carecemos de fuerzas para resistir. 

Procuremos ser sabios para no ser engañados.  Los sentimientos y la mente son el blanco preferido del enemigo.

5.  Un diploma de honor para Jabes:  «Y Jabes fue el más ilustre entre sus hermanos».  Podríamos pensar que Dios tienen favoritos pero no  es así.  Anhelar dones de parte de Dios para servirle mejor, no es arrogancia.  Desear recibir dones para administrarlos en su Obra es dejar atrás un servicio mediocre.

Finalmente, el resultado, Dios le concedió a Jabes todo cuanto pidió.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *